|
|
CASOS
DE INTELIGENCIA EMOCIONAL
EN
LA EMPRESA (VII)
EL
VALOR EMOCIONAL DE LA CREATIVIDAD
Levi
Strauss,
el enorme fabricante de prendas, se enfrentaba a un dilema con los
dos subcontratistas de costureros de Bangladesh, que estaban
utilizando mano de obra infantil. Los activistas internacionales
de los derechos humanos presionaban a Levi
para que no siguiera permitiendo la contratación de menores
de edad. Pero los investigadores de la empresa descubrieron que, si
los niños perdían el empleo, se verían empobrecidos y
probablemente impulsados a la prostitución. ¿Era menester
despedirlos, tomando una posición contra la exploración
infantil? ¿O conservarlos para protegerlos de un destino peor?
La
solución creativa: ni una cosa ni la otra. Levi
Strauss decidió mantenerles el sueldo mientras asistían a la
escuela y reincorporarlos a los catorce años, la edad de la
madurez en ese país.
Esa
innovadora respuesta ofrece un modelo de pensamiento creativo para
las multinacionales que quieren mostrarse responsables en lo
social.
Una solución tan
original exige concebir ideas que, a primera vista, pueden parecer
demasiado radicales o arriesgadas, con el valor de llevarlas a
cabo.
(Stratfor
Sherman, ‘Levi’s : As Ye Sew, So Shall Ye Reap’, FORTUNE,
12/05/1997).
Ir
a Caso
8

|
|
|