CÓMO EVALUAR SU ESTILO
DE PATERNIDAD
El concepto de la capacitación emocional es un concepto
simple basado en el sentido común y arraigado en nuestros sentimientos más
profundos de amor y empatía hacia nuestros hijos. Sin embargo, lamentablemente,
la capacitación emocional no surge naturalmente en todos los padres por el solo
hecho de amar a sus hijos. La iniciativa de adoptar un enfoque cálido y positivo
con su hijo tampoco fluye automáticamente de la decisión consciente de un padre.
En efecto, la capacitación emocional es un arte que requiere una conciencia
emocional y un conjunto específico de conductas orientadas a escuchar y resolver
problemas, conductas que se han identificado y analizado en la observación de
familias saludables y de buen funcionamiento, familias que pueden describirse
como emocionalmente inteligentes.
Casi cualquier madre o padre puede convertirse en un
'entrenador' de emociones, pero también es sabido que muchos padres deben
superar, antes ciertos obstáculos. Algunas de estas barreras pueden ser el
resultado de la forma en que se manejaron las emociones en los hogares donde
crecieron. O bien, los padres pueden simplemente carecer de las aptitudes
necesarias para escuchar a sus hijos. Cualquiera sea el origen, estos obstáculos
pueden impedirles ser las madres y los padres fuertes y sensibles que desean
ser.
El camino para convertirse en un mejor padre -como la mayoría de
los caminos de crecimiento y dominio personal- comienza con el examen de sí
mismo. En este sentido, la investigación que se ha llevado a cabo en los
laboratorios familiares puede servir de ayuda. Obviamente, no se puede ofrecer a
todas las familias el tipo de análisis en profundidad que se realiza con las
familias que participan en esos laboratorios, pero es posible ofrecer
herramientas evaluativas como la que aquí se presenta (diseñada por el experto
mundial Dr. John Gottman), para ayudarlo a Usted a evaluar su propio
estilo de ser padres.
Al final del test, encontrará descripciones de los cuatro estilos diferentes
de ser padres descubiertos por la investigación del Dr. Gottman. Allí se
referirá de qué manera los diferentes estilos de ser padres afectaron a los
niños que fueron estudiados.
UNA
EVALUACIÓN: ¿QUÉ TIPO DE PADRE/MADRE
ES USTED?
Esta evaluación plantea preguntas sobre sus
sentimientos relacionados con la tristeza, el miedo y la ira, tanto en usted
como en sus hijos.
Para cada punto, rogamos rodear la elección que más se ajusta a su forma de
sentir con un círculo. Si no está seguro, elija la respuesta que parece
acercarse más a la realidad.
Aunque este test exige responder muchas preguntas, trate de perseverar. El
diseño prolongado asegura la cobertura de casi todos los aspectos de cada estilo
de ser padres.
Imprima esta
página y marque lo que corresponda, o numere en una página cada una de las
afirmaciones, colocando V o F.
V = Verdadero F = Falso
1. Realmente los niños no tienen muchos motivos para ponerse tristes.
V F
2. Pienso que la ira está bien siempre que se esté bajo control.
V F
3. Los niños que se muestran tristes habitualmente sólo intentan que los adultos
sientan lástima por ellos.
V F
4. La ira de un
niño merece un aislamiento temporario.
V F
5. Cuando mi hijo
se muestra triste, se vuelve un verdadero malcriado.
V F
6. Cuando mi hijo
está triste, se espera que yo arregle el mundo y lo vuelva perfecto.
V F
7. Realmente no
tengo tiempo para la tristeza en mi propia vida.
V F
8. La ira es un
estado peligroso.
V F
9. Si usted ignora
la tristeza de un niño, tiende a desaparecer por sí sola.
V F
10. La ira
habitualmente significa agresión.
V F
11. Los niños a
menudo se muestran tristes para salirse con la suya.
V F
12. Creo que la
tristeza está bien siempre que esté bajo control.
V F
13. La tristeza es
algo que uno tiene que superar, soportar, en la que no debe dilatarse.
V F
14. No importa
tener que enfrentar la tristeza de un niño, siempre que no dure mucho.
V F
15. Prefiero un
niño feliz que un niño totalmente emocional.
V F
16. Cuando mi hijo
está triste, ha llegado el momento de resolver problemas.
V F
17. Ayudo a mis
hijos a superar la tristeza rápidamente para que puedan pasar a cosas mejores.
V F
18. No considero
que la tristeza de un niño signifique algún tipo de oportunidad para enseñar
algo al niño.
V F
19. Pienso que
cuando los niños están tristes están acentuando excesivamente el aspecto
negativo de la vida.
V F
20. Cuando mi hijo
se muestra enojado, se convierte en un verdadero malcriado.
V F
21. Pongo límites
a la ira de mi hijo.
V F
22. Cuando mi hijo
se muestra triste, es para atraer la atención.
V F
23. La ira es una
emoción que vale la pena explorar.
V F
24. Gran parte de
la ira de un niño proviene de su falta de comprensión e inmadurez.
V F
25. Invento que el
humor iracundo de mi hijo se convierta en humor alegre.
V F
26. Usted tendría
que expresar la ira que siente.
V F
27. Cuando mi hijo
está triste, es una oportunidad para acercarme a él.
V F
28. No existen
realmente muchos motivos para que un niño esté enojado.
V F
29. Cuando mi hijo
está triste, trato de que explore qué lo hace sentir tristeza.
V F
30. Cuando mi hijo
está triste, le muestro mi comprensión.
V F
31. Quiero que mi
hijo experimente la tristeza.
V F
32. Lo importante
es descubrir por qué un niño se está sintiendo triste.
V F
33. La niñez es un
período de despreocupación, no un período para sentirse tristes o enojados.
V F
34. Cuando mi hijo
está triste, nos sentamos para hablar de la tristeza.
V F
35. Cuando mi hijo
está triste, trato de ayudarlo a descubrir por qué está presente ese
sentimiento.
V F
36. Cuando mi hijo
está enojado, es una oportunidad para acercarse.
V F
37. Cuando mi hijo
está enojado, me tomo un tiempo para tratar de experimentar este sentimiento
con él.
V F
38. Quiero que mi
hijo experimente la ira.
V F
39. Creo que a
veces es bueno que los niños se sientan enojados.
V F
40. Lo importante
es descubrir por qué el niño se siente enojado.
V F
41. Cuando se pone
triste, advierto a mi hijo que no desarrolle un mal carácter.
V F
42. Cuando mi hijo
está triste me preocupa que desarrolle una personalidad negativa.
V F
43. No trato
realmente de enseñar a mi hijo algo en particular acerca de la tristeza.
V F
44. Si aprendí
algo sobre la tristeza es que expresarla es algo bueno.
V F
45. No estoy
seguro de que haya algo que se pueda hacer para cambiar la tristeza.
V F
46. No hay mucho
para hacer con un niño triste excepto ofrecer consuelo.
V F
47. Cuando mi hijo
está triste, trato de hacerle saber que lo amo por encima de todo.
V F
48. Cuando mi hijo
está triste, no estoy muy seguro de saber qué quiere que yo haga.
V F
49. No estoy
realmente tratando de enseñar a mi hijo algo en particular sobre la ira.
V F
50. Si aprendí
algo sobre la ira es que expresarla es algo bueno.
V F
51. Cuando mi hijo
está enojado, trato de mostrarme comprensivo con su humor.
V F
52. Cuando mi hijo
está enojado, trato de hacerle saber que lo amo por encima de todo.
V F
53. Cuando mi hijo
está enojado, no estoy muy seguro de saber qué sugiere que yo haga.
V F
54. Mi hijo tiene mal carácter y esto me
preocupa.
V F
55. No creo que
sea correcto que un niño muestre ira.
V F
56. La gente
enojada está fuera de control.
V F
57. La ira en un
niño equivale a un berrinche.
V F
58. Los niños se
enojan para salirse con la suya.
V F
59. Cuando mi hijo
se enoja, me preocupo por sus tendencias destructivas.
V F
60. Si usted deja
que los niños se enojen, creerán que pueden salirse con la suya todo el tiempo.
V F
61. Los niños
enojados son irrespetuosos.
V F
62. Los niños son
muy divertidos cuando se enojan.
V F
63. La ira tiende
a nublar mi juicio y hago cosas que lamento.
V F
64. Cuando mi hijo
está enojado, es tiempo de resolver un problema.
V F
65. Cuando mi hijo
se enoja, pienso que es tiempo de una paliza.
V F
66. Cuando mi hijo
se enoja, mi objetivo es detenerlo.
V F
67. No presto
mucha atención a la ira de un niño.
V F
68. Cuando mi hijo
está enojado, suelo no tomarlo muy en serio.
V F
69. Cuando yo
estoy enojado, siento que voy a explotar.
V F
70. La ira no
lleva a nada.
V F
71. La ira es algo
emocionante para que un niño la exprese.
V F
72. La ira de un
niño es importante.
V F
73. Los niños
tienen derecho de sentirse enojados.
V F
74. Cuando mi hijo
está furioso, simplemente averiguo qué lo vuelve furioso.
V F
75. Es importante
ayudar al niño a descubrir qué causó su ira.
V F
76. Cuando mi hijo
se enoja conmigo, pienso: “No quiero escuchar esto”.
V F
77. Cuando mi hijo
está enojado pienso: “Si sólo pudiera aprender de los golpes”.
V F
78. Cuando mi hijo
está enojado pienso: “¿Por qué no puede aceptar las cosas como son?”.
V F
79. Quiero que mi
hijo se enoje, para que pueda valerse por sí solo.
V F
80. No presto
mucha atención a la tristeza de mi hijo.
V F
81. Cuando mi hijo
está enojado quiero saber qué está pensando.
V F
CÓMO
INTERPRETAR SU PUNTAJE |