La
vergüenza en nuestra cultura
Al
principio no era tan malo ser diferente. Pero las miradas insistentes,
los apodos, las bromas y el ser excluido por los otros niños, era una
agonía. Conforme se iba haciendo mayor recibía con más frecuencia los
mensajes de que él, y otros como él, no eran buenos y realmente no los
querían. Se volvió resentido y enojado, alejaba a las personas y se
odiaba por dentro. Hizo cosas muy riesgosas, se presionaba a sí mismo
cada vez más para demostrar que era lo suficientemente bueno como
persona.
"Cuando
era niño, el mensaje que recibía de mis papás era: Puedes hacer
todo lo que te propongas, así que debes llegar a la cima. Después
mi entrenador me dijo que llegar en segundo lugar era igual que llegar
al último. Ahora mis compañeros de trabajo actúan amistosamente, pero
vender es una competencia despiadada y la lucha para conseguir un
ascenso es todavía peor. La presión para mantenerse en la cima es
inimaginable."
"Yo
creía que la iglesia debería ayudar a la gente. Pero casi todo lo que
puedo recordar son los interminables mensajes de que yo era malo y que
me iba a ir al infierno. Los castigos y humillaciones de la escuela
religiosa a la que asistí, me convencieron de que si tantas personas
pensaban que yo era malo, probablemente lo fuese. Todavía tengo
problemas con eso. Algunos días me siento peor que cuando me siento
culpable, como si no perteneciera realmente a este mundo. Me siento muy
sucio por dentro."
Como
joven camarera que trabajaba para costearse sus esta dios, aprendió que
tenía que tolerar los comentarios de los clientes sobre su cuerpo o su
vida sexual, Se graduó con honores en una escuela muy dura de
administración y empezó a trabajar decidida a hacer respetar sus
decisiones y valores.
Ahora
que es supervisora, algunas veces obtiene respeto. Pero cuando tiene que
hacer un esfuerzo para tomar una decisión difícil, sabe que sus
empleados hacen bromas a su costa diciendo que "es una arpía". Ella
quisiera que la consideraran como jefe simplemente, en vez de pensar en
ella como "mujer jefe".
Algunas
veces la sociedad estadounidense promueve la vergüenza sin darse
cuenta. Valoramos tanto el éxito que muchas personas se sienten
fracasadas a pesar de ser bastante exitosas. Aun cuando mantenemos la
creencia de que todas las personas han sido creadas iguales, tendemos a
manejar las diferencias como características negativas, en vez de
verlas como algo positivo que puede enriquecer la vida de todos. En
consecuencia, algunas veces tratamos a las personas y los grupos que son
"diferentes" como si Fueran "malos" o "no lo suficientemente
buenos", en vez de pensar que son los contribuyentes potenciales a una
vida comunitaria enriquecida por la diversidad.
Los
medios de comunicación tienden a enfatizar la imagen y la apariencia.
Aunque apreciamos la individualidad, nuestra sociedad presiona a cada
uno para que se adapte a los estándares homogeneizados de apariencia y
conducta. Cuando no llenamos plenamente esos requisitos nuestro valor se
reduce. Podemos avergonzarnos de nosotros mismos y de Otros por no
llenar esos estrechos estándares sociales de lo que es apropiado.
Ver
con claridad cómo se enfatiza y nutre la vergüenza actualmente en
nuestra sociedad puede ayudarnos a reconocer las fuentes de vergüenza
dentro de nosotros y en la sociedad misma. Así podremos tomar
decisiones m libres respecto de nuestro funcionamiento como miembros de
una comunidad social.
Orientación
de logros y la vergüenza