DOMINAR
LAS EXPRESIONES FACIALES
Ya
hemos dicho que el rostro y las diversas expresiones que puede adoptar son
una fuente importante de vibraciones no verbales. ¿Cómo pues puede usted
aprender a dominar las expresiones faciales de tal modo que llegue a
comunicar exactamente lo que quiere usted comunicar? Si hace lo que la
mayoría de los tímidos, usted reprime las expresiones de su rostro.
Puede ser que haga esto no sólo porque no tiene la costumbre de ser
expresivo, sino porque quiere ocultar la ansiedad y la tensión que sufre.
Pero una persona tímida nunca logra esto realmente. A menudo no puede
mantener durante mucho rato el silencio y su rostro inexpresivo, pues
empieza a sonrojarse. O bien otras señales, como la mirada huidiza, la
posición inadecuada del tiempo, o el volver la cabeza apartándola del
interlocutor, delatarán su confusión, su timidez y su nerviosismo.
Cuando una persona intenta ocultar su estado emocional neutralizando la
expresión de su rostro, suele hacer una de estas dos cosas: 1) relajar
los músculos faciales, inhibiendo toda contracción muscular; 2)
inmovilizar los músculos faciales hasta lograr el típico rostro
inexpresivo) encajando las mandíbulas, cerrando los labios pero sin
apretarlos y mirando al frente, pero sin fruncir el entrecejo.
Neutralizar
las emociones de este modo es muy difícil, sobre todo si la experiencia
que se está viviendo tiene un carácter marcadamente emocional. Cuando se
intenta neutralizar emociones fuertes, se adquiere un aspecto tan rígido
e inexpresivo que ello delata inmediatamente la voluntad de disimulo,
aunque no quede inmediatamente al descubierto la emoción que se quiere
ocultar. Convénzase, pues, de que le conviene más expresar sus
emociones, exteriorizarlas. No sólo se convertirá en una persona mucho más
interesante para los que le rodean, sino que se sentirá mucho más cómodo
al empezar a ser usted mismo.
Una
sonrisa es algo hermoso. Es un cálido rayo de sol que irrumpe en una atmósfera
social cargada. Una sonrisa sirve para expresar felicidad, placer, alegría,
comprensión, tranquilidad. Una sonrisa suya le dice a su interlocutor que
usted está aún sereno y que no va a perder los estribos por nada de lo
que se diga. No quiero que piense que estoy exagerando la importancia y el
significado de una sonrisa, pero sí desearía que pensase usted en ella
como la señal no verbal más capaz, potencialmente, de hacer feliz a
alguien. Una son risa es un regalo que se hace, y a todo el mundo le cae
bien. Pero, ¡cuidado! Si usted anda todo el día con una sonrisa de oreja
a oreja, los demás pensarán o bien que anuncia algún dentífrico o bien
que no es usted una persona realmente sincera.
Además
de sonreír, puede usted «regular» la expresión de su cara de varias
maneras: puede ajustar la intensidad de la expresión para mostrar más o
menos sentimiento, mediante 1) aumentar o disminuir el número de zonas
faciales que contribuyen a la expresión (ojos, cejas, músculos de la
frente, boca y labios; 2) variar la duración de la expresión; 3)
aumentar o disminuir la tensión de los músculos utilizados.
¿QUÉ
HE DE HACER? ¿CUÁNDO? ¿DÓNDE? ¿CON QUIÉN?