2.
Desafía la vergüenza
Debemos
desafiar cada una de las fuentes de diferente manera. Por ejemplo, una
mujer deprimida podrá necesitar repetirse a sí misma las cinco
aseveraciones siguientes durante su recuperación de la vergüenza
excesiva.
. Es mi depresión la que me dice que no sirvo para nada. Por ahora no
puedo evitar que ello suceda, pero sé que no es verdad. Esta
frase constituye un desafío para lo ataques sobre la autoestima
inducidos químicamente, que ocurren en la depresión bioquímica.
. Todavía mucha gente considera a las mujeres como ciudadanas de
segunda clase, pero eso no significa que tengo que seguir condenándome. Esta es una manera de confrontar la vergüenza procedente de las
actitudes culturales.
. Mis padres me dijeron que no valía nada y yo les creí. Ahora que
soy adulto ya puedo negarme a aceptar esos mensajes. Creo que regresaré
esa vergüenza porque no me pertenece. Esta es una forma de
curar la vergüenza generada por la familia.
. Mi marido me critica muchas veces al día. Ya es tiempo de que le
diga con toda claridad que no seguiré viviendo de esta manera. Valgo
mucho más que eso. Esta declaración puede ser necesaria para
la mujer que está viviendo con una pareja que la avergüenza.
. Estoy harto de odiarme. Me voy a comprometer a no insultarme a mí
mismo nunca más. Necesito tratarme con respeto. Esta frase
representa un desafío para las actitudes y conductas por las que se
avergüenza uno mismo.
Desafiar
nuestra vergüenza no es lo mismo que atacarla. Recuerda que la vergüenza
que sentimos es una parte importante de nosotros mismos. Ésta no puede
ser simplemente arrancada de nuestra alma y arrojada a lo lejos. Cuando
se ataca la vergüenza sólo se logra hacerla crecer.
Ya
hemos hablado de la posibilidad de estar tranquilamente con nuestra vergüenza
como parte del proceso de curación. Ahora debemos platicar gentilmente
pero con firmeza, con esa vergüenza dentro de nosotros. El objetivo es
desarrollar la dignidad y un orgullo sano para terminar con el poder que
ejerce sobre nosotros. Debemos rehusamos a permitir que controle lo que
hacemos, cómo nos sentimos y lo que pensamos. El mensaje que constituye
un desafío para la vergüenza excesiva será diferente para cada uno de
nosotros, pero en general significa esto:
Respeto
y aprecio la vergüenza que tengo, a pesar de que frecuentemente sólo
me trae dolor. Sé que es una parte mía, pero también soy una persona
con derecho a sentirse bien consigo misma. Soy valioso como ser humano,
Merezco ser tratado con respeto, honor y dignidad por los que me rodean
y por mí mismo. Nunca más viviré una vida centrada en la vergüenza.
No
esperes que la parte avergonzada de ti mismo te vitoree mientras le
mandas este mensaje. Prepárate para pasar varias horas discutiendo
mientras tu parte avergonzada trata de con vencerte de que mereces vivir
con la vergüenza. Los que es tamos más afectados por ella tenemos que
renovar muchas veces nuestro compromiso con la autovaloración antes de
que podamos estar tranquilos Recuerda, el objetivo no consiste en
erradicar la vergüenza, sino en regresarla al lugar que le corresponde
como si fuera sólo "un ciudadano", no "un rey".
3.
Fijar metas positivas basadas en la humanidad, la humildad, la autonomía y la competencia