Avergonzarse
a uno mismo
como pensamiento "automático"
La
persona dominada por la vergüenza la ha introyectado hasta el mismo
centro de su ser y supone, por lo general sin pensarlo, que es una
persona vergonzosa. No es que quiera sentirse así; probablemente si
tuviera otra opción preferiría verse a sí misma como alguien
competente y digna de encomio. El problema es que no tiene esa opción.
La vergüenza le llega automáticamente porque es un hábito del
pensamiento profundamente arraigado.
El
disgusto y el odio se activan de vez en vez y termina agrediéndose sin
piedad. Todos los días se convence de que está llena de defectos y se
concentra en sus fracasos y en sus deficiencias. Estos pensamientos
aparecen automáticamente. Son hábitos de pensamiento que no
requieren de una decisión consciente, La persona dominada por la vergüenza
no necesariamente tiene que pensar en avergonzarse de la misma manera
que no tiene que reflexionar para amarrarse los zapatos o manejar su
coche. Sólo lo hace. Su vergüenza se convierte en una especie de acción
refleja que ocurre en su cabeza. La frase "por supuesto..." es un
aspecto común de estos hábitos de pensamiento generadores de vergüenza:
.
"Por supuesto que soy estúpido."
.
"Por supuesto que mis ideas no valen."
.
"Por supuesto que nadie podría quererme."
.
"Por supuesto que soy repulsivo y sucio."
Los
pensamientos de vergüenza no se cuestionan cuando aparecen, porque la
persona que los padece está convencida de que son verdaderos, La vergüenza
es una parte importante de su identidad.
Lo
anterior contribuye a su desesperación, es incapaz de ver sus propias
virtudes cuando su mente le repite constantemente que está perdida y
continuará odiándose mientras continúe con tales hábitos de
pensamiento.
Alejamiento
habitual y aislamiento