Insuficiencia
de vergüenza
Un
hombre de unos cuarenta años se ha adueñado por completo de una pequeña
fiesta. No para de hablar de su vida en voz muy alta, insta a todos para
que escuchen sus historias. Cuando alguien trata de cambiar el tema, los
ignora. Insiste en ser el centro de atención, pues piensa que el resto
del mundo existe sólo para decirle lo maravilloso que es. Parece estar
completamente lleno de sí mismo y vacío de otros.
Una
joven pareja de novios va en un camión, lleno de gente, de i. a casa
después de dar un paseo. No pueden estar sin x'arse. A principio, las
personas sentadas cerca de este par, no dicen nada. Algunos incluso sonríen
recordando el tiempo cuando es enamorados. Pero pronto la pareja va más
allá de las manos y empiezan una actividad sexual explícita.
Finalmente, uno de los pasajeros se inclina hacia otro y pregunta: "¿Qué
les pasa a esos dos, es que no tienen vergüenza?"
Un
empresario de teatro contrata a un mimo para entretener a la multitud
antes de la función principal. Éste se pinta la cara y se pone un
traje extravagante. Después insulta a la audiencia con gestos
exagerados que no dejan duda de lo que piensa de ellos. Para cuando
termina su actuación, él ha de mostrado visualmente todas las
funciones corporales, lo que ha embarazado a la mayoría de la
audiencia. Más tarde, reconoce que nunca se atrevería a hacer su acto
sin su disfraz: "Cuando me lo pongo siento como si tuviera permiso
para actuar en forma desvergonzada. No podría soportar que la gente
realmente pudiera verme."
Tener
demasiada vergüenza puede ser igual de grave que carecer de ella.
Las personas que tienen poca vergüenza literalmente son
"desvergonzadas", tienen mucho menos vergüenza de la que se
necesita para vivir cómodamente en el mundo. Parecería que estas
personas se hubieran liberado de las "trabas" morales como la
modestia, la privacía y la prudencia; sin embargo, esta aparente
libertad es, en gran medida, una ilusión. En realidad no tienen
libertad alguna porque son incapaces de hacer buenas elecciones cuando
se trata de res petar los límites de otros. Quizá no conozcan las
reglas sociales normalmente aceptadas, o sientan el impulso de
violarlas.
Sin
embargo, el peor problema que afrontan las
personas desvergonzadas es que están tan involucradas con ellas mis mas
que no pueden relacionarse en forma profunda con otros. Tienen
problemas para ponerse en el lugar del otro porque en el mundo sólo
desde su propia perspectiva. Las que tienen vergüenza podrán sentirse
aisladas y solas, pero pueden usar esa vergüenza para cambiar su
conducta y recobrar el sentido de pertenencia. Las que no tienen vergüenza
no captan las señales normales de los demás cuando no están a gusto
con ellas, o si las captan, las despachan como si no tuvieran
importancia. De cualquier forma, su falta de vergüenza puede
condenarlos a una vida de soledad.
El
universo de egoísmo de las personas que no tienen vergüenza