La
fase de comprensión de la vergüenza
para su resolución
1.
Sé paciente. La vergüenza se cura con lentitud
La
vergüenza se relaciona con la identidad de la persona como ser humano.
Como las heridas que inflige por lo general son muy profundas y de larga
duración, llevará un tiempo para que te sientas mejor. Pero puede
resultar contraproducente el que te formes una cadena de impaciencia.
La
impaciencia constituye un problema cuando estamos tratando de controlar
la vergüenza. Es natural que deseemos librarnos de ese sentimiento tan
pronto como sea posible. Además, el solo hecho de leer y pensar en ella
puede hacernos creer que el problema se ha intensificado.
Sobre
todo, queremos que nuestra vergüenza desaparezca para sentir el derecho
de estar en el mundo, lo que es perfectamente normal.
El
peligro real consiste en avergonzarnos todavía más a apresurarnos
demasiado para "arreglar" nuestro problema. Re cuerda, no podemos
forzarnos a gustarnos o a respetarnos, la autoestima tiene que
construirse poco a poco. Si alguien trata de curar su vergüenza con
demasiada rapidez, solamente conseguirá añadir otro "fracaso" a su
lista.
La
recuperación de la vergüenza es un proceso gradual que es
impredecible. Quizá algún día nos sintamos muy mal, mejor el
siguiente y al tercer día nos volvamos a sentir mal.
Al
principio podrá haber mayor cantidad de días malos que de buenos. Pero
después de unos cuantos meses, o quizá un año o un poco más,
descubrirás que te respetas y te aprecias a ti mismo mucho más que
cuando empezaste tu curación. El don del amor a uno mismo es la
recompensa por haber luchado contra la vergüenza y el odio a ti mismo
2.
Toma plena conciencia de tu vergüenza