2.
Desafía esos pensamientos y remplázalos con afirmaciones positivas
Empiezas
el diálogo contigo mismo cuando desafías los pensamientos negativos que
te provocan la vergüenza.
Afortunadamente,
cada mensaje te conduce a una afirmación que puede ayudarte a curar la
vergüenza. Estos mensajes positivos, por lo general, serán tan simples y
obvios como los que te condenan. Por ejemplo, el desafío a la idea
negativa Nunca hago nada bien, en Puedo hacer las cosas bien. De igual
forma, el Nadie podría amarme de ven se convierte en Merezco que me
quieran, mientras que Algo en mí está mal puede cambiarse por No hay
nada que esté mal o Estoy bien. Por último, la idea vergonzosa de No soy
nadie, se convierte en Soy alguien.
Ningún
mensaje puede curar todo tipo de vergüenza por que cada persona padece un
tipo diferente y único. Por eso necesitamos identificar nuestras propias
afirmaciones si nuestras vidas están basadas en la vergüenza. Estas
afirmaciones deben ser claras, sencillas, y desafiar directamente uno o más
de nuestros mensajes negativos. También deben ser por lo menos u poco
factibles cuando nos las decimos a nosotros mismos.
Imagina
una conversación que tuviera lugar dentro de tu cabeza. Podría ser más
o menos así:
.
El ser avergonzado: Sé que algo anda mal en mí. Lo he sabido durante
años,
.
El ser respetuoso: Me estoy cansado de oírte decir eso. He decidido
que hay algo bueno en mí.
.
El ser avergonzado: Tonterías. Estoy dañado, no sirvo para nada, no
valgo nada.
.
El ser respetuoso: Soy humano. Estoy bien.
Puede
que no ganes esta batalla. Pero lo importante es que ya estás desafiando
tu vergüenza en vez de permitirle que controle tu vida, Estás luchando
contra mensajes que quizá no has cuestionado durante muchos años.
Date
cuenta de las suposiciones que haces acerca del valor de ti mismo. Los
"hechos" no son necesariamente útiles porque no tienes que demostrar
que hay algo bueno en ti mencionando tus buenas acciones, pensamientos o
logros. Hay algo bueno en ti porque tú quieres que lo haya. Recuperarme
de la vergüenza excesiva es en parte querer tomar la decisión.
Tu
inteligencia y tu razón ciertamente son factores importantes para curar
la vergüenza excesiva. Ponen las bases para el diálogo que la cura.
Sin
embargo, la inteligencia y la razón por sí solos no pueden producir
grandes cambios en tu suposición básica acerca de tu identidad. Ellos
solos no pueden justificar tu existencia, ni pueden darle significado a tu
vida. Necesitas ser capaz de decirte a ti mismo: Existo y soy bueno. Tú
debes tomarla firme decisión de tener fe en ti mismo, en cada uno de tus
actos y en el mundo.
3.
Respétate a ti mismo