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EL ESTRÉS, LA ESPERANZA 
Y EL RENDIMIENTO INTELECTUAL

El EUTRÉS, ‘estrés bueno’, hace referencia a la presión que nos induce a la acción. Su neuroquímica es reveladora. Cuando nos dedicamos positivamente a un desafío, el cerebro se remoja en un baño de catecolaminas y otras sustancias, activadas por el sistema suprarrenal. Estos elementos bioquímicos incitan al cerebro a mantenerse atento e interesado, hasta fascinado, y lo energizan para un esfuerzo sostenido. La motivación intensa es, literalmente, un ‘torrente de adrenalina’.

En un estudio alemán se muestra muy claramente esta relación entre la motivación y la química cerebral del eutrés. Se asignó a un grupo de voluntarios una tarea mental difícil: 120 problemas aritméticos que debían resolver en un período cada vez más breve, hasta que se equivocaran una de cada cuatro veces. Cuando estaban seguros de tener las respuestas correctas, se las verificaba; si era cierto, recibían una recompensa en efectivo; si estaban equivocados, se los penalizaba con la misma suma.

        Los voluntarios que tenían más esperanzas de éxito –una variante del afán de triunfo- eran los más capaces de mantener esa movilización en un nivel que produjera mayormente catecolaminas, en vez de llegar a la posición de emergencia, donde interviene el cortisol. Pero quienes actuaban motivados por el miedo al fracaso se llenaban de cortisol. (La neuroquímica de la motivación involucra muchos neuroquímicos, puesto que el cerebro segrega constantemente cantidades mayores o menores de más de 200 neurotransmisores. Pero las más estudiadas son las catecolaminas, que tienen un papel prominente en la bioquímica cerebral subyacente de la motivación).

Esto resultó tener un efecto autorreforzante. Los que tenían niveles bajos de cortisol podían pensar bien y prestar atención durante la prueba. El ritmo cardiaco demostraba que no estaban más nerviosos durante el desafío que antes de comenzar; se mantenían alerta, serenos y productivos. El efecto sobre el desempeño era dramático: ganaron más del doble que sus colegas.

(U. Lundberg, ‘Catecholamine and Cortisol Excretion Under Psychollogically Different Laboratory Conditions’, en J. Usdin, T. Kvetnanski y D: Kopin, CATECHOLAMINES AND STRESS: RECENT ADVANCES, Elsevier, 1990).

 

 

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