CÓMO INTERPRETAR SU
PUNTAJE
Padre Desdeñoso:
Sume el número de
veces que respondió “verdadero” en los puntos siguientes:
1, 12, 13, 14, 15,
17, 18, 19, 24, 25, 28, 33, 43, 62, 66, 67, 68, 76, 77, 78, 80.
Divida el total
por 25. Ese es su puntaje de padre desdeñoso.
Padre Desaprobador:
Sume el número de
veces que respondió “verdadero” en los puntos siguientes:
3,4,5,8, 10, 11,
20, 21, 22, 41, 42, 54, 55, 56, 57, 58, 59, 60, 61, 63, 65, 69, 70.
Divida el total
por 23. Ese es su puntaje de padre desaprobador.
Padre Permisivo:
Sume el número de
veces que respondió “verdadero” en los puntos siguientes:
26, 44, 45, 46,
47, 48, 49, 50, 52, 53.
Divida el total
por 10. Ese es su puntaje e padre permisivo.
Padre Capacitador Emocional:
Sume el número de
veces que respondió “verdadero” en los puntos siguientes:
16, 23, 27, 29,
30, 31, 32, 34, 35, 36, 37, 38, 39, 40, 51, 64,71, 72, 73, 74, 75, 79, 81.
Divida el total
por 23. Ese es su puntaje de padre capacitador emocional.
Ahora compare sus
cuatro puntajes. Cuanto más alto sea su puntaje en cualquier área, tanto más
tiende usted hacia ese estilo de ser padre. Luego fíjese a continuación en las
listas que presentan un resumen de las conductas típicas de cada estilo de ser
padre y explican de qué manera cada estilo afecta a los niños.
A continuación de
las listas, encontrará descripciones más completas acerca de cada uno de los
diversos estilos. La mayoría de estos perfiles fueron tomados de las
entrevistas con los padres de niños de cuatro o cinco años de nuestra
investigación, y de historias relatadas por madres y padres en grupos de padres
que he dirigido sobre la base de dicha investigación. A medida que lea, piense
en las interacciones con sus propios hijos, observando las que parecen
familiares o diferentes de su estilo de ser padre. Quizá le convenga también
pensar en ciertas experiencias de la niñez con sus propios padres. Estos recuerdos
pueden resultar útiles para evaluar sus fortalezas y debilidades como madre o
padre. Piense en la forma que se percibían las emociones en la casa donde
creció. ¿Cuál es la filosofía de la emoción de su familia? ¿Trataban los
momentos de tristeza e ira como acontecimientos naturales? ¿Prestaban atención
a los miembros de la familia que se sentían infelices, temerosos o iracundos?
¿Utilizaban esos momentos para ofrecer apoyo, orientación y prestarse ayuda
mutua para resolver los problemas? ¿O la ira era siempre considerada como
potencialmente destructiva, el miedo como cobardía y la tristeza como
autocompasión? ¿Los sentimientos se ocultaban o desdeñaban como improductivos,
frívolos, peligrosos o desenfrenados?
Tenga en cuenta
que muchas familias poseen una filosofía mixta respecto de la emoción; es
decir, su actitud respecto de la expresión emocional puede variar según qué
emoción se expresa. Los padres pueden creer, por ejemplo, que está bien
sentirse tristes de vez en cuando, pero las expresiones de ira resultan
inapropiadas o peligrosas. Por otra parte, pueden valorar la ira en sus hijos
porque la consideran como una expresión de seguridad en sí mismos, pero piensan
que el temor o la tristeza son sentimientos de cobardía o infantilismo. Además,
pueden guiarse por distintas pautas según el miembro de la familia en cuestión.
Algunos pueden creer, por ejemplo, que está bien que un hijo muestre su mal
genio y su hija su depresión, pero no viceversa.
Si después de
haber leído acerca de los diferentes estilos de ser padres usted identifica los
aspectos de la relación con su hijo que le gustaría cambiar, es probable que
los consejos ofrecidos le resulten útiles. Este capítulo brinda una información
detallada sobre los cinco pasos que constituyen la capacitación emocional.
CUATRO ESTILOS DE SER
PADRES
El Padre Desdeñoso
- Trata los sentimientos del hijo como algo poco importante
y trivial
- Se desentiende o ignora los sentimientos del hijo
- Quiere que las emociones negativas del hijo desaparezcan
rápidamente
- Suele utilizar la distracción para dejar de lado las
emociones del niño
- Puede ridiculizar o burlarse de las emociones del hijo
- Cree que los sentimientos de los niños son irracionales, y
que, por lo tanto, no cuentan
- Muestra poco interés por lo que el niño trata de comunicar
- Puede no tener conciencia de sus propias emociones y de
las de los demás
- Se siente incómodo, temeroso, angustiado, fastidiado,
herido o abrumado por las emociones del hijo
- Teme estar fuera de control desde el punto de vista
emocional
- Se concentra más en la forma de superar las emociones que
en el significado de la emoción misma
- Cree que las emociones negativas son perjudiciales o
tóxicas
- Cree que centrarse en las emociones negativas no hará más
que ‘empeorar las cosas’
- Se siente inseguro sobre lo que debe hacer con las
emociones del niño
- Considera las emociones del niño como una exigencia para
arreglar las cosas
- Cree que las emociones negativas significan una falta de
equilibrio en el niño
- Cree que las emociones negativas del hijo desacreditan a
sus padres
- Minimiza los sentimientos del niño y los acontecimientos
que condujeron a la emoción
- No resuelve los problemas con el hijo; cree que el paso
del tiempo resolverá la mayor parte de los problemas
Efectos de este estilo sobre los hijos: aprenden que sus sentimientos son erróneos, inapropiados e inválidos. Pueden
aprender que existe algo inherentemente malo en ellos por la forma en que
sienten. Pueden experimentar dificultades para regular sus propias
emociones.
El Padre Desaprobador
- Muestra varios de los comportamientos del padre desdeñoso,
pero en forma más negativa
- Juzga y critica la expresión emocional del hijo
- Tiene una conciencia excesiva de la necesidad de fijar
límites a sus hijos
- Acentúa la conformidad a los principios y el buen
comportamiento
- Reprende, disciplina o castiga al hijo por la expresión
emocional, al margen de la conducta del niño
- Cree que la expresión de las emociones negativas debería
tener un límite de tiempo
- Cree que las emociones negativas deben ser controladas
- Cree que las emociones negativas reflejan rasgos negativos
de carácter
- Cree que el hijo utiliza las emociones negativas para
manipular, esta creencia da lugar a luchas de poder
- Cree que las emociones debilitan a la gente; los niños
deben ser emocionalmente fuertes para sobrevivir
- Cree que las emociones negativas no son productivas y son
una pérdida de tiempo
- Considera que las emociones negativas (en especial la
tristeza) son como una mercancía que no debe ser derrochada
- Se preocupa por la obediencia del hijo a la autoridad
Efectos de este estilo en los hijos: iguales a
los del estilo desdeñoso
El Padre Permisivo
- Acepta libremente toda expresión emocional por parte del
hijo
- Ofrece consuelo al hijo que está experimentando
sentimientos negativos
- Ofrece escasa guía para la conducta
- No le brinda información al hijo sobre las emociones
- No fija límites
- No ayuda a los hijos a resolver problemas
- No enseña al hijo métodos para resolver problemas
- Cree que no hay mucho para hacer con las emociones
negativas, excepto soportarlas
- Cree que el manejo de las emociones negativas es una
cuestión hidráulica; hay que liberar la emoción y el trabajo queda
completado
Efectos de este estilo sobre los hijos: no
aprenden a regular sus emociones; tienen problemas para concentrarse,
entablar amistades, llevarse bien con otros niños.
El Padre Capacitador
Emocional
• Valora las emociones negativas del hijo como una
oportunidad para la intimidad
• Puede tolerar pasar tiempo con un hijo triste, enojado o
temeroso; no se impacienta con la emoción
• Tiene conciencia de sus propias emociones y las valora
• Considera el mundo de las emociones negativas como un
terreno importante para ejercer su función de padre
• Se muestra sensible a los estados emocionales del hijo,
aun cuando sean sutiles
• No se siente confundido o angustiado por la expresión
emocional del hijo; sabe lo que debe hacerse
• Respeta las emociones del hijo
• No se mofa ni se burla de los sentimientos negativos del
hijo
• No dice cómo debería sentirse el hijo
• No siente que deba resolver todos los problemas del hijo
utiliza los momentos emocionales para:
—escuchar al niño
—mostrar empatía a través de palabras
tranquilizadoras y afecto
—ayudar al niño a calificar la emoción
que está
sintiendo
—ofrecer una guía para regular las
emociones
—fijar límites y enseñar una expresión
aceptable
de las emociones
—enseñar capacidades para resolver
problemas
Efectos de este estilo sobre los hijos: aprenden a confiar en
sus sentimientos, regular sus propias emociones y resolver problemas. Poseen
una autoestima elevada, aprenden bien, se llevan bien con los demás. |