4.
Practica el tacto
y el respeto por los demás
El
tacto y la discreción complementan la modestia y la privacía. Le
recuerdan a una persona que otros pueden sentirse avergonzados si no
respeta sus límites.
Lo
que no debe hacer:
.
Decirle a todos los que conoce lo que acabas de oír de un amigo.
.
Proclamar en público los detalles del último episodio embarazoso de tu
pareja.
.
Hablar fuerte en una conversación "privada" para que los otros se
enteren innecesariamente.
La
persona que se olvida del tacto avergüenza a otros. Esta conducta puede
ser intencional y planeada. Puede ser un esfuerzo semiconsciente de
agredir a los demás sin tomar la responsabilidad por nuestras acciones.
Puede ser algo completamente accidental o el producto de la ignorancia
en asuntos sociales. Cualquiera que sean las razones, la indiscreción
les indica a los otros que una persona ha violado los límites de la
vergüenza.
La
persona con insuficiencia de vergüenza necesita practicar el tacto por
dos razones. La primera, aumentará su respeto por los demás. Según
Gershen Kaufman, el autor de Shame: The Power of Caring ("Vergüenza:
el poder del cuidado"), el tacto le ayudará a mantener abierto el
"puente interpersonal" entre ella y los otros. Segundo, aprenderá más
acerca de sí misma y de su propia vergüenza cuando aprenda a
reconocerla en los seres a los que ama. Podrá sentir aprecio por ella
misma de una manera diferente; como persona que puede sentir la vergüenza
normal. Esto, a su vez, puede conducirla hacia el orgullo bien
entendido, la dignidad y el respeto a sí misma.
Sumario
La
clave para curar la insuficiencia de vergüenza está en desarrollar una
profunda comprensión del principio de humildad que ninguno de nosotros
es ni mejor ni peor que otros. La aceptación verdadera de este concepto
junto con el compromiso de practicarlo en nuestra vida diaria, ayudará
a la persona con vergüenza insuficiente a relacionarse mejor con los
demás. También se sentirá menos aislada y más participativa que
antes.
La
persona con vergüenza insuficiente debe escoger entre su deseo de ser
especial (el centro del universo) y de unión con otros. La humildad y
el egoísmo no se mezclan. Si escoge la humildad, las herramientas que
necesita incluyen el aumento de interés y preocupación por otros, la
habilidad para practicar la privacía y la modestia y el interés en
desarrollar el tacto y el respeto a los demás.
Ejercicios