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UN
EXPERIMENTO MUY REVELADOR SOBRE LAS
EMOCIONES Y NUESTROS RECUERDO
Cuando
una familia se reúne y los parientes recuerdan acontecimientos
pasados, no
es extraño ver que algunos han retenido escasos antecedentes de
un hecho mientras que otros recuerdan la situación con
coloridos detalles.
Es más, entre aquellos que lo recuerdan habrá distintas
apreciaciones afectivas.
Sicólogos
estadounidenses, han descubierto ahora una posible causa para
estas diferencias. Los investigadores afirman que la
forma en que la gente controla sus reacciones ante situaciones
emocionales afecta la forma en que recuerdan los eventos pasados.
Según Jane
Richards,
sicóloga de la Universidad
de Washington,
ya se sabe que mucha gente es capaz de regular la forma en que
se experimentan las emociones a nivel interno como la expresión
de lo que se siente, pero queríamos averiguar si tales
esfuerzos de control tenían efectos a nivel cognitivo.
Junto
al psicólogo James
Gross,
de la Universidad
de Stanford,
la experta pudo comprobar que existen ciertas formas de manejar
las emociones que dañan
particularmente la capacidad de registrar y, por ende, recordar
un hecho.
Estas corresponderían a lo que los psicólogos llaman supresión
expresiva, y que consiste en el automonitoreo
permanente del estado emocional del sujeto ejerciendo
control en la vivencia y en la expresión de los sentimientos.
La
memoria tiene que ver con que los hechos sean relevantes para el
sujeto y la
manera en que estos cobran importancia es a través de la carga
afectiva,
es decir, del contenido emocional, explica el siquiatra Alejandro
Gómez de la Universidad
de Chile.
Para
comprobar este hecho los psicólogos estadounidenses mostraron
el video de una fuerte
discusión marital a dos grupos de sujetos. A uno de ellos se le pidió que viera
las escenas sin
permitir que sus sentimientos fuesen evidentes,
mientras que al otro grupo sólo se le pidió que observara. Aquellos sujetos que reprimieron
sus emociones registraron escasos
recuerdos respecto de lo que se había dicho y hecho en el video, y tampoco
podían explicar o describir si les había provocado algún tipo
de sentimiento.
Otra
de las explicaciones planteada por los autores es que nuestro
cerebro tiene recursos limitados en el área cognitiva, esto
es, del conocimiento y del aprendizaje. Si esos recursos se
concentran demasiado en una sola tarea, como el control estricto de las emociones, esto afectará otras
habilidades, plantea Gómez.
De
acuerdo al psiquiatra, el reconocimiento
emocional es vital para expresar
adecuadamente lo que se siente,
pero hay mucha gente que evita ponerse en contacto con sus
emociones por
temor a sufrir, a hacerse vulnerable o a causar daño.
Es probable que mucha gente con mala memoria tenga malas
estrategias para entender y expresar lo que siente.
Cita
como ejemplo a quienes padecen depresión o que han sufrido
traumas en la niñez. Estas personas presentan
recuerdos muy vagos y tienen grandes dificultades para evocar situaciones.
El
trabajo de los estadounidenses entrega ahora antecedentes
vitales tanto para la psicoterapia como para la sociedad en
general. La gente puede comenzar a preguntarse a sí misma
acerca de su pasado, de cómo recuerdan las situaciones vividas
y así descubrir
factores interesantes que puedan ayudar a vivir más sanamente.
‘La desemocionalización de los hechos atenta contra nuestros
recuerdos’, comenta Gómez.
Para
el psiquiatra es vital que una cultura como la nuestra
-caracterizada por la evitación de las expresiones afectivas- comprenda
la importancia de reconocer y expresar correctamente lo que se
siente. ‘La gente debe validar sus afectos, sus reacciones, y no
invalidarse emocionalmente’, finaliza Gómez.
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Director del Portal:
Abel Cortese |
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