Relaciones
sanas
Las
relaciones sanas están basadas en el respeto mutuo. Cada una de las
personas aprecia a la otra. En realidad la palabra apreciación es
demasiado débil, es más apropiado decir que cada persona honra a la
otra. Cada una reconoce la dignidad interior de la otra. Se fijan en
todo lo bueno del otro y lo ayudan a sacar todas esas cualidades. Las
personas que llevan relaciones positivas, generalmente se sienten
orgullosas de ellas mismas y del otro.
¿Cómo
te das cuenta si mantienes una relación dominada por la vergüenza? La
señal más clara es que por lo general te sentirás competente y
valorado excepto en la presencia de cierta persona. Por ejemplo, una
secretaria que hace trabajos a máquina para diferentes jefes, quizá se
sienta bien con todos excepto con uno, y le teme a ese jefe porque únicamente
la critica y le pide lo imposible. Ella nunca trabajará lo suficiente
para que él quede satisfecho; esta situación seguramente engendra vergüenza.
Nota
como nuestro énfasis está en la repetición. La mayoría de las
personas avergüenzan a otros ocasionalmente. El verdadero problema se
produce cuando la vergüenza es innata en una relación. Las relaciones
dominadas por la vergüenza son aquéllas en las que se ha desarrollado
el hábito de la vergüenza y éste se mantiene.
Los
síntomas de la vergüenza