3.
Conoce tus defensas contra la vergüenza
En
secciones anteriores aprendimos que las personas avergonzadas
generalmente desarrollan estrategias de sobrevivencia que disminuyen su
conciencia de la vergüenza Estas defensas minimizan el dolor a expensas
de ignorar la realidad, Piensa en las defensas más comunes que puedas
estar usando contra la vergüenza, y reflexiona sobre su trascendencia
aun en los hechos más cotidianos de tu vida:
.
La negación: negar las partes de nuestra vida que nos
acarrean la vergüenza borrando los problemas reales de la conciencia.
.
El alejamiento: alejarse de los demás en forma temporal
con la consiguiente pérdida de energía e interés.
.
La ira: alejar a los demás para que no puedan ver
nuestros defectos. Esto sucede cuando creemos que otros deliberadamente
tratan de humillarnos.
.
El perfeccionismo: tratar de contener la vergüenza esforzándonos
por no cometer errores o por hacer todo a la perfección.
.
La arrogancia: actuar como superior a los demás o
insistir en los defectos de los otros. (La arrogancia tiene dos
componentes: la presunción y el desprecio.)
.
El exhibicionismo: exponer públicamente una conducta que
preferiríamos esconder. Por ejemplo, si no podemos leer bien podríamos
llamar la atención hacia esta deficiencia de una manera ostentosa, como
para convencer nos a nosotros mismos y a los demás de que este defecto,
en realidad, no nos molesta.
Debemos
tomarnos el tiempo suficiente para percibir y entender as defensas que
usamos para esconder la vergüenza de nosotros mismos y de los demás.
Quizá estemos muy familiarizados con alguna de las seis defensas o tal
vez hayamos desarrollado otras estrategias que no aparecen en la lista.
En
estos momentos lo importante es comprender cómo nos protegemos del
dolor provocado por los sentimientos y pensamientos de vergüenza, más
que liberamos de nuestras defensas. Eventualmente, llegaremos a tomar
opciones de cómo vivir. Por ejemplo, si habitualmente nos alejamos de
los demás cuando empezamos a sentir vergüenza (o cuando tenemos miedo
de empezar a tener esos sentimientos), no debemos sentirnos obligados a
permanecer junto a ellos y a trabajar con los problemas de vergüenza en
público. Tenemos el derecho a quedarnos o alejarnos dependiendo de lo
que podemos manejar en el momento. Pero antes de que podamos tomar
opciones significativas, debemos conocer nuestras estrategias de
sobrevivencia.
4.
Investigar las cinco fuentes de tu vergüenza