INTELIGENCIA
EMOCIONAL
en
la Educación
PREGUNTAS
MÁS FRECUENTES
DE LOS
PROFESORES (II)
6.
¿Cómo influye el ambiente de
una clase en los resultados académicos de mis alumnos?
SI
NOS SENTIMOS BIEN APRENDEMOS MÁS
El
ambiente de una clase influye mucho en los resultados académicos de
los alumnos.
Un
mínimo de normas claras, objetivos, organización y soporte aceptados
por todos, crea y mantiene el
ambiente necesario para el buen aprendizaje.
El
equilibrio entre la implantación de normas indiscutibles y necesarias
para la enseñanza-aprendizaje, en algunas ocasiones la tolerancia y
la flexibilidad, cuando no afectan a la buena marcha de la clase,
constituyen el núcleo fundamental que facilita el clima de
aprendizaje y dedicación al estudio, al tiempo que se genera un
ambiente distendido, favorable
a todo proceso de mejora y crecimiento equilibrado.
Y
finalmente, la introducción de cambios en la forma de enseñar y
aprender, mediante una metodología variada, hace
más ameno y fácil el proceso de formación.
La
integración de cambios
innovadores en la interacción profesor-alumnos obedece a un doble
objetivo. Por un lado, el de evitar
la rutina y por otro, aumentar
la dedicación al aprendizaje. La tendencia a la rutina, tanto en
la enseñanza como en el aprendizaje, aburre, desmotiva y reduce el
clima de aprendizaje, y seguidamente reduce la pasividad del alumnado
y el aprendizaje memorístico.
La
metodología variada y el comportamiento
flexible del profesor, firme e intransigente en las cuestiones
relevantes a nivel académico, pero tolerante
o sensible a instancias que sean importantes para sus alumnos,
genera un clima activo y
motivador positivo para su formación.
ESTRATEGIAS
PARA MEJORAR EL CLIMA
DE
APRENDIZAJE EN EL AULA.
Para
aumentar la cohesión del grupo:
·
Procurar
que se tomen decisiones grupales;
·
Favorecer
las interacciones realizando trabajos en grupo;
Para
favorecer el apoyo y comprensión:
·
El
profesor puede mostrarse confiado, asequible y abierto a los alumnos;
·
El
profesor puede procurar conocer y comentar, no sólo los problemas de
la clase, sino también los personales que afectan directa e
indirectamente al aprendizaje académico y profesional.
Para
mantener un clima de orden favorable al aprendizaje:
·
-
Servirse de programas y esquemas, incluso por escrito, para facilitar
el aprendizaje sistemático y organizado;
·
-
Recordar las normas y los compromisos con la frecuencia necesaria;
·
-
Mantener las normas y acuerdos hechos colectivamente. En caso de
posibles cambios, conviene discutirlo o razonarlo en la clase;
·
-
Controlar el contenido del programa, de la metodología didáctica y
la marcha de la clase, para reducir al mínimo la improvisación;
·
-
Conviene recordar que el modo de control
variable es el más eficaz: el profesor debería aprender a
alternar el comportamiento
basado en la autoridad con el democrático y flexible, según los
casos y las necesidades. De este modo se consigue orden
en los objetivos básicos pero se genera al mismo tiempo un clima
de confianza y colaboración idóneo para la buena marcha del
curso.
·
-
Considerar que la metodología variada mantiene y aumenta la atención
y la motivación.
7.
¿Cómo estimular más la
participación personal y grupal en clase?
‘DIME,
Y OLVIDARÉ. MUÉSTRAME, Y TAL VEZ RECUERDE, INVOLÚCRAME, Y APRENDERÉ’
Hay
un extraordinario proverbio chino que fue traducido así : ‘dime,
y olvidaré. Muéstrame, y tal vez recuerde. Involúcrame, y aprenderé’.
Es
indiscutible el hecho de que la participación fortalece la
posibilidad de alcanzar resultados positivos en el aprendizaje. Por lo
tanto, un profesor que se propone alcanzar la excelencia en su profesión
debe dominar el arte de estimular la participación.
Algunas
estrategias para mejorar el interés y la participación en el aula,
podrían ser:
·
Relacionar
los temas tratados en clase con las experiencias y valores de los
alumnos; (la intención de aplicar esto ya nos obliga a conocer esas
experiencias y valores, y por lo tanto, a alentar la participación de
los alumnos expresando sus pensamiento y sentimientos.
·
No
adoptar una actitud dogmática ni apoyarse en su autoridad en las
explicaciones, de forma que el alumno pueda también expresar sus
dudas sin temor a quedar en ridículo.
·
Realizar preguntas reales y evitar, a toda costa, servirse de las
aportaciones de los alumnos para demostrar que el profesor posee un
nivel de conocimientos superior.
·
Trabajar con técnicas de atención y de motivación.
8.
¿Cómo manejar los conflictos
personales y/o grupales?
EL
CONFLICTO : UNA REALIDAD INELUDIBLE DE LA VIDA
La
introducción de técnicas y habilidades para la transformación de
conflictos en el marco escolar se enmarca dentro de una pedagogía
comprometida con el fomento de rasgos de paz en la cultura.
Propiciar
en el marco escolar espacios y estructuras que dejen lugar a procesos
de mediación, de negociación y que fomentan las actitudes que hacen
del conflicto una oportunidad de desarrollo más que de violencia o
destrucción, representa una nueva visión de la educación.
Este
tipo de educación promueve un marco y unas relaciones pacíficas que
luego puedan trasladarse a los diferentes ámbitos de la vida en los
que se mueve el alumnado y también el profesorado.
Sirve
también para sentar las bases de un tipo de relaciones que se refleje
en su futura vida profesional, familiar, social, etc.
Los
principios básicos de esta pedagogía pacífica van dirigidos a
eliminar los factores de violencia, derivada de los conflictos, y
fomentan los siguientes aspectos:
1.
El uso del diálogo:
El
diálogo se caracteriza por un intercambio y enriquecimiento de ideas
a través de un proceso de escucha activa, de empatía, de apertura
hacia el otro y de disposición (herramientas de la Inteligencia
Emocional) para cuestionarse las ideas propias sin evitar el rebatir
las de otro. Desarrollar la capacidad de diálogo y promover la
disposición hacia el diálogo es una de las bases de una pedagogía
pacífica.
2.
El aprendizaje cooperativo:
El
objetivo del aprendizaje cooperativo es que el alumnado perciba que el
obtener sus objetivos no conlleva que sus compañeros y compañeras
fracasen, sino que cuanto más avance el grupo más avanza cada
individuo. Esto no significa negar la competición sino estimular las
diferentes dimensiones que encontramos en ella. Se pueden situar
procesos competitivos en marcos cooperativos.
3.
Solución de problemas:
Los
sujetos debemos aprender a buscar soluciones propias y no siempre a
través de alguien a quien atribuimos autoridad o conocimiento. También
debemos aprender a pensar críticamente y a ser creativos con los
problemas. Hay una serie de pasos que contribuyen a este proceso:
crear el clima, definir y discutir el problema, explorar todas las
opciones, valorar todas las alternativas, etc.
4.
Autorregulación:
La
autorregulación (habilidades de las personas para desarrollar
comportamientos aceptables socialmente, sin la presencia de monitores
externos), la autoestima y la autodisciplina son beneficios
adicionales del aprendizaje de solución de problemas que se realizan
en los programas de tratamiento de conflictos. Los disputantes
participan activamente y toman decisiones sobre los problemas a los
que se enfrentan. Esto fomenta la autoconfianza, la autoafirmación y
también la autorregulación.
5.
Establecimiento de normas y
fronteras en un marco de democracia participativa:
Las
actitudes administrativas y las estructuras deben permitir que el
alumnado lleve a la práctica sus derechos y pueda opinar sobre las
decisiones que le atañen. Este es un proceso al que hay que prestar
mucha atención, porque la escuela es uno de los marcos más
importantes de socialización de nuestro alumnado, y es el vivero de
ideas y percepciones acerca de principios tan importantes como la
democracia y la justicia.
Ignorar
las opiniones del alumnado en aquellos asuntos que les incumben puede
dar lugar a lo que en psicología se denomina ‘indefensión
aprendida’.
Este
concepto se refiere tanto a la pasividad como a la impotencia. El
sujeto aprende, desde su infancia, que no existe relación entre su
comportamiento y los cambios que se pueden producir en su entorno. Se
podría resumir en
"mi
comportamiento, mi análisis, mis compromisos... son irrelevantes para
el curso de los acontecimientos; son otros, los profesores, padres,
políticos y otros muchos tipos de autoridades los que tienen las
claves y el poder para modificar las cosas e influir sobre el
futuro".
6.
Apertura y empatía:
La
actitud de estar abierto a lo que otro expresa y desea, el intentar
empatizar y ponerse en su lugar, tener la oportunidad de experimentar
cómo cada uno ve diferentes aspectos de una misma situación y sentir
que la opinión del otro merece el mismo respeto que la nuestra, es
otra de las habilidades que fomentan estas técnicas.
9.
¿Qué grado de importancia
tiene la relación entre un alumno, su profesor y sus padres?
PENSANDO
EN LAS PARTES DE UN TODO
Se
ha dicho que el proceso de aprendizaje descansa en un Trípode
Educativo compuesto por: el alumno, su familia (en especial sus
padres) y la escuela (en especial los profesores, pero también los
compañeros de estudio).
Ninguno
de estos tres factores, por sí solos, puede garantizar el éxito académico.
Pero de particular importancia es la relación que establecen -entre sí-
estos tres factores: la relación alumno-profesor, la relación
alumno-padres y la relación padres-profesores.
Señalar
la influencia que el entorno familiar tiene sobre el desarrollo de
cualquier persona, máxime si está en proceso de cambio, es algo que
no necesita mayor justificación. Tanto la visión que el niño o la
niña posee del mundo y de su propia imagen están
influenciados por las relaciones que haya tenido y tenga con las
personas de su ambiente familiar. Es en el seno de la familia
donde el niño recibe los estímulos más intensos que van a ir
conformando su personalidad.
Por
eso, cualquier acción de tipo educativo, tiene que contar con la
influencia tanto de la familia como de la escuela, ya que son los dos
ámbitos en los que el alumno se halla ligado más estrechamente. En
este sentido, podría decirse que
prácticamente no existe ningún problema en el alumno que únicamente
surja y se agote en el marco escolar. La situación problemática
del alumno en el centro se
alarga a la familia y a la inversa, problemas que nacen en la
familia acaban siendo problemas escolares.
Son
numerosas las investigaciones que han puesto de manifiesto que el
ambiente familiar es la circunstancia que más influye en la evolución
del sujeto tanto en su mundo de relaciones como en su actuación
escolar. Al hablar de los factores que inciden en el aprendizaje, ya
se hizo alusión al hecho de que el
fracaso escolar puede tener su origen en alteraciones emocionales
producidas por la existencia de conflictos en la familia que
condicionan negativamente el comportamiento del alumno.
Es
evidente, por tanto, la importancia de la interacción
y colaboración entre los adultos que inciden sobre el desarrollo
de los niños o adolescentes. Entre la familia y el centro escolar
debe existir una estrecha
comunicación, ya que ambos conjuntamente con el grupo inciden en
el proceso educativo del alumno, y únicamente la
confluencia de información y orientación sobre la situación
familiar y escolar permitirá tener una visión completa de los
alumnos.
Muchas
conductas de los alumnos tanto en el centro docente como en la familia
no pueden ser encauzadas con éxito actuando únicamente sobre uno de
los dos ámbitos, ya que ambos se interfieren mutuamente.
Las
influencias que confluyen en el alumno ejercidas tanto por la familia
como por la escuela pueden contraponerse
o potenciarse. De ahí la importancia de una adecuada coordinación
centro escolar-familia, para conseguir que lo que el centro escolar
valore no lo desprecie la familia y los criterios educativos sean
similares.
PROGRAMA DE INTELIGENCIA EMOCIONAL
EN LA EDUCACIÓN
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