6.
Devuelve la "vergüenza prestada"
La
vergüenza es contagiosa en las familias que la generan, y con mucha
facilidad puede pasar de un miembro a otro, afectando finalmente a todos.
Algunas veces una o más personas cargan con la vergüenza perteneciente a
otro integrante de la familia. Esta vergüenza se transfiere de su
poseedor a otros más vulnerables. El hombre al que de niño se le enrojecían
las orejas de vergüenza por causa del alcoholismo de su padre es un buen
ejemplo de ello.
Decimos
que esta vergüenza «es prestada" para mantener en mente la posibilidad
de regresarla a su poseedor original. La
idea es que en algún momento le "prestaron" la vergüenza a una
persona contra su voluntad. Esta vergüenza se originó en la conducta o
actitudes de otro miembro de la familia, por lo general más poderoso.
La
persona que está en el proceso de curación debe devolver esa vergüenza
antes de que pueda adquirir una visión de sí misma libre de ella. Lo que
queremos decir con de la "vergüenza prestada", es dejar que otros
tomen la responsabilidad por sus propias conductas o sentimientos.
La
vergüenza transferida, por lo general se pasa a un miembro en especial de
la familia, ya sea en forma intencional o no. Ocurre con frecuencia cuando
la familia no puede soportar la humillación del verdadero problema. Por
ejemplo, es mucho más fácil culpar y avergonzar a un niño, que manejar
el alcoholismo del padre. ("Debería darte vergüenza, jovencito. Si te
sacaras mejores calificaciones y dejaras de preocuparnos, tu padre no
tendría que beber.")
A
ciertos niños se les culpa por los problemas de la familia. Pero otros
"toman prestada" la vergüenza y hay un tercer grupo, el de los niños
ejemplares que acumulan vergüenza y culpa cuando no logran que todos estén
contentos y que todo resulte "perfecto". También los padres pueden
sentir la vergüenza prestada" por las acciones de sus hijos.
La
clave para curar las heridas recibidas de la "vergüenza prestada"
consiste en reconocer las ocasiones en las que sientes vergüenza por algo
que realmente no tiene nada que ver con tus acciones, sino que proviene de
la conducta de otro miembro de la familia. Si estás en el momento de
devolver la "vergüenza prestada", puedes decirte a ti mismo: Hace
mucho tiempo cargué con una vergüenza que no me pertenecía. En esa época
creía que era mía y lo mismo hizo el resto de la familia. Pero ahora sé
que no hice nada malo. No soy culpable, y no tengo porqué sentirme
avergonzado. A continuación presentamos unos ejemplos de tres
personas que devolvieron la "vergüenza prestada".
Elisa
era una víctima del incesto de su padre, quien tiempo después murió. En
un acto profundamente doloroso, ella hizo un "ramo de vergüenza" con
pasto seco, espinas, una vid con fruta seca y pequeñas flores. Lo llevó
a la tumba de su padre y le devolvió la vergüenza al lugar de su origen
diciendo que lo tenía que decir para liberarse a sí misma.
La
madre de Ricardo era una persona muy crítica, siempre lo avergonzaba a
causa de su propia infelicidad. Durante años había aceptado que su madre
lo calificara de malo. Ella no quería escuchar los débiles desafíos de
Ricardo y éste le tenía miedo debido a su terrible carácter. Cuando
Ricardo estuvo listo, fue a una ferretería y compró una pala grande, le
puso un moño y se la dio como regalo. En el futuro, cada vez que ella lo
avergonzaba, se decía a sí mismo: 'Ahora podrá recoger su propia
mierda." Después se ponía el sombrero y se iba.
Paula
es parte de una familia de seis niños. Sus hermanos se iban de juerga, se
metían en problemas y ella se culpaba a sí misma. A causa de su vergüenza,
cuando la policía los detenía, ella pagaba la fianza. Paula pudo
devolver esa vergüenza prestada reconociendo que sus hermanos ya tenían
la edad suficiente para responsabilizarse por sus propias acciones, y que
ella no era una extensión de ellos. En su mente, se vio a sí misma como
una persona separada y diferente. Después fijó los límites de su relación
con ellos y se los comunicó con mucho tacto pero con firmeza. Paula ya no
tiene vergüenza.
¿Debes
comunicar directamente tus resoluciones a otros miembros de la familia? Sí,
si algunos integrantes de la familia pueden entender lo que quieres decir.
Sí, si algunos de ellos toda vía insisten en avergonzarte cargándote
con su vergüenza. El objetivo principal, sin embargo, es que el individuo
dañado devuelva la "vergüenza prestada" que ha lastimado su espíritu,
no en castigar a otros insistiendo en humillarlos.
7.
Empieza a pensar en perdonar a aquellos miembros de tu familia que te
avergonzaron para que puedas liberarte de la vergüenza