Indicaciones
para aliviar la Insuficiencia de vergüenza
1.
Acepta el principio de humildad -que no eres mejor o peor que otros.
2.
Desarrolla el interés y la preocupación por otros.
3.
Practica la privacía y la modestia para contrarrestar la inmodestia.
4.
Practica el tacto y el respeto por los demás.
1.
Acepta el principio de humildad: que no eres mejor o peor que otros
La
persona narcisista, centrada en sí misma y que carece de vergüenza
normal, debe tomar una decisión importante. ¿De sea aferrarse a la
idea de que es alguien especial, definitiva mente mejor que los que la
rodean? ¿O está dispuesta a desechar ese concepto y abrazar el
principio de humildad? Esta no es una opción fácil. Realmente muchas
personas intentan hacer compromiso. Practican la "falsa modestia",
fingen que son iguales a todos los demás, pero secretamente continúan
pensando que son superiores.
Es
muy difícil alterar las suposiciones básicas que hacemos acerca de la
vida. La persona que siempre "ha sabido" que es superior, podría
experimentar una confusión tremenda cuan do descubre que no hay ninguna
base que sustente su creencia. Probablemente, siga insistiendo en que es
más lista, sabia, etcétera. Para eso, cualquiera de nosotros puede
encontrar algunas razones para justificar nuestra supremacía. La
persona con deficiencia de vergüenza se concentra en esos puntos para
validarse, su excelencia natural. Siente que no sería nada si no fuera
superior.
Este
sentido de no ser nada es el mayor problema. Algunas personas no pueden
llegar a la humildad porque la confunden con el hecho de ser una
nulidad, Siempre han estado en el centro del universo. Es como pedirle
al sol que se convierta en un planeta pequeño. La persona con
deficiencia de vergüenza, puede llegar a sentir que bajo tales
condiciones la vida no es posible.
Por
lo tanto, el primer paso para la curación consiste en que esta persona
reconozca que es posible ser humilde. Esto significa que ve con claridad
que puede aceptar esta idea. Significa que puede verse a sí misma como
un "planeta" y no como "el sol".
El
segundo paso ocurre cuando la persona con deficiencia de vergüenza
decide que quiere vivir humildemente. ¿Pero, para qué? Para volver a
relacionarse emocional y espiritual mente con el resto de la humanidad.
La presunción la ha privado del calor de la comunidad y de la
intimidad. Necesita abandonar la soledad de la superioridad y reunirse
con el resto de la raza humana.
La
decisión es muy dolorosa. La persona con deficiencia de vergüenza podría
optar por mantener su sentimiento de supremacía porque le es familiar,
parece correcto, o porque lo prefiere a la nada que tendría que
enfrentar en caso de abandonar ese sentimiento. También podría
decidirse a explorar el mundo de la humildad para saber si vale la pena
cambiar la superioridad por la comunidad. Durante este pro ceso con
frecuencia vacilará de un estado a otro.
La
humildad significa la aceptación de que no eres ni mejor ni peor que
otros. Es una filosofía de respeto para la dignidad interior de todas
las personas.
El
individuo humilde no tiene que negar que hay cosas para las que es
bueno, ni tiene que fingir que es una persona "promedio" en todo lo
que hace. Aún puede tratar de alcanzar la excelencia en sus
actividades.
Tampoco
debemos confundir la humildad con la palabra humillación. Una persona
puede ser humilde sin tener que ser humillada por otros. El término
humildad implica respeto para uno mismo así como para otros; la
humillación implica falta de respeto.
El
tercer paso del proceso para adoptar la humildad consiste en hacer un
esfuerzo sincero para vivir de modo humilde. Esto debe ser algo más que
una buena idea o una posibilidad interesante. Debe vivirse diariamente.
En las indicaciones dos, tres y cuatro se describen tres maneras para
empezar a vivir una vida más humilde.
2.
Desarrolla el interés y la preocupación
por otros