Relaciones
actuales de vergüenza
En
una gran empresa a casi todos los empleados les gusta trabajar para una
supervisora en particular. Ellos saben que los tratará con respeto y
dignidad aun cuando no esté de acuerdo con sus puntos de vista. En
respuesta, ellos la adoran. Ella es la única supervisora que no recibe
insultos ni la ponen en ridículo.
"Tenía
que terminar con ese matrimonio. Mi esposo criticaba todo lo que yo decía
o hacía. Ahora tengo una relación con un h que escucha lo que digo sin
interrumpir y sin reírse de mí. Siento que estoy recuperando el
orgullo."
"Algunas
veces me pregunto si hay alguien en todo el mundo que se interese por mí.
Sí, hay mucha gente a mi alrededor.
Pero
siempre quieren que yo los cuide. Cuando necesito ayuda o hablar de mis
sentimientos, todos desaparecen. Me siento más como una sirvienta que
como una amiga."
Esto
sólo sucede cuando ella regresa a casa de visita por unos días. En el
momento de abrir la puerta empieza a sentirse chiquita. Después se siente
mal del estómago. Aunque tiene treinta y cinco años, no puede detener
esos viejos sentimientos de vergüenza que le provoca el regreso.
"Querida, aquí estás", dice su madre, "parece que has engordado un
poco, querida".
La
vergüenza empieza con el bebé, se desarrolla en la familia y, como
veremos más adelante, la estimula una sociedad demasiado centrada en la
vergüenza. Una de las fuentes más significativas son las relaciones
humanas.
Pocas
personas son lo suficientemente fuertes para resistir los ataques
continuos de las personas importantes en su vida. ¿Quién podría
sentirse bien cuando repetidamente le han dicho que es fea, incompetente,
que no vale nada y que es estúpida? ¿Quién podría sentir un orgullo
sano mientras escucha mensajes tales como que nunca será lo
suficientemente buena para satisfacer a su familia, amigos o jefe? La fórmula
es muy sencilla: entre mayor sea la carga de vergüenza que una persona
recibe de otros, más avergonzada se sentirá.
Los
que han crecido con vergüenza creen que todas las relaciones deberán
centrarse en ella, ya sea porque muchas veces han escuchado que hay algo
de malo en ellos, o porque ellos mismos lo han hecho a otros. Estas
personas tienen dificultades para imaginar que las relaciones incluyen
respeto mutuo, dignidad y orgullo. Entre más hayan sufrido la vergüenza,
tanto más la esperan.
Creemos
que cada persona tiene derecho a una vida libre de la vergüenza excesiva.
Para que esto suceda, las relaciones pueden y deben construirse alrededor
del respeto. Es muy fácil reaccionar con mucho coraje cuando se piensa en
las relaciones que nos han avergonzado. Repetimos, es posible que
reacciones con violencia, especialmente si estás involucrado en una
relación que genera vergüenza. Mientras lees esta página ten en mente
los siguientes pensamientos.
.
Primero, la persona que regularmente hace que te sientas avergonzado puede
no estar consciente de lo que está haciendo (no todos los episodios de
vergüenza son de liberados).
.
Segundo, es factible que seas una víctima y un verdugo. Esto significa
que las personas que son avergonzadas con frecuencia también cubren de
vergüenza a otros. Mientras lees esta página trata de fijarte cómo
puedes ser a la vez la víctima y el agresor.
.
Tercero, las relaciones dominadas por la vergüenza pueden ser
transformadas. Si las dos partes de una relación se dan cuenta de que hay
demasiada vergüenza, podrían alterar su conducta. Estas relaciones
pueden volverse respetuosas cuando todos los involucrados comprenden el
problema y se comprometen a hacer algo para cambiar.
Cómo
saber si estás involucrado en una relación dominada por la vergüenza