Abuso
físico y sexual
Los
abusos físicos o sexuales cometidos por miembros de la familia contra los
niños, son acontecimientos terriblemente avergonzantes. Las víctimas de
estos asaltos piensan que no pueden controlar sus propios cuerpos. Es
posible que no puedan desarrollar un fuerte sentido de identidad porque no
pueden establecer límites que serán respetados, entre ellos y los demás.
Las
víctimas del abuso físico son tratados con desprecio cuando se les
castiga. Quizá les hayan dicho que son malos o terribles. Es muy difícil
que un niño pueda luchar contra esos mensajes mientras está siendo
dominado físicamente, y mucho tiempo después de que sus heridas hayan
sanado, se sentirá avergonzado. También es factible que experimente la
humillación de ser demasiado débil por no haber evitado una golpiza.
Las
víctimas de abuso sexual, por lo general, se sienten sucios y
repugnantes. La vergüenza y la sexualidad están muy relacionadas, y la
persona con un sentido de vergüenza sano, normalmente también desarrolla
la modestia y la discreción en su sexualidad. El padre o madre que abusa
sexualmente de un niño corrompe su sexualidad. La vergüenza que acompaña
el abuso sexual daña severamente la identidad sexual de la persona.
Guardar
secretos: mantener la imagen de la familia