Vergüenza
positiva y autoconciencia
La
vergüenza es una gran maestra. La persona
que pasa un momento de vergüenza puede aprender mucho acerca de sí misma
y de los demás. Por ejemplo, el hombre de la primera sección que se
siente derrotado a la menor crítica de su jefe ha descubierto que duda de
su derecho de ser un hombre de negocios exitoso.
La
persona con sentimientos de vergüenza está muy consciente de sí misma,
de su apariencia, modales, hábitos y ex presiones; se observa y se juzga,
aun mientras se preocupa por lo que los demás piensan de ella. Como la
adolescente que pasa horas frente al espejo, la persona con vergüenza se
escudriña para hallar defectos. Está consciente de una gran variedad de
imperfecciones no sólo en su apariencia, que es lo más importante, sino
en sus acciones y en sus relaciones con los demás. La persona con vergüenza
puede usar este conocimiento para cambiar lo que dice y hace.
La
vergüenza es un sentimiento incómodo, Esta es la razón por la cual los
que están paralizados por ella, la usarán para cambiar su conducta.
Algunos de estos cambios pueden ser relativamente poco importantes, como
usar ropas más apropiadas en una reunión social para evitar futuros
momentos vergonzosos. Pero la vergüenza también atrae nuestra atención
a asuntos mucho más serios.
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La persona con vergüenza que se da cuenta de que ha escogido la carrera
equivocada, debe encarar la amarga verdad para poder continuar con su
vida.
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La persona que se siente espiritualmente vacía, puede transformar este
sentimiento en la búsqueda de una experiencia religiosa más profunda.
En
nuestra práctica terapéutica hemos notado una cosa: la vergüenza debe
encararse con valor para poder ser útil. La persona que está
aterrorizada por la vergüenza y sólo pretende evitarla, únicamente
obtiene de ella miedo y dolor. La que se enfrenta a ella crece y atraviesa
su incomodidad para llegar a una conciencia más rica y significativa de
quién es y qué hace en este planeta.
Como
la vergüenza es un sentimiento de fracaso total y no se limita sólo a
una o dos acciones que hayamos tomado, es muy fácil que nos sintamos
desanimados y pesimistas cuando tratamos de enfrentar los problemas
causados por ella. Puede se muy difícil cambiar estos sentimientos porque
se ubican en el mismo centro de la existencia de la persona. La vergüenza
es tenaz; sin embargo, no tiene que ser una condición permanente. Los que
le prestan atención cuidadosa sin dejarse intimidar por ella, descubrirán
el enorme valor de ese estado temporal la que a la desesperación.
La
vergüenza positiva y las relaciones