INTELIGENCIA
EMOCIONAL
en
la Educación
PREGUNTAS
MÁS FRECUENTES
DE LOS
PADRES
"¿Cómo
puedo ayudar a mi hijo en suS ESTUDIOS?"
1.
¿Qué
es la Inteligencia Emocional?
DESCUBRIENDO
UNA NUEVA DIMENSIÓN EN LAS RELACIONES
La
Inteligencia Emocional, un término difundido mundialmente por el
periodista y escritor Daniel
Goleman, es la capacidad de:
1)
Sentir
2)
Entender
3)
Controlar y
4)
Modificar
estados
anímicos
a)
Propios y
b)
Ajenos.
Las
habilidades prácticas que se desprenden de la Inteligencia
Emocional son cinco, y
pueden ser clasificadas en dos
áreas:
1)
INTELIGENCIA INTRAPERSONAL (internas, de
autoconocimiento)
2)
INTELIGENCIA INTERPERSONAL (externas, de
relación)
Al
primer grupo pertenecen tres habilidades:
a)
La autoconciencia
(capacidad de saber qué está pasando en nuestro cuerpo y qué
estamos sintiendo)
b)
El control emocional
(regular la manifestación de una emoción y/o modificar un estado anímico
y su exteriorización).
c)
La capacidad de motivarse y
motivar a los demás.
Al
segundo grupo pertenecen dos
habilidades:
a)
La empatía (entender qué
están sintiendo otras personas, ver cuestiones y situaciones desde su
perspectiva), y
b)
Las habilidades sociales
(habilidades que rodean la popularidad, el liderazgo y la eficacia
interpersonal, y que pueden ser usadas para persuadir y dirigir,
negociar y resolver disputas, para la cooperación y el trabajo en
equipo).
2.
¿Cuáles
son los factores que intervienen en el aprendizaje?
PARA
AYUDAR TENEMOS QUE SABER
En
el aprendizaje intervienen diversos factores, y ninguno de ellos
garantiza, por sí solo, una performance exitosa en los estudios.
Estos
factores son:
a)
Académico:
(asistencia suficiente a clase, atención en ella, lectura de los
materiales, técnicas de estudio, etc.).
b)
Referencial
(la relación con la familia, los profesores, los compañeros de clase
y las amistades).
c)
Emocional
(interés, motivación, estados anímicos, estímulos, deseos y metas
personales, etc.).
d)
Ambiental
(la casa, el colegio, los sitios que se frecuentan, etc.).
Los
padres podemos ejercer influencia -positiva, nula o negativa- en cada
uno de los ámbitos en los que se produce el proceso educativo.
En
especial, tomando cada uno de los aspectos principales -en relación
con nuestro rol- de cada ámbito:
·
En
el académico, verificando que nuestros hijos apliquen técnicas
de estudio eficaces.
·
En
el referencial, manteniendo la armonía
en las relaciones familiares, ya que la familia es la principal
fuente de estímulos para un estudiante.
·
En
el emocional, ayudando en todo lo posible a mantener
el equilibrio emocional de nuestros hijos, y proveyéndoles de
todas las fuentes de motivación que estén a nuestro alcance.
·
En
el ambiental, garantizando un clima favorable, en nuestra casa, para crear
las mejores condiciones posibles para el estudio individual o en
grupo.
3.
¿De qué manera podemos utilizar la Inteligencia Emocional para ayudar
a estudiar a nuestros hijos
?
PONIENDO
LAS EMOCIONES A FAVOR
Como
vimos en el ítem anterior, entre los distintos factores que
intervienen en los estudios y el aprendizaje, se encuentra el factor
emocional, que puede obrar a favor del proceso educativo (equilibrio
emocional) o en contra (desequilibrio
emocional).
Como
lo muestran las investigaciones científicas más recientes,
aproximadamente un 50% de
nuestros rasgos emocionales personales nos vienen de
herencia genética, y el otro 50%
proviene de nuestra crianza
y de nuestras experiencias más
tempranas de la infancia.
Con
este conocimiento, y aceptando las naturales
e inmodificables tendencias temperamentales que poseen nuestros
hijos, podemos ayudarlos en cada una de las áreas de la Inteligencia
Emocional:
1)
En
el
autoconocimiento,
detectando señales de ansiedad, nerviosismo o miedo, y previniendo
problemas de relación (dentro y fuera de la familia) que pueden
obstaculizar una determinada etapa de estudio.
2)
En
el
control emocional,
aprendiendo estrategias psico-físicas que permitan neutralizar los
estados de ansiedad, los estallidos temperamentales o los estado de
perturbaciones afectivas.
3)
En
la
motivación, requisito
fundamental del verdadero aprendizaje, aprendiendo a neutralizar y/o
superar los estados de abulia, y la displicencia o la ausencia de
interés y motivación en una materia.
4)
En
la empatía, aprendiendo a
percibir y comprender los sentimientos y emociones de familiares,
amigos y compañeros de estudio.
5)
En
las
habilidades sociales,
aprendiendo a establecer buenas relaciones con los profesores y los
compañeros de escuela.
4.
¿Cómo influyen las
expectativas de los padres y profesores en el rendimiento académico?
‘ESPERA
LO MEJOR, Y LO OBTENDRÁS...’
Más
que cualquier respuesta teórica, conviene que se entere usted de dos
experimentos sumamente reveladores acerca de las expectativas y sobre
cómo éstas influyen en el rendimiento académico.
El
pedagogo Ellis Page realizó
un interesante estudio sobre el afecto. Dividió a su clase en tres
grupos: A, B y C. A cada monografía que le presentaba el grupo A, le
ponía sólo una calificación.
Al
grupo B, Page le ponía la calificación y una palabra, por ejemplo: ‘bueno’,
‘excelente’, ‘buen
trabajo’.
A
los del grupo C le escribía unas líneas alusivas al texto: ‘Querido
Johnny: Tienes una sintaxis espantosa, una gramática atroz, una
ortografía espeluznante. Y tu puntuación es como la de James Joyce.
¿Pero sabes una cosa ? Anoche, cuando estaba sentado en la cama
conversando con mi mujer, le dije: “Sally, este muchacho ha
expresado unas ideas bellísimas en esta monografía. Voy a tratar de
ayudarlo a desarrollarlas”. Con afecto, tu profesor’. Y si
alguien escribía algo muy bueno, le ponía: ‘Gracias.
Tus ideas me resultan alucinantes, excelentes. Sigue así. Tengo
muchas ganas de saber qué vas a decir luego’. Después, realizó
una estadística.
El
grupo A permaneció igual.
El B no mejoró demasiado,
pero en cambio el C creció y
se desarrolló.
Otro
experimento: un grupo de la Universidad de Harvard se presentó ante un grupo de
profesores y le anticipa: ‘Ahora
vamos a entrar en su clase y les daremos a los alumnos el Test de
Harvard de los Esfuerzos Intelectuales. Con esta prueba determinaremos
quiénes crecerán intelectualmente durante el año. Los
seleccionaremos. Jamás fallan. Piensen qué gran ayuda será’.
Al
terminar de recogerlas las arrojaron al cesto de los papeles
furtivamente. Luego eligieron cinco
nombres al azar, del listado, y le dijeron a la maestra:
‘Estos
chicos van a adelantar notablemente este semestre: Juanita Rodríguez...’
‘Juanita
Rodríguez no podía adelantar ni aunque se le propusiera’,
los contradijo la maestra.
‘No
importa. El Test de Harvard de los Esfuerzos Intelectuales jamás
falla’,
repusieron los personajes.
¿Y
sabe qué sucedió? Todos los nombres que ellos seleccionaron mejoraron
increíblemente, lo que demuestra que, la mayoría de las veces, uno
obtiene lo que espera conseguir.
¡Este
es el poder de la expectativa!
5.
¿De qué manera, desde las
relaciones familiares, podemos ayudar a estudiar a nuestros hijos?
ESTÍMULO
Y APOYO DESDE LOS VÍNCULOS MÁS ÍNTIMOS
La
familia es, sin ninguna duda, la principal fuente de estímulos que
tiene un joven para desarrollar exitosamente sus estudios.
Además,
la vida familiar es el entorno que más influye para acompañar, con
equilibrio emocional y seguridad afectiva, ese desarrollo académico.
Una
forma fundamental de ayudar a nuestros hijos es involucrándonos, como
padres, en todo lo que sea positivo para crear mejores condiciones de
estudio. Algunas de los principios desde los que podemos actuar son éstos:
1.
Un ambiente adecuado
predispone al trabajo intelectual (el ambiente que nos rodea
influye en además en el comportamiento).
1.1.
También se aprende por imitación y se estimula con el ejemplo. El
ambiente en casa es como nosotros queramos hacerlo. Algunas preguntas
que conviene plantearnos:
·
¿Somos selectivos con la televisión?
·
¿Dedicamos parte de nuestro tiempo libre a leer?
·
¿Comentamos asuntos importantes, noticias de interés, proyectos
familiares... con nuestros hijos?
2.
La casa no debe convertirse en
una segunda escuela, pero debe coordinarse con ella.
2.1.
Hay que procurar autonomía en el estudio. Los padres deben ofrecer
colaboración, orientar ante las dudas, pero nunca suplantar el trabajo
del estudiante.
2.2.
Demostrar que lo que ocurre en
la escuela importa en casa.
·
No recriminar solo lo negativo, hay que valorar sobre todo lo
positivo.
·
Afrontar los conflictos con serenidad.
·
Huir de las descalificaciones personales. Si hay algún problema,
abordarlo como un reto a superar.
·
Mantener una actitud adecuada ante las notas. No considerarlas como un
juicio personal. El alumno, además de estudiante, es una persona con
muchas facetas a considerar.
·
Acudir a las convocatorias de la escuela o colegio.
PREGUNTAS
MÁS FRECUENTES
DE LOS
PADRES (II)
PROGRAMA DE INTELIGENCIA EMOCIONAL
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