EL
DESARROLLO
DE LA EMPATÍA
Según
la opinión del psiquiatra norteamericano Daniel Stern, el desarrollo de la empatía depende de si los padres
consiguen sintonizar con las emociones del niño. Las
reacciones de los padres frente a las manifestaciones
emocionales del niño, tanto si son demasiado débiles como si
son demasiado intensas, desencadenan en éste confusión y
aflicción :
· SI emociones como, por ejemplo, la necesidad de
caricias se ignoran de forma permanente, el niño, poco a
poco, deja de manifestarlas : porque no tiene ningún
sentido hacerlo.
· Pero es igual de incorrecto que los padres exageren el
'cuidado' emocional del niño -por ejemplo, reclamándole
'un besito más', cuando el niño ya hace rato que muestra
interés por otras cosas. A la corta o a la larga, esto hace
que el niño relacione los mimos con vivencias desagradables y
deje de manifestar su necesidad de ternura.
LOS
ERRORES MÁS FRECUENTES :
· IGNORAR LAS EMOCIONES
· TOLERANCIA EXAGERADA
· ESCASO RESPETO POR LAS EMOCIONES DEL NIÑO
Los padres con principios y concepciones de la vida muy
claros no toleran en sus hijos ninguna manifestación
emocional que vaya en otra dirección que la deseada : '¡No
te pongas así !', suelen decir, por ejemplo, los padres que
dan mucha importancia a que el niño aprenda a dominarse. A
la larga, el niño dejará de manifestar las emociones de las
que sabe que provocan en sus padres una reacción de rechazo.
Se quedará solo con sus miedos y preocupaciones. Sin la
ayuda de sus padres, al
niño le resultará difícil encontrar los
mecanismos adecuados para tranquilizar sus emociones. SI la
madre respetara el miedo de su hijo, podría ir acostumbrándolo
poco a poco a dormirse de nuevo en la oscuridad, dejando la
luz encendida y reduciendo la intensidad cada noche un poco.
Sería una experiencia importante para el niño, ya que le enseñaría
que es capaz de superar el miedo poco a poco.
FORMACIÓN
EMOCIONAL EN LA FAMILIA
A
pesar de todo, en los primeros años de vida se forma de
manera decisiva el mundo emocional : la confianza en uno
mismo, el autocontrol, la actitud abierta frente a lo nuevo, la
capacidad de empatía, el saber disfrutar del contacto con
otras personas son capacidades elementales que los niños van
construyendo ya en el seno de su familia. Son la base del
posterior desarrollo emocional. El grado de estabilidad de
estas bases depende, sobre todo, de lo bien que los mismos
padres sepan manejar sus propias emociones: por lo
general, los padres inteligentes desde el punto de vista
emocional también son eficaces educadores emocionales.
La
formación emocional vale la pena: los niños que han aprendido muy pronto a manejar bien sus
emociones obtienen mejores resultados en el colegio que otros niños
con parecidas capacidades intelectuales pero menos diestros desde el punto de vista emocional. Hacen amigos con más facilidad, tienen una relación relajada
y franca con sus padres y son menos susceptibles a los
trastornos de comportamiento y a los problemas escolares.
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