La
ira
¿Qué
sucede cuando una persona profundamente afectada por la vergüenza no
puede alejarse de una situación amenazante? La ira, otra de las
estrategias de sobrevivencia, es la respuesta más probable. La persona
iracunda lanza una advertencia: "¡No se acerquen! Se están acercando
demasiado a mi vergüenza, y no permitiré que nadie vea esta parte de mí.
Aléjense o atacaré." Está desesperada por mantener a los de más lo
suficientemente alejados para que no puedan destruirla.
Es
cuando reciben un ataque sorpresivo a su identidad, que las personas
suelen montar en cólera. Por ejemplo, un amigo sin pensar le dice a
otro que se viste con ropa muy corriente y que por ello no podrá
conseguir una cita con cierta muchacha. Quizá esté bromeando y
ciertamente no tiene la intención de herir a su amigo. Pero éste está
lastimado. "¿Qué quieres decir con que no voy a salir con ella? Yo me
veo mucho mejor que tú, por lo menos no camino cojeando." Este
individuo avergonzado sólo puede pensar en defenderse atacando cruelmente
a la otra persona.
La
ira funciona. Aleja a los demás y así protege a la persona impidiendo
que muestre su vergüenza. Algunas veces funciona demasiado bien. Los
otros empiezan a evitar a las personas rabiosas que son exageradamente
sensibles a supuestos insultos. "Me gustaría ser amigo de María"
podrán decir, "pero cuando empezamos a sentirnos cerca uno del otro
siempre encuentra una razón para enojarse conmigo. Después me ataca sin
motivo"
La
estrategia de la persona enojada para defenderse contra la aplastante vergüenza
debilita su autoestima. Probablemente se sienta todavía más llena de
defectos cuando se da cuenta que otros temen acercarse. La ira interrumpe
la conexión entre las personas y, de esta manera, aumenta la vergüenza.
Las personas crónicamente enojadas quedan atrapadas en un mundo que ellas
mismas se han fabricado.
En
ocasiones responden con ira, especialmente cuando las humillan de forma
repentina e inesperada. Pero las que están dominadas por la vergüenza
expresan su rabia con mayor frecuencia. Sus estallidos sirven para
disfrazar la vergüenza, sus ataques a los demás alejan la atención de
su propio sentimiento de inadecuación.
El
perfeccionismo