Orientación
de logros y la vergüenza
Como
sociedad contribuimos a generar vergüenza cuando tenemos expectativas de
perfección y confundimos "el ser lo mejor que puedo" con "ser el
mejor de todos". Somos una sociedad de "individualistas
competitivos" porque hemos aprendido que el éxito personal se alcanza
principalmente por medio del esfuerzo individual y no por el comunitario.
El resultado predecible es que algunos sentimos una tremenda presión para
demostrar que somos mejores que otros, para poder considerarnos "lo
suficientemente buenos".
Esto
es especialmente dañino cuando aprendemos a concentrarnos en la
competencia como familias, vecinos, amigos, amantes y compañeros sin que
podamos relajarnos y apreciar libremente el éxito de otros. Cuando todos
tenemos éxito, nos convertimos en parte de una orgullosa comunidad; pero
si vemos el de otros sólo a través de la competitividad, no podremos
experimentar ese orgullo; quizá sentiríamos envidia o nos veamos
empujados a competir todavía más, tal vez hasta llegaríamos a
avergonzamos por no ser tan buenos como ellos; d esa manera no podremos
continuar con los esfuerzos que realmente nos van a redituar.
Las
siguientes son algunas de las maneras en las que al emplear los estándares
sociales de orientación para el logro quizá nos estemos exponiendo a la
vergüenza:
.
Obligarse a alcanzar determinada posición a pesar de no estar preparados
para ella.
.
Mantener una cuidadosa observación sobre las posesiones materiales de
nuestros amigos.
.
Discutir continuamente con nuestro socio o pareja sólo porque es
necesario ganar.
Por
otro lado, la manera de disfrutar a nuestros vecinos es estar relajados,
ser nosotros mismos y tener interés en ellos. Podemos estar "de su
lado" igual que del propio.
La
búsqueda de excelencia y competencia puede proporcionar grandes metas y
valores a una vida que parecía vacía e insignificante. Hasta puede
resultar divertida siempre y cuan do recordemos que nuestra meta es ser
competentes, no ser una estrella cuya fama y fortuna exceden en mucho la
de otros Además, esa búsqueda puede ser respetuosa siempre y cuan do
recordemos que ser competitivos no necesariamente justifica hacer lo que
sea para lograr el objetivo. La competencia sana implica tener respeto a
uno mismo y a los derechos y capacidades de los demás.
El
conformismo y el énfasis en la imagen y la apariencia