|
CÓMO VENCER LA TIMIDEZ
MANUAL PRÁCTICO
Basado en las
Investigaciones de Miel Girado

Volver al Indice de este Curso
EL
PENSAMIENTO CORRECTO
¿Cuáles
son las ideas constructivas, racionales y más adecuadas que debe usted
cultivar si quiere superar su timidez? Apréndase de memoria y asimile
realmente es tas siete afirmaciones racionales acerca de sí mismo y de su
entorno social.
1.
Para lograr lo que quiero de las situaciones sociales, tengo que actuar
Muchas
personas tímidas no quieren arriesgarse a iniciar nuevas relaciones
sociales porque temen poner a prueba sus capacidades; y las pocas veces que
se aventuran a hacerlo, se esfuerzan poco por lograr el éxito. Pero si
usted quiere que sus relaciones sociales sean más satisfactorias, debe ser
activo a la hora de preparar las circunstancias
necesarias y capaz de enfrentarse al desafío con más energía.
Tiene que elaborar planes concretos y aplicarlos sistemáticamente y con
decisión. Si tiene una visión precisa de su capacidad o desenvoltura
social, podrá fijarse objetivos realistas como otros tantos peldaños hacia
el nivel en el que desearía estar. Y, finalmente, tiene que actuar para
alcanzar sus objetivos. Cuando se levante por la mañana, pregúntese: "¿voy
a hacer hoy que sea nuevo, audaz e interesante?" "¿Qué voy a hacer
para ayudarme a mi mismo a llegar a donde quiero?".
2.
Para aceptar un riesgo, no puedo esperar completamente relajado, tranquilo y
seguro
El
rumiar, cavilar, aplazar, posponer, reconsiderar, etcétera no son más que
tácticas dilatorias que impiden la acción. «Estoy muy nervioso, tengo
demasiado miedo», es la típica excusa de la persona tímida
que no quiere probar nada nuevo mientras sienta el más leve asomo de
aprensión o inquietud. Pero si no experimenta usted un cierto grado de
temor al enfrentarse a una prueba social nueva, no arriesga nada, y, en tal
caso, la empresa no tiene ningún valor en cuanto a su progreso social.
Tiene que arriesgarse ya desde ahora.
Si
usted es a la vez tímido y vanidoso, las pretensiones sobre su personalidad
social no estarán arraigadas en la propia experiencia ni basadas en
verdaderas capacidades y habilidades. Al fingir ser lo que no es, busca
usted ser descubierto públicamente. Abandone, pues, la idea de que
solamente puede ser una persona respetable si es mejor que todas las
personas de su entorno. Si sólo puede sentirse digno de respeto y admiración
tras compararse con todos los demás, nunca llegará a conseguirlo, pues
siempre habrá alguien mejor que usted.
Si,
por el contrarío, peca usted de excesiva modestia, aprenda a valorar con más
precisión a los demás en cualquier situación. Usted se infravalora a sí
mismo debido a una tendencia a sobrevalorar a los demás. Recuerde que
cuando los miembros de la «élite» se ven despojados de los adornos que le
hacen a usted envidiarles, resultan ser como todo el mundo.
3.
La idea de que la gente está siempre mirándome y juzgándome procede de la
mirada de mi propia mente
Libérese
de la idea de que la gente está siempre mirándole, examinándole, juzgándole
y valorándole. Sólo los tímidos, que suelen temer la valoración negativa
de los demás, pasan una considerable cantidad de tiempo pensando en eso. La
única razón por la que sospecha que está siendo observado y valorado es
que usted mismo hace esto con los demás. Cuando usted deje de juzgar y
valorar continuamente a la gente, dejará también de pensar que los demás
están haciendo lo mismo con usted. Y recuerde que aquellos que le valoran
desfavorablemente lo hacen porque, en el fondo, creen que usted es mejor que
ellos.
4.
Debo adecuar mis esperanzas a la realidad, y fijarme objetivos apropiados a
mis habilidades en un ambiente social dado
Con
demasiada frecuencia, obedeciendo a un impulso, se ha arriesgado usted a
embarcarse en una relación social demasiado difícil con respecto a las
habilidades que ha desarrollado hasta el momento. En tales circunstancias,
no puede esperar obtener buenos resultados. Piense en lo que significa
construir una «musculatura» psíquica. Vuelva a los ejercicios más fáciles
y repítalos a menudo antes de lanzarse a relaciones sociales más difíciles.
Algunas personas, después de su primer éxito en sociedad, tienen la
impresión de que pueden con quistar el mundo. Pero esto es muy improbable.
Sus esperanzas de éxito deben ser proporcionadas con sus aptitudes y con la
práctica que haya adquirido. Y debe fijar sus objetivos cada vez a un nivel
un poco más alto que el anterior, pero sólo un poco.
5.
Aun las personas más capaces y hábiles socialmente fracasan alguna vez. No
debo disgustarme tanto cuando fracaso yo
Es
prácticamente imposible obtener respuestas sociales favorables siempre. Las
personas que tienen habilidad y desenvoltura sociales y seguridad en sí
mismas no se aterrorizan cuando no reciben aprobación o aceptación. ¿Por
qué, pues, ha de aterrorizarse usted? Las personas que consideran con
objetividad su autoestima social no se fijan una norma según la cual un
fracaso ocasional baste para suponer deficiencias e ineptitudes. ¡No sea
demasiado severo consigo mismo! Es lógico que saque conclusiones acerca de
su éxito social basándose en un número reducido de experiencias
interpersonales en ambientes sociales limitados, pero también eso es
peligroso. Sí en una habitación las probabilidades de éxito son escasas,
no se quede en ella. Pase a la habitación de al lado, donde hallará la
oportunidad de aplicar sus habilidades.
6.
Si inicio un contacto social que no resulta bien, ello no tiene que ver
conmigo como persona; tiene que ver con A, B o C.
No
puede usted atribuirse mucho mérito si emprende un tipo de relación o
contacto social que haya repetido muchas veces con anterioridad. La única
forma de aumentar su autoestima es hacer algo que sea nuevo y que ponga a
prueba su personalidad social. Las experiencias que hacen aumentar la
autovaloración y la seguridad en sí mismo son aquellas que implican un
desafío, un grado de dificultad proporcional o ligeramente superior a su
propia habilidad. Si no posee usted las habilidades, apréndalas; si las ha
aprendido, póngalas a prueba en la práctica.
Si
usted tiene una experiencia social positiva, ello ha de atribuirse a sus
aptitudes y capacidades sociales. Pero si no tiene usted éxito, su fracaso
puede atribuirse solamente a uno o más de los siguientes factores:
A.
No se ha esforzado lo suficiente.
Si la situación era proporcionada con su capacidad y habilidad, no se ha
esforzado lo bastante para ejercitar todos los componentes de su talento. En
muchas situaciones sociales, el éxito depende del esfuerzo que usted está
dispuesto a hacer para alcanzar el fin que persigue. Las personas que son al
mismo tiempo tímidas y vanidosas, y que tienen pretensiones, se dicen a
menudo a sí mismas:
«¡Uf!
Yo soy fulano de tal. Cuando vean quién soy, no tendré ningún problema.
No hará falta que me esfuerce mucho». Esta actitud suele llevar al
fracaso; los de más rechazan a la persona en cuestión y guardan de ella
una impresión de arrogancia y de presunción.
Por
el contrario, la persona tímida que se infravalora a sí misma considera
que no vale la pena esforzar- se mucho, porque cree erróneamente que no está
a la altura de las circunstancias. Lo cierto es que esta persona puede
poseer tantas cualidades como cualquier otra, y triunfaría si se esforzase
un poco más.
B.
La empresa era demasiado difícil.
Por desgracia, es cierto que nadie puede estar nunca absolutamente seguro de
que la dificultad de un encuentro social está al mismo nivel que su
capacidad. Por ejemplo, intentar mantener la atención de alguien durante
una conversación interesante es mucho más difícil cuando en la misma mesa
hay media docena de personas que cuando están solos la otra persona y
usted; si usted no tiene éxito, es porque la tarea era demasiado difícil.
Si usted se acerca a una persona del sexo opuesto que resulta ser tímida,
socialmente inexperta y nerviosa, y si usted le pide una cita y la persona
le rechaza, y si usted ha usado todo su arte y su pericia, ello se debe
probablemente a que le sería muy difícil a cualquiera hacer cambiar de
opinión a una persona tan tímida. Si coge el teléfono un viernes por la
noche para encontrar a alguien que salga con usted el sábado, y no lo
encuentra, ello se debe a que es muy difícil para cual quiera encontrar a
un amigo o amiga que no esté comprometido ya el viernes.
C.
Ha tenido mala suerte.
Existen una serie de fuerzas o causas que están completamente fuera de
nuestro control y que varían de manera imprevisible. Estar en el lugar
adecuado a la hora adecuada, por casualidad, puede significar que una
persona encuentre un buen trabajo, de la misma manera que el encontrarse con
alguien en un lugar inadecuado y en un momento poco propicio puede malograr
la relación. En una situación en la que la tarea social estaba
proporcionada con su capacidad, en la que la tarea no era difícil y en la
que usted ha hecho el esfuerzo, todo fracaso se deberá a la mala suerte.
LA
MANERA DE PRESENTARSE
|