El
perfeccionismo
Otra
de las defensas contra la vergüenza es el perfeccionismo. El
perfeccionista teme cometer errores porque piensa que éstos son la prueba
de que existe algo fundamentalmente malo en él como ser humano. Si
falla en alguna cosa, piensa que es un fracaso total.
El
perfeccionista que se defiende contra la vergüenza sólo reconoce dos
estados de ser: avergonzado o perfecto. Esta persona lucha
desesperadamente contra el hecho de ser humano porque considera que es lo
mismo ser humano que ser un fracaso, Sin embargo, todos somos humanos
simplemente, somos seres que debemos esforzarnos para superar nuestras
limitaciones en fortaleza, inteligencia, creatividad y sabiduría, No es
vergonzoso no ser perfecto y más cuando no tenemos otra opción.
Es
posible que el perfeccionista no sea particularmente arrogante, realmente
no está tratando de ser un dios cuando trata de no cometer errores,
simplemente intenta contener su vergüenza un poco más de tiempo. Siente
una tremenda presión por desempeñarse a las mil maravillas para
demostrarle al mundo y a él mismo que es adecuado. Constantemente está
consciente de la posibilidad de sentir vergüenza, está convencido de que
los otros están al acecho de sus imperfecciones y que cuando las vean
juzgarán que no vale nada.
Como
podrás ver, el perfeccionista se ha colocado en una situación sin
salida. No importa lo competente que sea, qué tan bien se desempeñe, a
pesar de sus éxitos, nunca se siente a más de un paso de la vergüenza.
Puede retardar un poco la humillación trabajando más duro que todos los
demás, pero no se sentirá a gusto durante mucho tiempo porque no se
acepta como un ser humano bueno y con limitaciones.
Por
lo general, las personas avergonzadas se sienten más pequeñas o
chaparras que los demás. Las palabras "no mereces ni el desprecio"
describen cómo se siente la vergüenza. ¿Pero qué pasaría si un
individuo dominado por ella pudiera convencerse a sí mismo de que lo
opuesto es verdad, que real mente es superior a todos los demás? Habría
descubierto la arrogancia, otra de las estrategias de sobrevivencia contra
la vergüenza.
La
arrogancia