La
negación
El
primer tipo de defensa es la negación. Los que viven en ella no se dan
cuenta de su vergüenza. Se engañan a sí mismos creyendo que no la
padecen cuando, de hecho, experimentarían mucha vergüenza si estuvieran
plenamente conscientes de lo que les está sucediendo por dentro. Desean
intensamente creer que son personas aceptables para sí mismas y para los
demás, de este modo se ciegan a todo lo que podría avergonzarlas.
La
persona dominada por la vergüenza vive en un mundo de apariencias. Hará
cualquier cosa para proteger su imagen de buena persona, aunque esto
signifique ignorar la realidad. Por ejemplo, muchos alcohólicos niegan
que tienen un problema con la bebida y sentirían una terrible vergüenza
si admitieran que no pueden controlar el alcohol, Asimismo, tergirversan
la realidad creándose imágenes torturantes. Piensan que hay algo muy
malo con los que son impotentes frente a una simple botella, y no
comprenden cómo se puede ser a la vez alcohólico y buena persona porque
piensan: Un alcohólico es un miserable borrachín. Yo no soy así. Me
odiaría si yo fuera un borracho. No puedo ser alcohólico. Temen
tanto a la avasalladora vergüenza, que se ciegan a la evidencia de la
adicción y se convencen a sí mismos de que el problema no existe,
La
negación de la vergüenza no es exclusiva de los alcohólicos. Después
de todo, la vergüenza amenaza la misma esencia de la identidad. Algunos
"se olvidan" de los deseos y conductas sexuales porque les provocan
vergüenza. Otros se avergüenzan de su madre porque tartamudea o de su
hijo con retraso mental porque perciben estas cosas como defectos. Hay
personas que niegan hechos tan triviales como la caída de pelo, o no
correr tan rápido como antes, porque para ellas envejecer es un proceso
vergonzoso.
Para
cualquier cosa que pueda provocar vergüenza siempre existe consciente o
inconscientemente, la negación. Negamos aquello que no nos atrevemos a
ver.
La
vida en la negación siempre se paga. El alcohólico que insiste en decir
que no tiene problema podrá morir de esta enfermedad. El que se siente
humillado por el tartamudeo de su madre seguramente permanecerá alejado
de su amor. El que se avergüenza de envejecer, no podrá respetarse a sí
mismo por lo que es.
Todos
ellos obtendrían grandes ganancias enfrentando la realidad, pero sólo
podrán hacerlo cuando aprendan que pueden sobrevivir a la vergüenza.
El
alejamiento