INTELIGENCIA
EMOCIONAL
en
la Educación
TRES
COMPONENTES DE LA MOTIVACIÓN (I)
1.
El
componente de expectativa: La autoestima
2.
El
componente de valor
3. El componente afectivo:
Las Emociones
1.
El
componente de expectativa:
La autoestima
La
autoestima es el resultado de un proceso de análisis, valoración e
integración de la información derivada de la propia experiencia y
del feedback de los otros significativos como compañeros, padres y
profesor.
Una de las funciones más importantes de la autoestima es la de
regular la conducta mediante un proceso de autoevaluación o
autoconciencia, de modo que el comportamiento de un estudiante en un
momento determinado está determinado en gran medida por la autoestima
que posea en ese momento. Bandura (1977) señala que la persona
anticipa el resultado de su conducta a partir de las creencias y
valoraciones que hace de sus capacidades; es decir, genera
expectativas bien de éxito, bien de fracaso, que repercutirán sobre
su motivación y rendimiento.
Por otra parte, teniendo en cuenta que numerosas
investigaciones han demostrado la correlación significativa que
existe entre autoestima (valoración positiva o negativa) y
rendimiento, podemos deducir que en la medida en que desarrollemos la
autoestima de los alumnos también mejoraremos su rendimiento académico.
Así,
tenemos que los sujetos con baja autoestima suelen atribuir sus éxitos
a factores externos e incontrolables (el azar) y sus fracasos a
factores internos estables e incontrolables (baja capacidad), mientras
que los sujetos con alta autoestima suelen atribuir sus éxitos a
factores internos y estables (capacidad) o a factores internos,
inestables y controlable (esfuerzo) y sus fracasos a factores internos
y controlables (falta de esfuerzo).
Para explicar el rendimiento de un alumno es imprescindible,
pues, tener en cuenta tanto las capacidades reales como las creencias
personales sobre las propias capacidades para realizar las tareas
escolares. El rendimiento del estudiante no depende tanto de la
capacidad real como de la capacidad creída o percibida. Como señala Bandura
(1987), existe una notable diferencia entre poseer una capacidad y
saber utilizarla en situaciones diversas.
TRES
COMPONENTES DE LA MOTIVACIÓN (II)
PROGRAMA DE INTELIGENCIA EMOCIONAL
EN LA EDUCACIÓN
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