Cómo
nos avergonzamos
a nosotros mismos
Siempre
se ha sentido diferente. Su problema de lenguaje es tan leve que casi
nadie lo nota, pero ella no puede quitárselo de la cabeza. Ahora trata
de poner mucho cuidado al hablar, haciéndolo despacio cuando es
imprescindible que lo haga, pero con frecuencia acaba por no decir
absolutamente nada. Está segura de que se van a burlar de ella si se
tropieza con una palabra. Ha mantenido su problema en secreto, hasta de
sus mejores amigos.
"Me
digo las cosas más hirientes. Algunas veces lo hago a causa de un error
que cometí o porque dije alguna tontería. Hay ocasiones en que no he
hecho nada malo que pueda recordar, pero escucho esta voz dentro de mí
gritándome que soy la peor caricatura de un ser humano que existe sobre
la tierra. El resto es impublicable. Me siento abrumado por el odio a mí
misma."
Está
atrapada. Entre más mal se siente consigo misma, más se queda en casa,
y mientras más se encierra, peor se siente. Sabe lo que está
sucediendo porque le ha ocurrido muchas veces en el pasado. Sin embargo,
no puede forzarse a llamar a sus amigos. Está tan llena de vergüenza
que piensa que la rechazarán.
"Me
siento totalmente vacío, inútil y devaluado. Mi vida ha perdido su
significado. Me fijo metas que nadie podría alcanzar y después me
desespero por mis fracasos. No importa lo que haga, nunca puedo sentirme
satisfecho conmigo mismo. Lo más raro es que soy yo el que me presiono
de esta manera. Nadie más está disgustado conmigo. ¿Por qué no puedo
vivir conmigo mismo cuando todos los demás lo hacen?"
Todas
las personas se avergüenzan a sí mismas ocasionalmente. Después de
todo, la vergüenza es parte de la vida, y en dosis moderadas puede
ayudar a crecer emocionalmente; sin embargo, los individuos
profundamente avergonzados están tan llenos de ella que regularmente
usan esta arma para atacarse. Realmente, se puede decir que están
dominados por la vergüenza porque responden al mundo a través de ella,
sufren mucho a causa de este sentimiento que parecen llevar a todos
lados.
Este
tipo de personas esperan que los otros les confirmen este sentimiento
criticándolas y despreciándolas. No obstante, a menudo la respuesta de
los otros es irrelevante para ellos. El punto crucial es que
constantemente se dicen que no valen nada. Esperan que los demás
confirmen sus sentimientos de vergüenza, principalmente porque están
convencidos de que los demás las ven como ellas se ven; los halagos y
la aceptación tampoco cambiarán con rapidez la percepción que tienen
de sí mismas ya que tercamente se aferran a la idea de que cargan con
un mal inherente. Tienen vergüenza de existir.
Avergonzarse
a uno mismo como pensamiento "automático"