LA ANGUSTIA FRENTE
AL MATRIMONIO
La discusión pública que se ha dado últimamente en base al
matrimonio, ha dado lugar a un cambio en la constitución de las
parejas y a la resolución de sus conflictos. Aquellas que se formaron
antes del período de "revolución" presentan características
definidas de extrema dependencia y exigencia mutua, donde se hace
necesaria una intervención terapéutica para adecuarlas al contexto
actual; quienes crecieron en los setenta están influenciados por las
ideas de liberalismo en las relaciones de pareja, lo que les obliga a
caer en el ejercicio del sexo prematuro y la represión de toda idea
de pertenencia o fidelidad.
Sin embargo, para que esta libertad retórica actual se concrete
realmente, es necesario llevar a cabo una "educación para la
libertad" en los jóvenes, que incluya la capacidad de decidir
las características de la vida sexual que desean llevar, de la relación
de pareja y familiar que quieren lograr, por ejemplo. Es en esta área
donde se da la diferencia fundamental con las épocas anteriores,
donde las opciones eran restringidas pero claras: en la actualidad ni
siquiera los especialistas del tema tienen claras las alternativas a
tomar. Es por eso que las parejas contemporáneas han manifestado una
forma nueva de defensa, constituído por nuevos tabúes y convenios,
que no siempre fluyen espontáneos en las voluntades de los
participantes (en terapia de parejas frecuentemente surgen necesidades
de protección y dependencia que son acalladas por temor a
recriminaciones).
El miedo al compromiso desencadena seguidillas de relaciones
sexuales, interrumpidas cuando se perciben sentimientos profundos. La
angustia de preveer una frustración a raíz de una excesiva intimidad
hace que ésta se precipite, lo que se convierte en una frustración
personal por la falta de sentido y la resignación a la vida.
Si el problema de las parejas conformadas "antes de la
revolución" era la fuerte sujeción, el de las parejas actuales
es el miedo a una relación íntima. Al respecto, se postula como
solución un convenio intermedio en que se fusionen la necesidad de
libertad y de unión que generan las dinámicas de la vida en
sociedad.
Debe existir un equilibrio entre la protección de la autonomía y
las intenciones de formar parte de un todo; debería dejarse el
cultivo narcisista y dar una parte importante de uno mismo en función
de un "yo común" superior, transformándose en un ser
provechoso para la comunidad. Una posibilidad para lograr aquello es a
través del matrimonio y la conformación de una familia, lográndose
una realización no en el matrimonio sino como
matrimonio.
Quienes se mantienen en una actitud defensiva, mirando al
matrimonio como perjudicial a la propia realización personal,
manifiestan desconfianza en la integración a un todo y miedo frente a
ser absorbidos por este proceso. Motivados por este miedo, pueden
dejar de percibir la oportunidad de pertenecer a la comunidad y cuando
ya estén en la mitad de su vida, sientan que han perdido el tiempo.
Es un hecho que dentro del matrimonio se pueden enfrentar problemas y
crisis que podrían ser evitados no emprendiendo esta empresa, pero
esas problemáticas son las mismas que hacen crecer su vida.
Actualmente se piensa que si un joven se dedica a criar sus hijos,
está perdiendo los mejores años de su vida, pero podría ser al revés:
por medio de la crianza se dan más las posibilidades de la propia
afirmación, de consolidación de la identidad y de responsabilidad
independiente. En la educación de los hijos se produce la
reconciliación con los padres y la liberación del amor-odio que les
perturbaba, por medio de una nueva comprensión de los problemas que
tuvieron cuando los criaron a ellos.
Debería existir una consultoría sobre la importancia de optar o
renunciar al matrimonio y a la formación de una familia; para elegir
la forma de vida que mejor le plazca, en relación a su forma de ser y
de la persona que tiene al lado. Si no fuera perjudicial para los
hijos, podría hacerse del matrimonio un contrato con obligaciones y
tiempo de término de contrato, para contar con una base de seguridad
sobre la cual fundar una familia.
En todas las parejas se dividen las funciones, asumiendo algunos
aspectos de la vida en común que le resulten más cómodos. Se
acostumbran el uno en el otro y de su relación se forma el "yo
común", que en algunos caso puede ser perjudicial y destructivo.
En la práctica de la terapia van apareciendo generalmente las
mismas problemáticas, donde los miembros de las parejas se presentan
como los extremos opuestos dentro de una unidad, y es en esta dinámica
intradiádica donde se focalizarán los análisis de este libro.