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EVIDENCIAS
DE RESULTADOS COMERCIALES
AL
APLICAR PRINCIPIOS
DE
LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
EL
LEADING CASE DE METROPOLITAN LIFE (EE.UU.)
La
actitud positiva –u optimismo- es una de las facetas clave de la
Inteligencia Emocional.
Una
de las demostraciones más reveladoras del poder del optimismo
para motivar a la gente es un estudio llevado a cabo por el psicólogo
Martín Seligman sobre los vendedores de seguros de la
empresa Met Life. Ser capaz de aceptar un rechazo
con elegancia es esencial en cualquier clase de venta, sobre todo
cuando se trata de un producto como un seguro, en el que la
proporción de respuestas negativas puede ser desalentadoramente
elevada comparada con la de respuestas positivas. Por esta razón,
alrededor de tres cuartas partes de vendedores de seguros
abandonan la actividad en los tres primeros años. Seligman
descubrió que los vendedores nuevos que eran optimistas por
naturaleza vendían el 37% más de seguros en los dos primeros años
de trabajo que los pesimistas. Y durante el primer año, los
pesimistas abandonaban en doble proporción que los optimistas.
Más
aún, Seligman convenció a Met Life de que
contratara a un grupo especial de aspirantes que habían obtenido
una puntuación elevada en un test de optimismo, pero que
fracasaban en las pruebas normales de selección (que comparaban
una serie de actitudes de los candidatos con un perfil estándar
basado en respuestas de agentes que habían tenido éxito). Este
grupo especial superó a los pesimistas en un 21% durante el
primer año, y en un 57% durante el segundo.
Según
relata el propio Seligman: “En la década del ’50 Met
Life era el gigante de la industria del seguro, con más
de 20.000 agentes. Durante los treinta años que siguieron, la
empresa decidió reducir progresivamente el número de vendedores
y apoyarse en otros medios para la venta de seguros y otros
productos. Para 1987, cuando estábamos completando nuestro
estudio de la fuerza especial, Met Life hacía rato
que había sido desplazada por Prudential como
empresa líder, y su fuerza laboral, en materia de agentes
vendedores, estaba reducida a poco más de ocho mil.
“Para
que aquella situación pudiera revertirse era indispensable contra
con otro experto en fuerza vendedora, John Creedon contrató
para ese trabajo a Bob Crimms, una dínamo de cabellos
plateados dueño de un pasmoso carisma oratorio. Crimms a
su vez reclutó al Dr. Howard Mase, un fabuloso creador de
gerentes de CitCorp, a fin de que infundiera nuevos
aires vitales en materia de selección y capacitación de futuros
empleados.
“El
ambicioso objetivo que se proponían consistía en incrementar la
fuerza vendedora de manera dramática: aumentarla a diez mil en un
año y, si funcionaba, agregarle dos mil más al año siguiente,
con el fin de incrementar así la porción del mercado que
correspondía a Met Life. Pero, al mismo tiempo, tenían
el propósito de mantener la alta calidad de que daba muestras su
personal. Les pareció que nuestro estudio sobre fuerza especial
podría ser útil, puesto que ya había demostrado de manera poco
menos que irrefutable el hecho de que el optimismo fuera pronóstico
de éxito, por encima y más allá de todos los criterios
empleados para las contrataciones.
“De
modo que Met Life decidió aplicar el ASQ (el
test de cociente de optimismo creador por Seligman) a todos
los solicitantes y, como parte importante de su atrevida
estrategia, empezó a contratar personal de acuerdo con el
optimismo de que dieran pruebas. También recurrieron a nosotros.
“Bajo
la conducción de Crimms y Mase, la empresa adoptó
una estrategia a dos puntas para la selección de sus nuevos
agentes. Met Life emplea a los solicitantes cuyo
puntaje se encuentra en la mitad más alta del ASQ y no
cumplen con el Perfil Profesional por unos pocos puntos. Esto
equivale a un gran número de agentes que, según la antigua práctica,
ni siquiera podrían haber sido tomados en cuenta. Además, los más
pesimistas que integraban el 25 por ciento inferior no se
contratan aunque aprueben el Perfil Profesional. En esa forma
los empleados que constituían posibles problemas futuros ahora no
se contratan.
“Con
esta estrategia, Met Life ha superado sus objetivos
y expandido su fuerza laboral en materia de agentes a más de los
doce mil pensados. Me han dicho que Met ha aumentado
así su porción en el mercado del seguro en casi un 50 por
ciento. Ahora la compañía no sólo tiene un equipo de ventas
más nutrido, sino mejor. Merced a una medida adoptada en el campo
de la producción, ha recuperado su liderazgo en la industria”.
(LEARNED
OPTIMIS, 1997, Martin Seligman).
LA
VENTA Y EL MARKETING CON
INTELIGENCIA EMOCIONAL
David
McClelland
y Lyle Spencer Jr., director mundial de investigación y
tecnología de Hay/McBer en Boston, recolectaron miles de
casos sobre vendedores y administradores sobresalientes en
distintas empresas.
‘Los
administradores comunes se contentaban con dedicar a sus clientes
una mínima cantidad de tiempo, apenas lo necesario para
mantenerlos satisfechos’, le dijo Spencer a Daniel
Goleman. ‘Esas estrellas, en cambio, pasaban mucho tiempo
con ellos: los cortejaban, los llevaban a algún bar, les hablaban
de las nuevas tecnologías y las posibilidades que mejorarían los
productos de sus clientes, de ese modo no se limitaban a conservar
la cuenta, sino que aumentaban las ventas. Lo que interesaba era
el fortalecimiento de la relación, percibir las pasiones y los
entusiasmos del cliente, saber cómo actuar con ellos y establecer
el enlace entre sus necesidades y deseos, y los de sus
productos’.
LA
INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA ALTA TECNOLOGÍA
Uno
de los trabajos en que la inteligencia emocional tiene mucha
importancia competitiva es, asombrosamente, el de programador de
computadoras, en el que el 10% mejor supera al promedio, en
la producción de programas efectivos, en un 320%. Y las raras
superestrellas del 1% superior producen un pasmoso 1.272% más
que el promedio.
(J.
Martin, Rapid Application Development, Macmillan, 1990, y
C. Jones, Programming Productivity, McGraw-Hill, 1986).
‘No
es sólo la destreza para los cómputos lo que distingue a las
estrellas, sino también el trabajo en equipo’, dice Spencer.
‘Los mejores están dispuestos a quedarse fuera de hora para
ayudar a sus colegas a terminar un proyecto, y en vez de
reservarse los atajos que descubren, los comparten con otros.
Ellos no compiten: colaboran’. (Competence
at Work: Models for Superior Performance, John Wiley and Sons).
INTELIGENCIA
EMOCIONAL Y ROTACIÓN DE PERSONAL
Así
como la aptitud emocional tiene un obvio valor agregado, así
también el déficit en esas aptitudes tiene un precio alto en la
rotación de personal. Lyle Spencer calcula que el costo
real de una empresa por la rotación de un empleado equivale a
un año entero de sueldos. Estos costos ocultos no
corresponden sólo a la búsqueda y preparación de reemplazantes,
sino a la satisfacción y retención de los clientes y a la menor
eficiencia de todos los que trabajan con el reemplazante.
EL
VALOR ECONÓMICO DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LOS RECURSOS
HUMANOS
Un
estudio hecho por John Hunter (de la Universidad Estatal
de Michigan), Frank Schmidt y Michael Judiesch
(ambos de la universidad de Iowa), comparó el valor económico
del 1% más destacado de los trabajadores de distintas
organizaciones, con el promedio o con los trabajadores
deficientes.
Descubrieron
que ese valor aumenta con la complejidad del trabajo:
· En
los empleos más sencillos, como operadores de máquinas o
empleados de oficina, el 1% superior producía tres veces más que
el 1% inferior.
·
En
empleos de complejidad media, como en ventas o en mecánica, un
trabajador excelente era doce veces más productivo que los
peores. Esto significa que una persona del 1% superior valía por
doce del 1% inferior.
·
Para
los trabajos más complejos, como los de agentes de seguros,
publicitarios, abogados y médicos, se hizo una comparación
diferente: en vez de compararlos con los peores, se los evaluó
con el promedio. Aun en este caso, el valor añadido por un
trabajador del 1% superior era superior en un 127%.
(‘Individual
Differences in Output Variability as a Function of Job
Complexity’, JOURNAL OF APPLIED PSYCHOLOGY).
TOMA DE
DECISIONES
De
60 empresarios sumamente exitosos, vinculados con empresas cuyas
utilidades van de dos a 400 millones de dólares, sólo uno dijo
que tomaba sus decisiones comerciales basándose sólo en el método
clásico del árbol de decisiones, y aun él añadió que tomaba
la decisión final de manera intuitiva. Los otros utilizaban
sus sentimientos para confirmar (o desmentir) el análisis
racional, o bien se dejaban guiar por sus emociones al
principio y, posteriormente, buscaban datos o racionalizacioens
que apoyaran su corazonada.
(Ann
Graham Ehringer, MAKE UP YOUR MIND, Merritt Publishing).
EL
RENDIMIENTO GERENCIAL
Un
estudio realizado sobre los gerentes de una cadena de tiendas
descubrió que los más tensos, asediados y abrumados por las
presiones laborales obtenían el peor rendimiento en las
sucursales, sobre cuatro mediciones: por utilidades netas,
ventas por metro cuadrado, ventas por empleado y por dólar de
inversión en inventario. Y los que se mantenían más compuestos
bajo las mismas presiones obtenían los mayores récords de
ventas en sucursal.
(Robert
F. Lusch y Rapy Serpkenci, ‘Personal Differences, Job Tensión,
Job Outcomes and Store Performance: A Study of Retail Managers’,
JOURNAL OF MARKETING, enero de 1990).
DESEMPEÑO
LABORAL
La
escrupulosidad es raíz central del éxito en cualquier territorio.
En los estudios de desempeño laboral, la efectividad
sobresaliente en casi cualquier empleo, de operario
semiespecializado a gerente, pasando por ventas, depende de la
escrupulosidad.
(M.
R. Barry, M. K. Mount, ‘The Big Five Personality Dimensions and
Job Performance: A Metaanalysis’, PERSONNEL PSYCHOLOGY,
1991).
Su
importancia es mayor en los peldaños inferiores de una organización:
el encargado de archivos que nunca extravía un papel, la
secretaria que toma los mensajes de manera impecable, el camionero
que llega siempre a tiempo.
Entre
los representantes de ventas de una gran fábrica de artefactos
para el hogar, los más escrupulosos eran también los que más
vendían.
(Murray
Barrick, Michael Mount y Judy Strauss, ‘Conscientiousness
and Performance of Sales Representatives: Test of the Meditating
Effects of Goal Setting’, JOURNAL OF APPLIED PSYCOLOGY,
1993).
EMOCIONES
Y COMPROMISO
El
compromiso con la organización nace de esos vínculos
emocionales. En un estudio realizado sobre trabajadores tales como
docentes, oficinistas, corredores de seguros y agentes de policía,
resultó que la clave para determinar cuánto esfuerzo ponían en
su trabajo, estaba en su apego emocional a la organización:
el orgullo que les inspirara trabajar para ella, la importancia
que tuviera el empleo en su sentido de la identidad y el sentirse
‘parte de la familia’.
(Robert
Eisenberg, ‘Perceived Organizational Support and Employee
Diligence, Commitment and Innovation’, JOURNAL OF APPLIED
PSYCHOLOGY).

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