5.
Desarrolla metáforas y símbolos positivos para tu vida
Existen
ciertas imágenes que aparecen regularmente junto con la vergüenza,
como las del hombre agachado con la cabeza baja o las de la mujer que se
sonroja y se cubre la cara con las manos. Estas escenas reflejan una
respuesta física y emocional a la vergüenza. Probablemente, cada
persona desarrolla una imagen específica de ella que es única. Para
una persona podría ser un recuerdo muy nítido de la infancia en la que
su padre lo señalaba con el dedo. Otra persona quizá represente su
vergüenza como una figura débil, patética, incapaz de hacer nada
bien. Otro individuo tendrá como símbolo de su vergüenza una escena
particularmente embarazosa en la que actuó como un "borracho
asqueroso". Estas imágenes tan vividas reflejan y aumentan la vergüenza.
La reflejan porque le muestran a la gente cómo se ven cuando están
avergonzados, y la aumentan porque disminuyen el sentido de valoración
propia.
Estas
imágenes "automáticas" acompañan pensamientos de vergüenza también
automáticos.
El
orgullo, la dignidad, la autoestima y el respeto a uno mismo son palabras que producen visiones mentales muy diferentes. Piensa
en ti mismo parado derecho, viendo directo al frente, lleno de gracia y
fuerza. Estas imágenes positivas son vitales. Si quieres curarte de la
vergüenza excesiva, necesitarás desarrollar varias representaciones
positivas de ti mismo para contrarrestar las imágenes habituales que te
avergüenzan.
Las
mejores imágenes son las que aparecen en forma natural. Éstas se
originan en sucesos reales de tu vida o en conceptos idealizados de ti
mismo. Con ellas te sentirás cómodo. Cuando te permitas desarrollar
estas imágenes, sentirás que te estás viendo en tu mejor forma, como
una buena persona en un mundo bueno.
Algunas
imágenes sanas y no avergonzadas pueden provenir de tu infancia. Por
ejemplo, un hombre podría recordar una escena caminando con su padre
por una vereda durante una temporada de pesca. Se hablan "de hombre a
hombre", como pretexto para disfrutar de la compañía del otro,
mostrando así el interés mutuo y el respeto que se tienen. Los
ingredientes claves en esta escena son su claridad, simplicidad y poder.
El niño que ahora se ha convertido en adulto puede usar esta imagen
para que le recuerde que puede vivir con dignidad.
Hay
otras imágenes más inmediatas. Una mujer que en el pasado ha sido
dominada por los hombres, puede imaginarse a sí misma explicando sus
ideas a su novio o jefe en forma calmada y articulada. Esta representación
la ayudará en sus encuentros reales con hombres, porque de esta forma
ella no empezará la plática con la suposición de ser inadecuada.
No
todas las imágenes positivas tienen que ser tan concretas como las que
hemos descrito. Te puedes identificar con algo que creas que tiene una
dignidad interior, como un águila o un roble. Todos los días puedes
tratar de hacer cosas que reflejen esa dignidad.
.
Si yo fuera como un águila, no murmuraría de la gente ni escucharía
sus chismes.
.
Si fuera como un roble, mantendría la cabeza levantada en los malos
momentos.
Por
favor nota que tus imágenes no tienen que ser heroicas. No tienes que
imaginarte como un héroe conquistador destruyendo todo a tu paso
para aliviar la vergüenza. De hecho, tales imágenes heroicas podrían
producirte una mayor vergüenza cuando te des cuenta de que no puedes
alcanzarlas. Las representaciones que alivian la vergüenza excesiva son
aquellas que te ayudan a sentirte bien en la forma como eres. No son
fantasías de algo que no puedes ser.
¿Necesitas
ayuda para desarrollar imágenes respetuosas de ti mismo? Los ejercicios
al final de esta sección seguramente pueden ayudarte.
6.
Renueva o desarrolla tu vida espiritual para ayudarte a encontrar un
significado positivo en tu existencia