EL
RATING DE LAS EMOCIONES
Además
de los programas preferidos por los niños, la última
investigación del Consejo Nacional de Televisión y la
Universidad Católica mide por primera vez las emociones que éstos
experimentan frente a la pantalla. La rabia, el miedo y la pena
son las más evidentes.
"Yo
vi en las noticias a un señor que era malo y tenía problemas
con la esposa y maltrataba a la guagüita y le quebró la
columna vertebral y parece que murió" (Amanda, 8 años).
"Cuando
vi Cazavampiros me empezó a dar susto, porque mataba y la cambié"
(César, 9 años).
"La
otra vez salieron puros asesinatos reales y mostraban a todos
los asesinos y grabaciones de los asesinatos... " (Vicente,
13 años).
Opiniones
como éstas se recogen en muchas de las investigaciones
cualitativas realizadas por el Consejo Nacional de
Televisión (CNTV), pero hasta ahora habían permanecido
sólo como eso: percepciones aisladas de diversos grupos de niños.
El
reciente estudio realizado en conjunto por el CNTV y la Escuela de Sicología de la Universidad Católica,
no sólo se encargó de cuantificar estas afirmaciones para
generalizarlas al resto de los niños y jóvenes chilenos, sino
que por primera vez en América Latina una investigación
sobre niños y televisión es realizada únicamente sobre la
base de las opiniones y percepciones de ellos. Y los
resultados sorprendieron a los investigadores: incluso, los más
pequeños (siete años) son capaces de comprender en algún
grado los contenidos televisivos, lo suficiente como para
causarles un impacto emocional determinado y como para
justificar la presencia de un "mediador" que les ayude
a elaborar la correcta interpretación de lo que están viendo.
"Eso,
por una parte. Pero también es la prueba necesaria para que, de
una vez por todas, se tome a la televisión como una herramienta
educativa importante", dice Violeta Arancibia, psicóloga
de la Universidad Católica.
Por
medio de entrevistas de 45 minutos, hechas a 1. 176 niños de segundo y quinto básico, y de primero medio de colegios
municipales, subvencionados y particulares de la Región
Metropolitana, realizadas por un equipo de 70 psicólogos y
estudiantes del último año de la carrera, se determinó
que los programas más vistos por los pequeños son los dibujos
animados (en el 53,6 % de los casos), las telenovelas (en el 14,1 %) y las películas (en el 6,7 %). Pero lo más
importante es que se descubrió la comprensión que tienen de éstos, el impacto emocional que les provoca y la identificación con
algunos personajes.
La
comprensión de los niños se relaciona directamente con su
desarrollo cognitivo, determinado por la edad. Hasta ahora,
no existían estudios sobre televisión y niños que separaran a
los pequeños según grupo etario y la tendencia era siempre a
generalizar, procedimiento nada acertado si se consideran las
diferencias en las capacidades cognitivas de los niños según
la edad.
Por
ejemplo, los pequeños de segundo básico -entre 6 y 7 años-
tienen un modo de pensar absolutamente centrado en sí mismos,
son capaces de considerar sólo una de las características de
un programa y su grado de comprensión está limitado a la
variable que concentra su atención. Su desarrollo moral se
encuentra en la etapa llamada pre convencional, es decir, evalúa
lo bueno y lo malo en términos de beneficios o castigos. En
esta etapa, sienten una abierta predilección por ciertos
programas infantiles, como los dibujos animados. Además, se
perciben diferencias en los gustos de niños y niñas, puesto
que los primeros prefieren los "monitos" con tramas de
mayor acción y con personajes centrales masculinos, mientras
que las segundas optan por los dibujos animados con personajes
reales y simbólicos, en los que se privilegia el argumento por
sobre la acción.
Los
niños entre 9 y 10 años -quinto básico- ya pueden hacer
mayores operaciones mentales, es decir, son capaces de
coordinar varios aspectos de un programa, aunque todavía en un
nivel concreto y real. Tienen, además, una percepción recíproca
que les permite considerar otros puntos de vista. Su desarrollo
moral está en la etapa convencional, pues para él son
fundamentales los roles sociales para evaluar lo que es bueno y
malo.
En
relación con su dieta televisiva, incorporan una mayor
variedad de géneros y programas, aunque los dibujos
animados siguen siendo sus predilectos. Las niñas agregan películas
en las que los personajes centrales son niños, programas
dirigidos a la familia y documentales, y los niños, algunos
programas o eventos deportivos.
Por
último, los jóvenes entre 13 y 14 años -primero medio- son
capaces de coordinar aspectos reales e hipotéticos de los
programas. Están al tanto de los valores y perspectivas del
mundo, pues están en la etapa pos convencional, es decir,
centrados en principios éticos y del bien común.
Para
contrastar la teoría sobre los procesos cognitivos de los niños
según edad con la realidad chilena, el equipo de expertos
decidió analizar su relación con las telenovelas, pues el 89 %
aseguró verlas.
En
este punto se consideraron dos variables de comprensión: las
motivaciones sicológicas de los personajes y el razonamiento
moral en torno a las conductas de éstos.
Para
la primera se establecieron cinco niveles de comprensión:
el más básico fue el número uno, en el que el niño alude
a hechos que no ocurrieron o da respuestas inconexas; el
dos, contesta que no sabe; el tres, menciona hechos
sin causalidad evidente, el cuatro, menciona la causa
agregando hechos irrelevantes, y el quinto, menciona una
motivación más profunda, que no resulta evidente a partir de
los actos del personaje.
Los
resultados arrojaron que las respuestas de los menores de
segundo básico se ubican principalmente en el nivel tres (31,1 % de los casos), y para los de quinto básico y primero
medio en el nivel cinco (con un 33 % y un 36 %,
respectivamente).
"Esto
demuestra que, en general, los niños, incluso los más chicos,
tienen un buen nivel de comprensión en relación con lo que
ven", dice María Dolores Souza, psicóloga del CNTV.
De hecho, sólo cerca del 15 % de los entrevistados se ubica
en los dos primeros niveles de comprensión. Y en relación
con el razonamiento moral sucede algo parecido, puesto que el
59,7 % de los niños se encuentra en los niveles tres -es
decir, menciona efectos concretos centrados en sus
consecuencias- y cuatro -se centra en reglas rígidas o
establecidas.
Tal
como la comprensión, la conciencia sobre el impacto
emocional que provoca la televisión aumenta con la edad de los
niños. Situación que decidieron investigar debido a la
sensibilidad y vulnerabilidad de los menores, por estar en plena
etapa de desarrollo. Este efecto se evidencia por medio de la
nitidez y duración del recuerdo de los contenidos televisivos
en la mente de los pequeños.
Se
estableció que a menor consumo de un tipo de programa, menores
son también las posibilidades de que los pequeños reconozcan
las emociones que éstos desatan. Por ello, los programas que
producen mayor impacto emocional son las telenovelas, las películas
y los dibujos animados, es decir, los más vistos. Ahora,
para medir este impacto, se seleccionaron tres emociones básicas,
fáciles de reconocer por los menores, como son:
miedo (en el 81,6 % de los casos),
rabia (en el 62,6 %) y
pena (en el 85 %).
El
miedo es la única de las tres emociones que tiene un mismo
origen para los tres grupos etarios: las películas. Como
explica Souza, éste puede manifestarse después de ver
una determinada programación, por ejemplo, suele ser el
motivo por el cual los pequeños temen a algunos muñecos que
están en sus piezas, a las escaleras o a la oscuridad. Sin
embargo y aunque no ocupa un porcentaje importante según la
opinión de los menores, las noticias son quizás el
principal causante de este sentimiento.
"Sucede
que con las películas la sensación puede ser momentánea o
desaparecer en el momento en que el niño se da cuenta de que es
algo irreal, pero las noticias son reales, es el mundo que ellos
piensan está esperándolos afuera", agrega. Y el
impacto es aún más fuerte si las víctimas son niños, minusválidos
o ancianos, es decir, personas que hasta ellos mismos saben son
débiles. Así se demuestra en la respuesta de una niña de
14 años: "Esos programas... impactan, porque uno vive en
su mundo y no se imagina las cosas que le pasan a otras
personas".
La rabia se manifiesta más abiertamente y, en general, la
fuente principal que la detona son las telenovelas. Sin
embargo, los programas deportivos y el fútbol la provocan en
los varones que cursan primero medio.
En
relación con la pena, mientras mayores son los niños, mayor
es también el porcentaje que manifiesta haber sentido pena,
puesto que aquellos entre 7 y 8 años son más reacios a
demostrarla, ya sea en sus comportamientos o en sus
verbalizaciones. A pesar de ello, es la emoción que más
afecta a los menores (en el 85 % de los casos) y el
principal detonante son los dibujos animados.
Para
conocer las características de los personajes con los cuales
tienden a identificarse los niños, se les hicieron dos
preguntas: cuál es el que más les gusta y al que les gustaría
parecerse. En relación con la primera, el estudio descubrió
que prefieren a una persona, de sexo masculino, joven,
fantasioso (como los que aparecen en los dibujos animados), por
los atributos físicos -capacidades y no belleza- y sociales que
éstos tienen.
"Los
niños de siete años se identifican con Dragon Ball porque se proyectan en él, es decir, les gustaría ser ese niño
por los poderes que tiene para solucionar cualquier situación
adversa. Pero como en la televisión no existen muchos
personajes de carne y hueso que sean niños también, al resto
no les queda otra opción que identificarse con personajes de
telenovelas, mayores", explica Violeta Arancibia.
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