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CÓMO VENCER LA TIMIDEZ
MANUAL PRÁCTICO
Basado en las
Investigaciones de Miel Girado

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CÓMO
HABLA USTED?
La
primera lección trata de su voz y de cómo adquirir la capacidad de hablar
con mayor serenidad y expresividad. y aprenderá también a lograr que lo
que usted diga suene más interesante y agradable. Esta lección consta de
dos etapas o fases, con ejercicios que han de ser correctamente realizados y
progresivamente repetidos. En la primera fase se le enseñará a tomar con
ciencia de las características de su voz, y después a modularla; en la
segunda, se especifica cómo debe usar esta aptitud en las conversaciones
concretas.
Hemos
preguntado a un gran número de personas tímidas lo que pensaban de este
ejercicio. Casi todas dijeron que, cuando se las incitó por primera vez a
tomar un magnetófono grabar su voz y escuchar cómo sonaba ésta, pensaron
que seria algo aburrido y poco provechoso. Pero cuando se incorporó este
ejercicio a las sesiones de nuestra Clínica, y cuando fue realizado por
indicación nuestra, las reacciones que obtuvimos fueron las siguientes:
«¡Dios
mío! ¡Nunca me había dado cuenta de que tenía esta voz!»
«¡Oh,
qué vergüenza! ¡No puedo creer que yo hable así alguna vez!».
«¡Uf,
me alegra me hayáis hecho pasar por esto!»
«¡No
puede ser! ¡No es posible!»
Lo
que ocurre es que la mayoría de nosotros no sabemos, sencillamente, cómo
suena nuestra voz en los oídos de los demás. Y, por alguna extraña razón,
las personas tímidas son las que afirman con mayor convicción que su voz
es válida desde el punto de vista social, o sea expresiva y agradable.
Mientras
vaya leyendo los ejercicios, atrápese a sí mismo pensando que no vale la
pena hacer esta parte del programa. Fíjese en las excusas que se da a sí
mismo para no querer hacer este ejercicio. Hasta es posible que en un
momento dado acabe usted por decirse:
«Bueno,
en realidad, yo no soy tan tímido, y no creo que mi voz sea tan horrible».
O también puede acabar diciéndose: "Ya he oído cómo suena mi voz en un
magnetófono, y no le pasa nada". Pero el hecho de que usted crea o no que
sacará provecho de estos ejercicios no tiene ninguna importancia. Si va
siguiendo cada punto de los ejercicios, se asombrará de los resultados que
obtiene, y si no racionaliza lo que acaba de oír con pensamientos tales
como «Bueno, la voz de la gente siempre cambia cuando se graba en un magnetófono»,
estará preparado y motivado para pasar a la segunda parte del programa.
Arriésguese.
No le dé miedo aumentar exageradamente el volumen, el tono ni la intensidad
de su voz a fin de comprobar el alcance de estos elementos. Cuando en
conversaciones reales aplique los conocimientos que va a adquirir, la
intensidad, el volumen y la modulación adecuados le saldrán de una manera
natural.
Acerca
de la personalidad social, vale la pena leer este texto de William James:
"La
personalidad social de un hombre es el reconocimiento que obtiene de las
personas que le rodean. Tenemos una tendencia innata a hacemos notar, a
hacemos notar favorablemente. Si nadie nos mirase cuando en tramos en una
estancia, si nadie nos respondiese cuando hablamos, si a nadie le importase
lo que hiciésemos, si todas las personas con las que nos encontrásemos nos
hiciesen el vacío y actuasen como si no existiésemos, no tardaría en
brotar en nosotros una rabia y una impotente desesperación, sentimientos
junto a los cuales las más crueles torturas físicas constituirían un
alivio, pues éstas nos harían sentir que, por triste que fuera nuestra
suerte, no nos habíamos hundido hasta tal profundidad que fuésemos
totalmente indignos de atención.
"En
rigor, un hombre tiene tantas personalidades sociales como individuos le
reconocen y llevan en su mente una imagen de él. Pero, dado que los
individuos que llevan estas imágenes pueden dividirse en grupos nata- mies,
podemos decir, a efectos prácticos, que un hombre tiene tantas
personalidades sociales como grupos distintos de personas cuya opinión le
preocupa (.) Lo que podríamos denominar «lo que pensarán los amigos»
es una de las fuerzas que más influyen en la vida de una persona. El ladrón
no debe robar a otros ladrones; el jugador debe pagar sus deudas de juego,
aunque no quiera pagar ninguna otra deuda en su vida; el código del honor
de la sociedad civilizada ha estado siempre a lo largo de la Historia, lleno
de permisos y de prohibiciones, y la única razón de su existencia ha sido
que, al obedecerlos, servimos mejor a una de nuestras personalidades
sociales. Por ejemplo, sabemos que en general no debemos mentir, pero que
podemos mentir tanto como nos parezca si se nos pregunta sobre nuestras
relaciones con una dama; sabemos que debemos aceptar el desafío de un
igual, pero que, si nos desafía un inferior, podemos despreciarle y reímos
de él..."
EL
PENSAMIENTO CORRECTO
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