El
alejamiento
Otra
estrategia de sobrevivencia es el alejamiento. Las personas se alejan
cuando la vergüenza las ha tocado, y el contacto personal con otros es
tan doloroso que no pueden manejarlo. La huida es una reacción normal en
situaciones en las que se han sentido expuestas y vulnerables.
Por
ejemplo, a un estudiante de secundaria le han encargado que dé un
discurso corto en su clase. Desafortunadamente empieza muy mal, tartamudea
y pierde su concentración, sus compañeros se ríen de él. En esos
momentos, todo lo que desea es alejarse tan rápidamente como sea posible.
Quiere huir del salón de clases antes de que la humillación lo domine.
Se siente extremadamente derrotado. Quizá se diga a sí mismo que nunca
volverá a hacer nada enfrente de otros. Incluso años más tarde, como
adulto, se alejará tímida mente de las oportunidades que involucren
tener que hablar en público. Si de nuevo tuviera que hacerlo, fallaría
otra vez porque está convencido de que solamente hará el ridículo. Ha
aprendido a asociar el ser visto con la vergüenza.
El
alejamiento es una reacción muy común a la vergüenza. Recuerden que la
reacción física inicial a ella es interrumpir el contacto ocular y
desviar la mirada. La persona con vergüenza más o menos le dice a sus
compañeros: En este momento me siento tan mal conmigo mismo que no puedo
mirarte a los ojos, no puedo estar cerca de ti porque aumenta mi ve Como
se siente desnuda frente al mundo, esta persona decididamente no quiere
que otros la miren. Cree, por lo menos temporalmente, que los demás
pueden mirar dentro de ella y que se darán cuenta de lo inadecuada y mala
que es.
Las
personas avergonzadas también se alejan de otras maneras. Quizá evadan
los temas de conversación que las inquietan, o permanecen emocionalmente
inaccesibles para los demás. Algunos practican el arte de la baja
visibilidad; siempre están allí, pero invisibles. Un ejemplo de esto es
la persona talentosa que se mantiene detrás del escenario porque tiene
tanto miedo de exponerse que permite que otros se lleven el crédito por
lo que ha hecho.
La
persona dominada por la vergüenza puede verse atrapada en su alejamiento
de los demás. Hará todo lo posible para mantenerse a distancia, como si
ya la hubieran humillado. Las conexiones directas, significativas o íntimas
son muy amenazantes para aquellos que no se sienten bien consigo mismos,
en realidad, se están protegiendo de la humillación de ser juzgados.
La
ira