LAS CARACTERÍSTICAS DE LAS
PERSONAS ‘SUPER-EXITOSAS’
Lo
que parece llevar hacia el camino del éxito es una combinación
de pensamiento positivo, adecuación a la realidad, habilidad para las relaciones y acción creativa, es
decir, de diversos aspectos del pensamiento constructivo.
La
demostración más evidente de los réditos concretos del
pensamiento constructivo, es una investigación especial que
llevé a cabo conjuntamente con la revista ‘PERSONAL
SELLING POWER’. A raíz de la aparición de un artículo
en THE NEW YORK TIMES que presentaba mi investigación sobre el pensamiento constructivo, me llovieron los
llamados y las cartas pidiendo más información sobre el
tema.
Uno
de los llamados provenía de Gerhard Gschwandtner,
editor de ‘PERSONAL SELLING POWER’, quien me
propuso hacer un estudio del pensamiento constructivo de
‘superexitosos’.
Gschwandtner tenía
contacto con alrededor de cincuenta personas que habían
alcanzado algo extraordinario. Muchos eran
multimillonarios de reputación nacional o internacional. No
dudé en aceptar la oportunidad de descubrir en qué medida
esos individuos, que habían logrado tanto éxito, eran
eficientes ‘pensadores constructivos’, y si en su
vida, en general, tenían tanto éxito como en el mundo de
los negocios.
Comparamos
a esos ‘superexitosos’ con un grupo de doscientos
ejecutivos de marketing y ventas,
elegidos al azar entre los lectores de ‘PERSONAL SELLING
POWER’. Llamaremos a ese grupo de comparación ‘ejecutivos
promedio’, los que, sin embargo, a juzgar por sus
ingresos, habían alcanzado logros bastante por encima del
promedio general.
Los
resultados de la investigación fueron sorprendentes. En
todas nuestras mediciones, los ‘superexitosos’ estaban
en un nivel alto, en casi todos los casos más alto que el
de los ejecutivos promedio. Todos eran millonarios, la mitad
de ellos poseía un capital neto de más de cinco millones
de dólares y un tercio de ellos ganaba más de un millón
al año (el capital neto medio de un ejecutivo promedio es
de 200.000 dólares y la mayoría tiene un ingreso anual de
40.000 a 80.000).
Los
dos grupos trabajan con la misma intensidad, pero los
‘superexitosos’ habían avanzado más rápidamente en
sus carreras, disfrutaban más de su trabajo y estaban, por
lo tanto, más satisfechos con sus logros. Parte de su
éxito pareciera ser atribuirle a su mayor capacidad en
el manejo de las relaciones humanas, en especial a su
capacidad de percepción de las necesidades de la gente.
El estudio mostró que aunque ambos grupos preferían una
cooperación amistosa a la competencia agresiva, los
‘superexitosos’ ejercían mayor influencia, eran más
queridos y tenían mayor capacidad para captar la lealtad de
quienes los rodeaban.
En
el aspecto personal, ambos grupos ponían gran énfasis
en la vida familiar, pero los ‘superexitosos’ pasaban
más tiempo con sus esposas e hijos y se sentían, en
cierto grado, más satisfechos con su vida matrimonial,
relación sexual, familia y vida social que el ejecutivo
promedio.
Además,
en general, poseían un nivel más alto de equilibrio
emocional y salud física. También, sentían menos
angustia y depresión y manejaban mejor sus enojos. Tenían menos problemas de insomnio y presentaban menos síntomas
psicosomáticos, tales como cefaleas, dolor de estómago
o dolores musculares. También se enfermaban menos y sufrían
menos accidentes por negligencia.
En
general, los ‘superexitosos’ estaban más satisfechos
con su salud que el ejecutivo promedio y con mayor
frecuencia se sentían eufóricos, ‘dueños del mundo’ y
plenos de energía. Encontraban más sentido a la vida y
sentían que estaban realizando su potencial y que hacían
aportes importantes a la sociedad.
Dr.
Seymour Epstein |