Relaciones
mutuas de vergüenza
La
vergüenza no viaja únicamente en una dirección; frecuentemente tiene de
los dos sentidos. En estas relaciones, cada persona ataca a la otra cada
vez que se presenta la oportunidad. Incluso se desarrollan competencias en
las que la meta es ver quién puede avergonzar o degradar al otro mejor.
La vergüenza se usa corno arma.
Los
testigos de estas batallas se horrorizan al ver cómo tratan de destruirse
el uno al otro. Cuanto más tiempo dure la batalla, se vuelve más cruel.
Los participantes llegan a olvidarse del tacto y la discreción. En vez de
ello airean en público cosas del otro que deberían mantener privadas.
Quizá alguno obtenga la victoria, pero la confianza ha quedado destruida.
Ambos
contendientes terminan gravemente dañados. Sus peores rasgos quedan
expuestos mientras cada uno vive un ataque constante. Su dignidad se ha
ahogado en un océano de recriminaciones mutuas.
Algunas
veces, estas parejas quedan atrapadas en roles rígidos que sólo aumentan
la vergüenza. Un ejemplo es el juego de "El borracho y la arpía" en
el que cuanto más bebe el borracho, más se queja la arpía, y entre más
se queje la arpía más bebe el borracho. Eventualmente, cada uno
desprecia al otro, los dos creen que es el otro el que avergüenza, y que
él o ella son la víctima inocente. Ninguno puede encontrar la salida de
estos roles tan terriblemente destructivos.
El
fondo de estas relaciones es el desprecio. Entre más tiempo permanezcan
en la relación, menos respetarán a su pareja. A veces empiezan a
despreciarse a sí mismos por participar en estas batallas diarias. ¿Cómo
puedo caer tan bajo? Me escucho insultándolo de esta horrible manera y me
doy cuenta que lo estoy lastimando igual que como él me lastima cuando me
ataca. Si tan sólo pudiera dejar de golpearme así. Desafortunadamente,
ella no deja de avergonzarlo porque piensa que necesita defenderse de las
agresiones de él. La víctima generalmente agrede al otro como defensa.
La vergüenza produce vergüenza.
La
vergüenza encierra a los participantes en un conflicto constante. Ninguno
termina con la relación, porque esto podría significar la última
derrota. Para las dos partes, las batallas terminan en agotamiento y no en
victoria. Las treguas se dificultan cada vez más porque ambos se sienten
demasiado vulnerables cuando deponen las armas de la vergüenza. Podría
no existir ninguna relación entre ellos si no se estuvieran culpando uno
al otro. La misma vergüenza se ha convertido en el cemento que los une.
La
mayor parte de los ejemplos de la sección previa se refieren a personas
que llevan una relación íntima. La vergüenza también puede ser un
factor importante en muchos tipos de relaciones que no son íntimas. Las
relaciones de vergüenza unilaterales son muy comunes cuando alguien tiene
poder sobre otro. Los ejemplos típicos son:
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Patrón/empleado.
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Padre/hijo.
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Hermano mayor/hermano menor (aun en los casos de adultos).
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Maestro/estudiante.
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El miembro experimentado de una organización/el recién llegado.
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Algunas amistades en las que una de las personas ejerce el control.
Las
relaciones de vergüenza bilaterales ocurren con mayor frecuencia en las
relaciones entre personas igualmente pode rosas, como:
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Compañeros de trabajo.
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Amigos cuya relación es tormentosa.
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Hermanos antagónicos.
Los
ataques de vergüenza por lo general son dolorosos, no importa de dónde
provengan. Hemos hablado con muchas personas que tratan de convencerse de
que no deben dejarse lastimar en situaciones de este tipo. "Después de
todo -dicen-, es sólo en el trabajo. De acuerdo, mi compañero
siempre está insultándome y burlándose de mí, pero yo no debo permitir
que eso me moleste." Creemos que uno debe reconocer la vergüenza cuando
ésta aparece. Una persona debe admitir que ha sido lastimada
profundamente cuando alguien, en forma deliberada, la ha avergonzado.
Pocas personas están tan seguras de sí mismas que son invulnerables a
los ataques de vergüenza. La vergüenza que ocurre en relaciones que no
son íntimas, especialmente cuando es una característica regular y
repetitiva, no puede ser ignorada porque daña a las personas igual que en
una relación íntima.
Sumario
La
vergüenza es corrosiva, termina con la dignidad, el orgullo y el respeto
a uno mismo. Desafortunadamente, muchas personas se involucran en
relaciones dominadas por la vergüenza en las que ocurren episodios
diarios de humillación. Estas relaciones pueden ser unilaterales, esto
es, que un solo miembro avergüenza al otro, Con frecuencia este tipo de
relación se da cuando una persona disfruta del poder sobre la otra. Las
relaciones de vergüenza bilaterales suceden cuando ambos miembros,
regular y vigorosamente, avergüenzan al otro. Estas personas se dedican a
competir con el objetivo de de gradar más al otro.
Las
relaciones de vergüenza son deshumanizadoras Todos necesitamos ser
tratados con respeto, sin importar la naturaleza de nuestra asociación
con otra persona. De igual modo, los otros merecen nuestro respeto.
Cualquier relación centrada en la vergüenza deshonra a sus
participantes.
Ejercicios