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EL
PRIMER SEXO
(Primer
fragmento del Cap. 1 de la obra de Helen Fisher)
Pensamiento en red. Visión contextual de la mujer
"¿Qué
hombre tiene la suficiente seguridad de pretender conocer del todo el
enigma de la mente de una mujer?"
Miguel de Cervantes
"Dios
creó a la mujer. Y el tedio cesó en verdad desde ese momento".
Friedrich Nietzsche no era precisamente feminista, pero al parecer
apreciaba la mente femenina. Y no era el primero. Las mujeres llevan
aportando gracia, ingenio, inteligencia y ternura a la vida humana
desde que nuestros antepasados avivaban sus fogatas en África hace
millones de años.
Ahora
las mujeres están a punto de cambiar el mundo. ¿Por qué? Porque
durante los millones de años en que nuestros antecesores se
trasladaban en pequeños grupos de cazadores-recolectores, los sexos
desempeñaban labores distintas, y dichas labores exigían destrezas
también diferentes. Mientras el tiempo y la naturaleza iban
multiplicando incesantemente el número de buenos trabajadores, la
selección natural conformaba aptitudes distintas en el cerebro
masculino y el femenino; no hay dos personas iguales, pero, por término
medio, mujeres y hombres poseen una serie de habilidades innatas
diferentes. Y las tendencias actuales sugieren que muchos sectores de
la comunidad económica del siglo XXI van a necesitar de las dotes
naturales de la mujer. No querría en modo alguno ser mal
interpretada: los hombres tienen muchas habilidades naturales que serán
esenciales en el mercado global que se avecina. Tampoco en el pasado
se han quedado a la zaga: han explorado y trazado mapas de todo el
mundo; han creado la mayor parte de nuestra literatura, arte y
ciencia; y han inventado muchos de los placeres de la vida contemporánea,
desde la imprenta a la bombilla, los zapatos deportivos, el chocolate
e Internet. Los hombres seguirán haciendo magnas contribuciones a
nuestra sociedad de alta tecnología. Pero las mujeres han empezado
a acceder a la población activa retribuida en cantidades sin
precedentes casi en el mundo entero. Cuando estas mujeres
penetren, o incluso saturen, el mercado global en décadas venideras,
creo que introducirán ideas y prácticas increíblemente innovadoras.
¿Cuáles
son las dotes naturales de la mujer? ¿Cómo van a cambiar el mundo
las mujeres? Voy a comenzar con el modo de pensar de la mujer.
Existen
a mi juicio sutiles diferencias en la manera en que hombres y mujeres,
por término medio, organizan su pensamiento, variaciones éstas que
parecen surgir de diferencias en la estructura cerebral. Más aún, como se expone a lo largo de este libro, la
"forma de ver" de las mujeres ha empezado ya a impregnar
nuestros periódicos, programas de televisión, aulas, salas de
juntas, cámaras de gobierno, tribunales, hospitales, urnas y alcobas.
El modo de pensar femenino está incluso afectando a nuestras
creencias fundamentales sobre justicia, salud, caridad, ocio,
intimidad, amor y familia. Así pues, voy a comenzar con ese aspecto
de la feminidad que a mi parecer tendrá el impacto más ubicuo el día
de mañana.
En
este capítulo sostengo que las mujeres, en general, adoptan una
perspectiva más amplia que los hombres en torno a cualquier cuestión.
Las mujeres piensan de forma contextual, holística. Muestran también
mayor flexibilidad mental, aplican juicios más intuitivos y más
imaginativos y tienen una tendencia más marcada a hacer planes a
largo plazo, aspectos todos ellos de esta perspectiva contextual. Voy
a examinar la evidencia científica de estas características
femeninas y las probables redes cerebrales asociadas con ellas. A
continuación voy a analizar el extraordinario avance de la mujer
hacia el mundo del trabajo asalariado, para concluir que el estilo
femenino amplio, contextual y holístico de ver las cosas va a
impregnar todos los ámbitos de la vida económica y social del siglo
XXI.
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