El
exhibicionismo
La
última de las estrategias de sobrevivencia es el exhibicionismo. Parece
paradójico que una persona avergonzada, en lugar de esconderse, trate
de llamar la atención. Parece corno si dijera: "¡Adelante!, mírenme
si quieren, no tengo nada que esconder." Esta persona, por lo general,
actúa en forma extravagante alardeando de su sexualidad, forma de
vestir o de sus conductas.
El
exhibicionista expone lo que realmente quisiera esconder. Por
ejemplo, muchas personas que han sufrido abuso sexual de niños, de
adultos padecen una gran vergüenza. Sin embargo, algunas de ellas han
descubierto que sienten mayor control y menos dolor si usan ropas
extremadamente seductoras o si tienen numerosos encuentros sexuales, Han
sobre vivido a sus experiencias tempranas de vergüenza convirtiendo su
pena y su humillación en ostentación pública.
El
exhibicionismo es una defensa particularmente dañina. Cada vez que
el exhibicionista se expone, se aleja de otras personas, que se sienten
ofendidas o escandalizadas por su conducta. Esta situación incrementa
su vergüenza que reprime exhibiéndose aún más. Eventualmente se
queda aislado, solo, convertido en sujeto de burla o lástima y por lo
tanto, de nuevo, avergonzado.
Serios
problemas asociados con la vergüenza excesiva