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CÓMO
SUPERAR LA VERGÜENZA
Manual Práctico
Basado
en las Investigaciones de Ronald y Patricia Potter-Efron

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Acciones
relativas a la vergüenza
¿Qué
puede hacer una persona para librarse de los sentimientos de vergüenza? ¿Cómo
puede aliviar su sufrimiento? Aquí hablaremos de las respuestas negativas a
la vergüenza. Las respuestas positivas (lo que se puede hacer para
convertir la vergüenza en poder) se tratarán más adelante. Las respuestas
negativas incluyen parálisis, falta de energía, escapismo, alejamiento,
perfeccionismo, censura o afán de criticar y rabia. Explicaremos cada una
de ellas.
La
parálisis la persona con fuertes sentimientos de vergüenza
puede llegar a paralizarse, a no poder hacer nada. Desearía poder
defenderse de sus acusadores, pero ninguna palabra le viene a la mente. Si
pudiera movilizar su energía trataría de huir. Está bloqueada. Su parálisis
intensifica sus sentimientos de vergüenza, justifica los insultos que se
hace a sí misma por no ser lo suficientemente fuerte para defenderse.
La
falta de energía: la vergüenza bloquea la energía al
mismo tiempo que disminuye la autoestima. Casi todos los que la padecen se
desmoronan lentamente ante un ataque de vergüenza. Se sienten empequeñecer,
más débiles y menos potentes Realmente están disminuidos.
El
escapismo: la persona con vergüenza desea intensamente poder
escapar. Se siente abrumada por la situación social en la que se encuentra
Igual que el hombre de negocios y la adolescente de los ejemplos la mayoría
intentara alejarse de los demás. Buscan lugares privados y seguros, lugares
donde nadie pueda ver sus vergüenza. Las personas profundamente,
avergonzadas pueden volverse muy privadas y preferir pasar su tiempo a
solas.
El
alejamiento esta respuesta es más sutil que una simple huida.
A veces los individuos crean máscaras muy elaboradas para cubrir su ser
verdadero, Sonríen mucho, siempre tratan de complacer a los demás, dan la
impresión de tener mucha seguridad y estar a gusto con ellos mismos.
Convencidos de que los demás los despreciarían si pudieran descubrir cómo
son en la realidad, siempre tratan de esconder su vergüenza. Se alejan
emocionalmente.
El
perfeccionismo, las personas con vergüenza piensan que si
nunca cometen un error no tendrán porque sentirse avergonzadas por lo que
se convierten en perfeccionistas. Sin embargo, están atrapadas en su propia
humanidad. Los seres humanos cometen errores, pero para estas personas el
error significa vergüenza. No pueden permitirse el lujo de ser simplemente
humanos y tampoco pueden quedarse cortos en lo que hacen.
La
censura o afán de crítica: las personas con vergüenza
frecuentemente se vuelven muy críticas de los demás. Parecen ansiosas de
señalar las debilidades de quienes las rodean, igual que el hombre mayor
del ejemplo. Es como el mago que repentinamente saca una moneda detrás del
oído de un espectador.
"¡Abracadabra!
-dice. Lo que era mío ahora es tuyo."
"¡Abracadabra!
-dice el sempiterno crítico, Ahora mi vergüenza es tuya."
No
sólo se libera la persona criticona de estos malos sentimientos, sino que
realmente llega a creer que es mejor que los demás. Quizá necesite
sentirse superior para no verse inundada por los sentimientos de
inferioridad.
La
ira: esta es otra repuesta a la vergüenza. La mejor manera de
defenderse contra la humillación, consiste en atacar al su puesto atacante.
La persona que está llena de ira puede enfurecerse por la más ligera
afrenta a su dignidad. Por ejemplo, puede emprenderla contra el anfitrión
que olvida su nombre, contra el cónyuge que saluda a un antiguo compañero,
contra los que representan alguna "autoridad" sólo porque tienen poder,
y contra sus hijos sólo porque demandan su atención. Aquellos que tienen
una mezcla de vergüenza con ira se vuelven abusivos verbal o físicamente.
Atacando la personalidad de los demás, defienden sus frágiles identidades,
La
vergüenza: crisis espiritual
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