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LOS RECUERDOS EMOCIONALES

         La teoría de la extinción de los recuerdos no implica que los recuerdos emocionales se borren, sino que evita su manifestación, coincide con una serie de descubrimientos sobre las respuestas condicionadas.

Por ejemplo, Pavlov observó que las respuestas extinguidas podían recuperarse espontáneamente con el simple paso del tiempo y llamó a este hecho ‘recuperación espontánea’. También se sabe que si se condiciona una rata con la presentación simultánea de un sonido y una descarga eléctrica en una caja, la respuesta del miedo provocada por el sonido se extingue totalmente al colocarla en otra caja; pero la respuesta condicionada provocada por el sonido se reanuda cuando la rata vuelve a colocarse en la primera caja.

Una respuesta extinguida también puede restituirse exponiendo a la rata a un estímulo no condicionado o a otras formas de estimulación de estrés, que es lo más importante. En otras palabras, el estrés puede hacer reaparecer respuestas condicionadas extinguidas o quizá débilmente establecidas y no extinguidas. Cada uno de estos ejemplos demuestra que los recuerdos emocionales no se borran con la extinción, sino que simplemente están bajo control. Los recuerdos extinguidos, como Lázaro, pueden resucitar.

Los investigadores J. F. Fulton y D. F. Jacobson, de la Universidad de Yale, aportaron además pruebas de que la capacidad de aprendizaje y la memoria requieren una amígdala intacta (el asiento cerebral de las emociones): pusieron a unos chimpancés delante de dos cuencos de comida. En uno de ellos había un apetitoso bocado, el otro estaba vacío. Luego taparon los cuencos. Al cabo de unos segundos se permitió a los animales tomar uno de los recipientes cerrados. Los animales sanos (con la amígdala intacta) tomaron sin dudarlo el cuenco que contenía el apetitoso bocado, mientras que los chimpancés con la amígdala lesionada eligieron al azar; el bocado apetitoso no había despertado en ellos ninguna excitación de la amígdala y por eso tampoco lo recordaban.

Piense en las implicaciones de este experimento respecto a la relación entre las emociones y cualquier proceso de aprendizaje y memoria.

 

 

 

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