Serios
problemas asociados
con la vergüenza excesiva
Mencionaremos
brevemente algunos problemas importantes que padecen las personas
dominadas por la vergüenza. No existen soluciones simples para ninguno de
los complejos puntos que trataremos a continuación. Sin embargo, puedes
empezar a ayudarte viendo cómo la vergüenza excesiva con tribuye a crear
estos problemas.
Vergüenza
y el temor al abandono
El
temor al abandono es una parte central de las personas dominadas por la
vergüenza. Para las que creen que no valen nada y que no pueden ser
amadas, el abandono es una posibilidad real. ¿Por qué los otros desearían
quedarse con ellas cuando existen tantas personas mejores en el mundo? La
vergüenza excesiva impide que crean que son lo suficientemente buenas
para ser queridas.
"Seré
lo que quieras que sea"
Por
temor al abandono, muchos tratarán de complacer a otros, intentarán
convertirse en lo que otros quieren que sean. Su razonamiento es muy
claro: "Estoy seguro de que quedarían asqueados si vieran como soy
realmente. Debo complacerlos convirtiéndome en la persona de la que podrían
estar orgullosos. Es la única manera de lograr que queden conmigo."
Las
personas pasan la. mayor parte de su tiempo reaccionando a los otros. Su
autovaloración depende de los halagos o las críticas que reciben de
afuera.
Rechazo,
abuso y sabotaje a uno mismo
Ed
Ramsey, quien ha escrito acerca de la necesidad de la reconciliación con
uno mismo, señala que la vergüenza frecuentemente se asocia con el
rechazo, el abuso y el sabotaje a uno mismo. El rechazo a uno mismo ocurre
cuando una persona avergonzada hace caso omiso de sus propias necesidades,
como por ejemplo no ir al médico a pesar de enfermedades serias, negarse
a comer alimentos balanceados y descuidar la apariencia. Cada una de estas
acciones demuestra el odio pasivo a uno mismo.
Abusar
de uno mismo es un resultado activo de la
vergüenza. Aquí, la persona dominada por la vergüenza busca formas para
dañarse. Por cierto que algunas conductas adictivas conectadas con la
vergüenza no son otra cosa que un lento suicidio, el anoréxico que se
deja morir de hambre o el alcohólico que continúa bebiendo a pesar de
que daña su hígado. Otros ejemplos incluyen los insultos a uno mismo y
relacionarse, a sabiendas, con personas dañinas.
El
sabotaje a uno mismo es otra forma de dañarnos,
una persona se sabotea cuando "se olvida" de inscribirse a tiempo en
un programa que mejorará su carrera, o cuando se rehúsa conscientemente
a tomar la medicina prescrita para disminuir su depresión. Paulatinamente
debilita las oportunidades de éxito y felicidad porque piensa que no
merece nada positivo.
La
vergüenza internalizada exige el fracaso. Esta persona es coge la vergüenza
continua antes que el éxito porque, por lo menos en parte, su ira consigo
misma no le deja espacio para la competencia y el logro.
El
deseo de humillar a otros
La
vergüenza es una amenaza al sentido básico del ser. La persona
avergonzada se siente pequeña, débil, vulnerable y expuesta. Se
encoleriza porque se siente inaceptable, siente que ese odio es
insoportable. Algunas veces, para poder sobrevivir, transfiere su odio a
otros, los trata con desdén y desprecio, escribe John Bradshaw en Healing
The Shame that Binds You ("Curando la vergüenza que te domina").
¿A
quién puede atacar y humillar una persona avergonzada? Con demasiada
frecuencia, sus víctimas son aquéllos sobre los que tiene poder: su
familia. A ellos son a los que critica y nunca halaga, a los que ataca
verbalmente y algunas veces físicamente, a los que no les permite ni el
éxito ni la felicidad. Cuanto más los ama, más necesita reducirles a
nada para que no puedan hacer lo mismo con ella. Avergüenza a los demás
para evitar su propia vergüenza.
Conductas
compulsivas / adictivas
La
vergüenza y la adicción son compañeros naturales. Cuanto más crónica
sea la vergüenza, es más probable que la persona que la padece se vea
atraída por cualquier cosa que prometa aliviar el dolor y el vacío
interior. Supone que la respuesta debe estar fuera de ella, en la
"magia" del alcohol, drogas, movimientos religiosos místicos,
productos de consumo, sexo, comida, trabajo, lo último en terapias,
alguna novedad de moda, etcétera. Está tratando de llenar el vacío
creado, al me nos parcialmente, por la vergüenza. Simplemente no puede
resistir el dolor o el sentimiento de vacío.
Queremos
aclarar un punto. Ciertamente la vergüenza con tribuye al desarrollo y
sostenimiento de las adicciones, Sin embargo, creemos que éste es sólo
un aspecto de un proceso muy complicado que incluye dependencia física,
predisposición genética, expectativas sociales y características de la
personalidad. Sería muy tentador concentrarnos en un solo componente del
problema: la vergüenza, pero queremos evitar simplificar el problema. Ésta
por sí sola no causa adicciones, al igual que ellas, en sí mismas, no
provocan la vergüenza. Cada una contribuye a la otra. La persona
profundamente avergonzada tiene un riesgo muy alto de convertirse en
adicta, mientras que el adicto frecuentemente se avergüenza cada vez más,
mientras que la adicción empeora.
Vergüenza
sexual
La
vergüenza y la sexualidad están muy ligadas. La primera, en cuanto
aparece, generalmente disminuye cualquier tipo de interés y excitación.
Con frecuencia hace lo mismo con el impulso sexual. Muchas veces la
persona que se siente avergonzada se retirará de una posible interacción
sexual por causa de la vergüenza. En ocasiones, sin embargo, las personas
avergonzadas sexualmente pueden convertirse en compulsivas sexuales para
intentar reducir los malos sentimientos acerca de sí mismas. Por el
contrario, las personas con identidades sexuales positivas sienten
orgullo, respeto a sí mismas, dignidad y honorabilidad en su vida sexual.
Los
niños y adultos que han sido víctimas de abusos sexuales son
particularmente vulnerables a los sentimientos de vergüenza sexual.
Aconsejamos firmemente a estas personas que busquen ayuda por medio de
grupos de autoayuda y consejeros profesionales. Todo el mundo tiene
derecho a sentirse bien con su sexualidad.
Sumario
Hemos
investigado cuatro temas en las últimas secciones: 1. la naturaleza de la
vergüenza excesiva, 2. las espirales de vergüenza, 3. las estrategias de
sobrevivencia que constituyen una defensa contra los malos sentimientos
que acompañan la vergüenza crónica, y 4. algunos problemas
asociados con la vergüenza excesiva.
Usamos
el término persona dominada por la vergüenza para describir a aquéllos
cuyas vidas giran en torno de la vergüenza crónica. Estos individuos que
están tan conscientes de ella creen que son peores que los demás,
piensan que intrínsecamente están llenos de defectos, que tienen
imperfecciones serias, que no valen nada y que son algo menos que humanos.
Están atrapados en una vergüenza enfermiza y son particularmente
vulnerables a aislarse en las espirales de vergüenza que los desligan de
otros.
Las
personas profundamente afectadas por la vergüenza con frecuencia
desarrollan estrategias defensivas para evadirla. Las seis defensas son:
negación, alejamiento, ira, perfeccionismo, arrogancia y exhibicionismo.
Cuando funcionan estas defensas, la persona avergonzada se convence de que
no tiene nada de qué avergonzarse, sin percatarse de que está separada
de la realidad y de la intimidad humana, La vergüenza que se evita
permanece dentro de la persona, acabando con la autoestima. Para curar esa
vergüenza, la persona dominada por ella debe tener el valor de despojarse
de sus defensas para enfrentar la vergüenza directamente.
Varios
problemas se asocian con la vergüenza excesiva. Éstos incluyen el temor
al abandono y sentimiento de vacío, reducirse a complacer a los demás,
el abandono, el abuso y el sabotaje a uno mismo, humillar a otros sistemáticamente,
las conductas compulsivas y adictivas y la vergüenza sexual.
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