INTELIGENCIA
EMOCIONAL
en
la Educación
PREGUNTAS
MÁS FRECUENTES
DE LOS
PADRES (II)
6.
¿Cómo puedo mejorar la
comunicación con mi hijo?
¿GERENTES
O CONSULTORES?
La
comunicación es una parte
muy importante de cualquier relación que pretenda ser buena. Esto es
especialmente válido para la relación de padres e hijos.
Después
de haber pasado por otras etapas difíciles, los padres descubren que
en el período de la adolescencia la
comunicación tampoco suele ser fácil.
Una
razón de esto quizá sea porque los padres se ven a menudo como “gerentes”
de sus hijos. Por mucho tiempo, están constantemente
organizando sus vidas: preparando en hora sus almuerzos, corriendo
con ellos al colegio o a la práctica de fútbol, logrando que se bañen
cuando es oportuno y asegurándose, al final del día, que estén en
la cama en el horario conveniente.
Esta
“gerencia”, en su medida y realizada con inteligencia, está bien
durante la niñez, pero en cuanto se desliza hacia el período de la
adolescencia
comienza a causar
problemas.
Es
aquí donde los padres descubren que, en lugar de ser “gerentes”
de la vida de sus hijos, necesitan ser “consultores”.
Los padres-consultores, a diferencia de los padres-gerentes, se
enfocan en ayudar a sus hijos adolescentes para que desarrollen
la autonomía, acompañándolos en su proceso de maduración,
no
pretendiendo manejar sus vidas.
Abandonando
el papel de “gerente”, los padres están dándoles
una
oportunidad a sus adolescentes para que sean más libres... y
responsables.
Ejerciendo
el rol de padre-consultor se tiene la ventaja de evitar los dos
errores más comunes que se cometen en esta etapa: seguir tratando
a los hijos adolescentes como a los niños que fueron (rol de sobreprotección
o ‘gerencia’), o tratarlos como si fueran adultos (negligencia
paterna o abandono).
Éstos
son algunos principios interesante para los Padres de Adolescentes:
1.
Resístase a dar consejos,
incluso cuando su adolescente se los pide. El adolescente busca su
consejo porque ellos han perdido momentáneamente la confianza en sí
mismos/as. Es frecuente oír a los padres referir esta experiencia:
"Cuanto menos consejos le ofrezco más habla ‘el/ella
conmigo."
2.
Eluda las charlas
excesivamente francas. Comunique sutil e indirectamente.
3.
Admita el alejamiento (distancia). El desarrollo de la identidad
personal durante la adolescencia incluye la distancia física, pero lo
grave es entender la independencia como la desconexión con la
familia.
4.
Permita que su hijo se cobije
en su hogar. Ellos se confortan con el hecho de que en su casa se
sienten seguros para dar salida a las frustraciones, y un lugar para
ordenar sus pensamientos y sentidos, dando sentido a sus cambios
vitales.
5.
Espere inconsistencia, y
trátela con toda la paciencia y la comprensión de que disponga. Su
adolescente es un caldero de cambios emocionales, físicos y
hormonales, y se esfuerza entre la vida de la niñez perdida y la
adultez que apenas está surgiendo.
Un
adolescente no busca alguien que le diga qué hacer,
y se sentirá mucho más abierto para ir hacia sus padres, espontáneamente,
cuando descubra que tiene en ellos consultores que saben escuchar y
comprender... porque lo quieren.
7.
¿Qué hacer para despertar el
interés y la motivación en los
estudios?
EL
INTERÉS CONDUCE AL BUEN APRENDIZAJE
El
interés y la motivación no puede fabricarse a voluntad, ni en uno
mismo ni en los demás.
Lo
que sí puede hacerse es, cuando se produce un descenso de la motivación
y el interés espontáneos, cambiar el enfoque, reuniendo o
recuperando energía psicológica y emocional, al replantear la
motivación no en términos de forzamiento, sino
de objetivos intermedios o finales. Así, el tema o materia
determinada que definitivamente
no motiva, puede ser dominado poniendo la mente en la utilidad,
sentido o relación
que tiene ese tema o materia, a saber:
1.
Como base para otros conocimientos
2.
Para desarrollar la mente
3.
Para descubrir la vocación
4.
Para colaborar con las metas de la familia y de la sociedad en que se
vive
5.
Para imitar los modelos que se admiran
6.
Para satisfacer las necesidades presentes
7.
Para satisfacer las necesidades futuras
8.
Para enriquecer la personalidad
9.
Para incrementar la libertad para decidir en la propia vida
8.
Orientaciones prácticas y
psicológicas para mejorar el
desempeño de nuestros hijos en los
estudios:
EL
CONOCIMIENTO ES PODER
Los
estímulos educativos de la familia y del centro escolar han de operar
armónicamente para que se
esfuercen; de lo contrario, la influencia de unos pueden
neutralizar o rebajar el influjo de los otros. Esto exige una estrecha
cooperación entre profesores y padres. La entrevista
profesor-padres se convierte en el medio más destacado de esta
colaboración, en la que suelen destacar como orientaciones
más comunes en relación con la ayuda que los padres pueden
prestar a sus hijos en sus estudios, los siguientes:
1.
Hay que valorar más en los hijos el esfuerzo
que los resultados, pues el esfuerzo es la base de la educación.
De esta manera, ante deficientes notas, por ejemplo, se examinarán
las razones antes de decidir lo que le conviene al hijo o necesita:
motivación, refuerzos, sanción, etc.
2.
Hay que estimular la actividad personal
de los hijos, no sustituyéndoles en todo aquello que pueden hacer por
sí mismos.
3.
Hay que exigir a los hijos comprensivamente,
es decir, de acuerdo con sus posibilidades y limitaciones, con lo
que puedan dar de sí. No basta, por ejemplo, un suficiente si el hijo
puede conseguir un notable. La determinación de sus posibilidades en
el estudio vienen dadas por la capacidad del hijo y por el esfuerzo
que desarrolle.
4.
Hay que brindar a los hijos un ambiente adecuado para que puedan
realizar su estudio en casa en las mejores condiciones posibles. Poder
estudiar sin grandes incomodidades, sin frecuentes interrupciones, sin
notables ruidos, etc.
5.
Tienen los padres que interesarse con
frecuencia por el trabajo y el rendimiento de sus hijos, y no de
evaluación en evaluación. Si les animan y se preocupan por sus
estudios, el esfuerzo y el trabajo brotarán con mayor facilidad.
6.
La coerción, a veces, es
necesaria, pero desmedida, es perjudicial. Hay que enseñar a los
hijos a decidir, dejándoles que hagan sus propias elecciones.
7.
Por último y si los resultados de los hijos no son como quisieran los
padres, conviene advertirles que no
hablen y echen en cara continuamente de los malos rendimientos.
Incluso en el fracaso conviene dejar sentir nuestra fe en el hijo. Esa
confianza le fortalecerá más y le ayudará para esforzarse con mayor
intensidad.
9.
Actitudes correctas ante las
dificultades y la adversidad
APRENDIENDO
A MANEJAR LOS OBSTÁCULOS...
Si
su hijo está experimentando un fracaso... alégrese,
y no olvide de comunicarle esta alegría.
Aunque
a Usted le pueda sorprender esta declaración, ella surge de la más
práctica de las experiencias, repetidas una y otra vez a lo largo de
la historia.
Tenemos
que tener presente, permanentemente, que el fracaso no
es negativo. Puede ser la fortaleza que ayuda a construir el
triunfo.
Su
hijo no puede aprender a ser persistente
si no acepta el fracaso.
Uno
de los hombres más exitosos del siglo XX fue Thomas
Edison, quien, curiosamente, fue
uno de los hombres que más fracasos, errores y adversidades sufrió
en su vida. Sólo para encontrar un filamento adecuado para su
primera bombilla de luz, logró acumular cerca de mil
errores antes de encontrar el éxito.
Cuando
Jonas Salk estaba
investigando una vacuna para la polio, una enfermedad que antes de
1954 paralizó y mató a miles de niños, pasó
el 98 por ciento de su tiempo documentando pruebas que no funcionaron.
El
científico e investigador
Paul Ehrlich, que descubrió una droga que podía curar la sífilis
a principios de este siglo, llamó a su fórmula final N°
606, después del
fracaso de los 605 experimentos anteriores.
Pocas
veces compartimos estas
historias -y cientos como ellas- con nuestros hijos.
La
mayoría de los fracasos producen una mezcla de emociones
perturbadoras, incluyendo la angustia, la tristeza y la ira, pero
su hijo debe aprender a tolerar estas emociones a fin de alcanzar el
éxito.
Tal
como lo escribe el psicólogo Martin
Seligman en su libro, THE
OPTIMISTIC CHILD: ‘Para que su hijo experimente el control, es
necesario que fracase, se sienta mal y lo intente nuevamente en forma
repetida, hasta alcanzar el éxito. Ninguno de estos pasos puede
evitarse. El fracaso y el sentirse mal constituyen la base del éxito
y del sentirse mal’.
PROGRAMA DE INTELIGENCIA EMOCIONAL
EN LA EDUCACIÓN
Consultas:
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