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EL NUEVO SISTEMA DE LA PERSONALIDAD

Las trece categorías normales de estilos de personalidad que ofrecemos, como así también el test para establecer su personalidad particular, tienen su origen en el importante -algunos dirían revolucionario- sistema de clasificación de los TRASTORNOS de la personalidad publicado por la American Psychiatric Association. Se halla recogido en la 'biblia' de la psiquiatría moderna, el MANUAL DIAGNÓSTICO Y ESTADÍSTICO DE LOS TRASTORNOS MENTALES comúnmente llamado, por sus siglas en inglés: DSM.

LENGUAJES DIAGNÓSTICOS

En el DSM IV, el DSM-III-R de 1987 y en su antecedente, el DSM-III publicado en 1980, un numeroso grupo constituido por los más afamados psiquiatras, psicólogos y epidemiólogos estadounidenses estableció una forma más sistemática de diagnosticar la mayoría de los trastornos tratados por los profesionales de la salud mental. Se desarrollaron así criterios para lograr una mayor uniformidad en la terminología usada por clínicos e investigadores en sus diagnósticos.

La investigación que dio por resultado el DSM-II comenzó en 1974. La ímproba labor fue supervisada por un contingente de psiquiatras y psicólogos expertos en diagnóstico y epidemiología. De ese grupo central dependían catorce comisiones asesoras formadas por médicos e investigadores especializados en las áreas más importantes de la psiquiatría. Varias comisiones de enlace con otras organizaciones de salud mental -tales como la American Psychological Association y la American Health Association- colaboraron con el grupo central para aclarar ciertos temas, tratar de resolver diferencias que surgieran en los puntos de vista y llegar a un consenso sobre los tipos de dolencias mentales y emocionales que padecen las personas.

Durante la fase inicial, se realizaron amplias pruebas de las nuevas clasificaciones, tras lo cual las categorías fueron modificadas y pulidas. Un aspecto importante consistió en la evaluación de la fiabilidad de los diagnósticos por parte de los médicos. La pregunta que se planteaba era la siguiente: utilizando los nuevos criterios: ¿cree usted que dos médicos distintos llegarían al mismo diagnóstico de un paciente o emitirían opiniones antagónicas, como antes? Tales estudios, en los cuales desempeñó un papel activo el National Institute of Mental Health, demostraron que las categorías de diagnóstico incluidas en el DSM-III eran mucho más fiables que cualquier sistema empleado anteriormente. Así, los terapeutas de la salud mental pudieron usar el nuevo manual para evaluar a un paciente y llegar mucho más a menudo al mismo diagnóstico, lo cual constituyó un gran avance.

El nuevo sistema fue aprobado en 1979, comenzó a usarse en 1980 y ha obtenido un éxito mayor del esperado. Si bien el DSM-III fue pensado para los Estados Unidos, ya se ha traducido a trece idiomas, y en el mundo entero es utilizado como manual de consulta. Empleando los nuevos criterios, la investigación para poner a prueba y perfeccionar aún más el sistema de clasificación avanzó rápidamente. Desde el primer momento quedó claro que el nuevo sistema brindaba más elementos para estudiar las causas, la prevención y el tratamiento de los trastornos mentales que aquejan a tantas personas.

TESTS PARA EVALUAR LOS TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD

Gran parte de la información (feedback) que recibimos respecto a los trastornos de la personalidad y de su constelación de rasgos y conductas se obtiene como resultado de aplicar los tests elaborados para evaluarlos. Uno de los más importantes es el PERSONALITY DISORDER EXAMINATION ('Examen de los Trastornos de la Personalidad'). Así como los análisis de laboratorio sirven para confirmar los diagnósticos del médico, el PDE determina la diagnosis de trastornos de la personalidad según el DSM-IV. Al PDE se lo define como una 'entrevista estructurada'. Debe ser administrado por un médico capacitado, que utilice su criterio profesional para evaluar las respuestas. El PDE ha sido presentado ante la Organización Mundial de la Salud, y se está poniendo a prueba en varios países y en distintos idiomas.

OBTENCIÓN DEL ORDEN PARTIENDO DEL TRASTORNO

Los principios inherentes al DSM-III-R, al DSM y al PDE constituyen los cimientos del 'Sistema de Estilos de Personalidad' y del test para el 'Autorretrato de la Personalidad' que se presenta aquí. Los trece estilos que se describen son las versiones comunes, absolutamente naturales y NO patológicas de la constelación de trastornos extremos incluidos en el DSM-IV (trece en total). Para decirlo de otra manera, así como la alta presión sanguínea representa un exceso de algo bueno, los trastornos de la personalidad no son sino los extremos del esquema humano normal, de la materia prima que están hechas nuestras personalidades. Puesto que el DSM-IV identifica categorías de trastornos, se describen aquí las categorías equivalentes del funcionamiento humano ordenado.

A diferencia del PDE, el test para el Autorretrato de la Personalidad no constituye una herramienta para diagnosticar un trastorno de la personalidad. Por el contrario, se ha confeccionado para ayudar a delinear las partes que integran el 'orden' de su personalidad, es decir, su estilo de personalidad. Utilícelo para comprender quién es usted, por qué se comporta como lo hace y para aprender a reforzar o reajustar su esquema. Utilícelo fundamentalmente para reconocer -y aceptar- las diferencias identificables que existen entre todos nosotros.

LAS 'ANTIPÁTICAS' DIFERENCIAS

Los pensadores y los terapeutas de todos los tiempos han sentido la necesidad de determinar qué tipos de personalidad son 'mejores' o 'peores', 'normales' o 'anormales', cuáles se van a 'adaptar' y cuáles necesitarán 'ayuda'. Esa práctica continúa en nuestros días.

El tipo de personalidad ideal de nuestros tiempos, por ejemplo, puede ser una persona emocionalmente abierta, generosa, comprensiva, trabajadora, moderada en todo y que quiera autosuperarse.

Sin embargo, por más que nos esforcemos por ser como otros y busquemos a otros que sean como nosotros, a cada paso nos topamos con las diferencias de nuestros semejantes: en la cama, en la mesa del desayuno, en la escuela, en la sala de reuniones, en la línea de montaje, en la autopista, en el cumpleaños del abuelo. Cuatro primos pueden compartir la misma religión, ser de la misma raza y generación, haber nacido en la misma ciudad y hasta tener el mismo color de ojos. Pero difieren de manera sorprendente y predecible en cuanto a las personas que aman, a la forma en que las aman, a las cosas que les provocan tensión y a sus mecanismos típicos para superar los problemas, la manera de resolver los conflictos, la propensión a ciertas enfermedades, la imaginación que tienen, la autoestima, las carreras que les interesan, su estilo de trabajo, sus motivaciones y muchas cosas más.

Si bien aceptamos nuestras semejanzas con los demás, no siempre entendemos las diferencias que nos separan, y a menudo no comprendemos al otro, o peor aún, lo condenamos totalmente.

APRENDER LOS LENGUAJES

Aquí pretendemos demostrar que las diferencias aparentemente misteriosas que hay entre las personas son fáciles de entender y de tratar cuando aprende a 'decodificar' la infinidad de actitudes y rasgos característicos de cada tipo de personalidad. Aunque algunos son más frecuentes que otros, todos son normales. Todos tienen sus ventajas y sus puntos débiles potenciales. Como cada uno tiene su propio 'lenguaje', si uno aprende la gramática específica de los trece estilos de personalidad será mucho más sencillo tratar, resolver o evitar los conflictos con todas las personas, incluido uno mismo.

 


 

SU EXCLUSIVO ESQUEMA VITAL

ESTILOS, TRASTORNOS Y DOMINIOS

Su tipo de personalidad es el principio rector de su vida y representa el ordenamiento acabado de todos los atributos, pensamientos, sentimientos, actitudes, conductas y mecanismos de su funcionamiento psicológico -la forma en que piensa, siente y se comporta- es lo que DECIDIDAMENTE le hace a usted como es.

Su estilo de personalidad logra que después de haber engordado usted quince kilos, de tener algunas canas y empezar a usar anteojos, vuelva a reunirse con sus compañeros de colegio para festejar sus primeros 25 años de graduación y oiga que sus amigos exclaman: '¡Estás igualito que antes!'.

Lo que no ha cambiado, y resulta fácilmente reconocible, es la forma en que reacciona frente a los demás, su etilo emocional, su manera de razonar y de expresarse, el lenguaje del cuerpo que utiliza, es decir, las manifestaciones externas de los rasgos esenciales que han marcado su estilo desde los albores de su vida.

SUS POSIBILIDADES

La exploración científica de la personalidad humana es la punta de lanza de la psiquiatría moderna. En los laboratorios neuro-psiquiátricos estamos empezando a demostrar que los fundamentos de la personalidad son hereditarios, es decir, determinados por factores biológicos. Para los psiquiatras, el aspecto biológico, genético, de la personalidad, constituye el temperamento de un individuo. El nivel natural de actividad que tiene usted (es decir, si es 'acelerado' o lento y plácido), sus estados de ánimo característicos (¿caprichoso?, ¿alegre?, ¿de humor ecuánime?) y sus típicas reacciones (por ejemplo: ¿los cambios lo desconciertan?), son algunos de los rasgos de temperamento o estilo biológico que le acompañan, 'programados de antemano', desde el vientre materno. Incluso los investigadores están empezando a atribuir los rasgos y conductas típicos de cada estilo a esquemas subyacentes de comunicación bioquímica que existen entre las neuronas cerebrales.

LOS GENES Y LA EXPERIENCIA

Tal como ocurre con numerosos rasgos físicos como la estatura, los genes brindan una variedad de predisposiciones de la personalidad. Después, el ambiente y la experiencia de la vida (los padres, la familia, los acontecimientos, la cultura) se ocupan de moldear, con todas esas posibilidades, el ser definitivo. Las experiencias adversas pueden modificar las posibilidades a peor. Por ejemplo: algunas personas podrían haber sido más altas si no hubiesen padecido de desnutrición en la infancia. De la misma manera, si en vez de satisfacer adecuadamente las necesidades de su hijo los padres lo maltratan, la poderosa agresividad de la criatura terminará con él en la cárcel, en vez de servirle de aliciente para una brillante carrera de abogado.

EL JUEGO DE CARTAS

La personalidad se asemeja a un mazo de cartas. A uno le entregan varias en el momento de la concepción, y las experiencias de la vida determinan luego qué cartas genéticas deberán mostrarse y, por lo tanto, de qué índole será su experiencia vital. Las cartas que le repartieron -su estilo de personalidad- estarán ya relativamente definidas al concluir la infancia, y jugará usted el 'juego de la vida' de esa manera particular durante el resto de su existencia.

Aunque ningún psiquiatra ni psicólogo ha inventado aún una bola de cristal capaz de predecir cómo reaccionará una persona frente a una determinada situación, las investigaciones demuestran que la mayoría de las veces reaccionamos de acuerdo con nuestra personalidad hasta ya avanzada la vejez.

ESTILO DE PERSONALIDAD FRENTE A TRASTORNO

Desde luego, en el curso de la vida uno madura y cambia, pero lo hace de una manera característica y coherente. El estilo de personalidad es nuestra manera de ser, el modo de hacer frente a los retos de la vida. La mayoría de los estilos poseen cierto grado de flexibilidad que permite enfrentarse a los escollos del camino. De este modo, las personas pueden adaptarse al cambio, lo cual hace posible una variedad de experiencias. Otras personas, por el contrario, se topan siempre con los mismos muros. Viven encerrados en moldes rígidos e inflexibles -que son trastornos de la personalidad- y eso les lleva a tener experiencias traumáticas, aburridas, huecas, tristes o disociativas durante toda la vida.

UN EXCESO DE ALGO BUENO

El DSM-III-R sigue la tradición médica al distinguir entre lo normal y lo anormal, y reconoce distintas categorías de trastornos que los profesionales de la salud mental podrán luego diagnosticar, estudiar y tratar.

Sin embargo, la diferencia entre un buen y un mal funcionamiento -entre estilo y trastorno- es sólo una cuestión de grado. 'Cuando los RASGOS DE LA PERSONALIDAD (o estilos) son inflexibles, no se adaptan adecuadamente y provocan importantes deterioros funcionales o un sufrimiento subjetivo, sólo entonces constituyen TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD', sostiene el DSM-III-R. Los trece trastornos son exageraciones de los trece estilos que coexisten, en mayor o menor medida, dentro de cada individuo. O sea, lo que acarrea problemas en la vida es la CANTIDAD de cada estilo de personalidad y el hecho de su continuidad, no la calidad de dicho estilo.

LA SECUENCIA ESTILO DE PERSONALIDAD-TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD

ESTILO

TRASTORNO

Concienzudo

Obsesivo-compulsivo

Seguro de sí mismo

Narcisista

Teatral

Histriónico

Vigilante

Paranoide

Vivaz

Borderline o Fronterizo

Fiel

Dependiente

Solitario

Esquizoide

Cómodo

Pasivo-Agresivo

Sensible

Evasivo

Idiosincrásico

Esquizotípico

Audaz

Antisocial

Sacrificado

Derrotista

Agresivo

Sádico

 

EL CRITERIO NORMAL DE FLEXIBILIDAD/VARIEDAD/ADAPTABILIDAD

Si bien nadie puede determinar con precisión dónde termina un estilo de personalidad y comienza el trastorno, hay diferencias importantes que tienen que ver con la flexibilidad, la variedad y la capacidad de adaptación. Efectuar un diagnóstico es responsabilidad del psicoterapeuta, pero cada persona que se interese puede analizar su conducta, sus vivencias o incluso su nivel de frustración con otra persona utilizando los siguientes criterios o parámetros:

  1. FLEXIBILIDAD E INFLEXIBILIDAD. El problema más común es tener una sola manera de reaccionar frente a las personas y situaciones exigentes que se presentan en la vida, y la clave es poseer un repertorio más amplio de conductas.
     

  2. VARIEDAD Y REPETICIÓN. Muchas personas llevan una vida plagada de repeticiones: tienen siempre problemas en el trabajo, su matrimonio suele estar en crisis, tienen muy pocas experiencias gratificantes y no progresan. Sus vidas son siempre iguales, día a tras día. Otras personas, a pesar de que experimentan la adversidad y son propensas a los hábitos, se divierten espontáneamente con su familia, tienen una inspiración creativa y han sabido emprender audaces rumbos nuevos en lo artístico.
     

  3. ADAPTABILIDAD E INCAPACIDAD PARA DOMINAR LA TENSIÓN. Muchas personas tienen cierta tendencia a recluirse y volverse obstinadas frente a las exigencias que les plantean otras personas, pero se reaniman y hacen frente a la situación. Otras personas no son capaces de asumir la menor presión y malogran trabajos, trayectorias, profesiones y relaciones.

'Cuando una persona demuestra capacidad para hacer frente a las circunstancias externas de una manera flexible, y cuando sus percepciones y conductas típicas alientan... la satisfacción personal, puede decirse que posee una personalidad normal o sana', escribe el psicólogo Theodore Millon. 'A la inversa, si reacciona inflexible o defectuosamente frente a las responsabilidades de la vida diaria, si sus percepciones y conductas individuales le producen malestar o coartan sus oportunidades de aprender y madurar, podemos hablar de un esquema patológico o inadaptado'.
 

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