Las
investigaciones acerca de la comunicación humana tienen aproximadamente
veinte años de antigüedad, pero solamente en los últimos ocho o nueve
años los científicos y el público en general, en especial los jóvenes,
han comenzado a sentirse atraídos por los secretos de la comunicación
no-verbal. Nos preguntamos: ¿Por qué ahora?
Una
respuesta podría ser que, especialmente entre los jóvenes, existe hoy
una tendencia a no confiar en las palabras. La vida es mucho más
compleja de lo que era antes; los padres y los maestros han dejado de
ser las únicas e incluso primarias figuras de autoridad y los jóvenes
son bombardeados desde todos los sectores por las opiniones más
diversas: a través de la televisión, la radio, el cine o las lecturas.
Cuando mi hija tenía sólo cuatro años, solía decirme con
escepticismo: "No se puede creer todo lo que anuncian los avisos de
la televisión..." Los chicos mayores oirán los discursos de los
políticos en que hablan de la paz, la igualdad y la buena vida y luego
en los noticiosos se ven enfrentados con la pobreza, la furia desatada,
la hipocresía, la guerra, la vida, en fin, en sus aspectos más crudos.
Por
lo tanto, nace en ellos una desconfianza hacia las palabras, juntamente
con un sentimiento general de alienación y un afán por lograr la
inmediata satisfacción en sus relaciones personales. También nos hemos
transformado en individuos mejor orientados visualmente, más abiertos a
la idea de la comunicación corporal visible. En la introducción de su
libro Male and Female, en su edición del año 1967, Margaret Mead
escribió: Los jóvenes se expresan mediante sus cuerpos en una forma
que parece destinada a ser interpretada más a través de la televisión
que por medio de la lectura de una revista. Las demostraciones
caracterizadas por extrañas y conspicuas posiciones corporales
-sentarse en la calle, acostarse, dormir, hacerse sangrar, simplemente
estar o hacer el amor (en una fuente helada al comienzo de la primavera)
- han reemplazado los carteles y panfletos. La vestimenta y el peinado
se han transformado en indicaciones de vital importancia acerca de
actitudes éticas y políticas. Nos hemos desplazado hacia un período
mucho más visual, donde lo que se ve es más importante que lo que se
lee y la experiencia vivida en carne propia tiene mucho más valor que
la que se adquiere de segunda mano.
La
terapia de grupo, asimismo, con el énfasis que pone en hacer más que
decir, tocarse, olerse, mirarse fijamente, forcejear, en general
practicando la "comunicación no-verbal" en el sentido
especial que ellos le dan a la frase, han contribuido al Zeitgeist, el
espíritu de nuestro tiempo.
A
pesar de que la comunicación humana es todavía virtualmente una
ciencia en pañales, ya ha generado su porción de profecías ambiciosas
y predicciones. Los profetas del pesimismo, por ejemplo, previenen
acerca del poder que dará al futuro demagogo el conocimiento de las
comunicaciones no-verbales. Les preocupa lo que podrá lograr un político
que pueda proyectar cualquier imagen de sí mismo, cualquier emoción
que prefiera, especialmente en esta era de campañas políticas por
televisión. ¿Llegará el día en que la gente emplee las técnicas de
la comunicación no-verbal para manejar a los demás? Parece inevitable;
pero ciertas personas siempre han manejado a otras. Siempre ha habido
demagogos e individuos capaces de mentir en forma convincente, como lo
demuestran los estudios de Ekman. Puede ser que ahora se tornen más
convincentes, más persuasivos y más hábiles para proyectar ante los
demás una falsa imagen de sí mismos; pero al mismo tiempo, el público
también será más capaz de captar las señales no-verbales, de modo
que los beneficios del demagogo no serán muchos ni durarán mucho
tiempo.
A
pesar de que el hombre común pueda aprender a mentir con más
facilidad, dudo que pueda hacerlo a la perfección, especialmente en
encuentros frente a frente. Hay muchas señales no-verbales que operan
en un nivel subliminal -desde el juego de las palmas de las manos
hasta el movimiento en micro-sintonía con los mínimos gestos
faciales- y las señales subliminales, en su mayoría, no se pueden
controlar conscientemente. Hay personas que pueden coordinar
deliberadamente el comportamiento de su rostro, sus manos, sus ojos y el
cuerpo, al mismo tiempo que mantienen una conversación inteligible. Uno
se pregunta si esta capacidad no estará ligada a la habilidad de mentir
y convencerse a sí mismo, más que la capacidad de controlar
conscientemente el lenguaje corporal.
En
abierto contraste, frente a los que ven la "comunicación
no-verbal" como un medio de aprender a mentir con mayor facilidad,
existe la tendencia entre los legos a verla como "curalotodo";
si la gente pudiera realmente aprender a comunicarse entre sí, se
cerraría el abismo generacional, se disiparían las tensiones raciales
y todos seríamos más felices y libres. Desgraciadamente, las
motivaciones y relaciones humanas son más complicadas y su cura no es
tan simple. Realmente parece verdad que el hombre de bien se sentirá más
confiado e interesado en saber que existen diferencias culturales en el
código corporal y que éstas son las culpables de un sentimiento de
incomodidad al enfrentarse con individuos de otras razas o culturas.
Pero el verdadero hipócrita es difícil de influenciar. La hipocresía
tiene raíces profundas, basadas generalmente en temores y deseos que
rara vez se expresan abiertamente; se basa en la necesidad de dominar a
otros, que sirvan de blanco para sus odios y sus temores y en la
necesidad de sentirse superior. El solo hecho de aclarar ciertos puntos
en presencia física de terceros, le hará poca impresión a un
individuo de esta clase.
Sin
embargo, sería tan poco inteligente subestimar como sobreestimar la
potencialidad de los estudios de la comunicación humana. En cierto modo
ya comienzan a modificar nuestra manera de pensar y, presumiblemente, en
el futuro, continuarán haciéndolo. Los especialistas en lenguaje
aprenderán junto con la gramática y el vocabulario de un idioma
extranjero, su cinesis, y ya se están haciendo intentos de enseñar los
distintos emblemas -vocabulario gestual específico- de cada idioma
y cultura en particular.
Los
arquitectos y diseñadores de ciudades son cada vez más conscientes de
la reacción del hombre al espacio que lo rodea. Tienen una tendencia a
diseñar edificios más cómodos y ciudades más habitables. Las
investigaciones acerca de lo que Edward Hall llama el micro-espacio han
llevado a un campo de investigación nuevo -la psicología
ambiental-. Dentro de los límites de lo que estamos dispuestos a
gastar -en investigación y desarrollo- ésta podría llegar a ser
una nueva ciencia importante e influyente.
Al
hacerse posible la comparación de los gestos mínimos del hombre con
los de otros primates, podremos comprender mejor la evolución y la
verdadera naturaleza del ser humano. De la filmación de películas y su
adecuado análisis, se podrá aprender mucho acerca del desarrollo
correcto de los niños y sus relaciones familiares.
Pero,
¿qué representa la nueva investigación no-verbal para el individuo?
Durante
los dos años que he estado en estrecho contacto con ella, he logrado
descubrir que ciertas partes del lenguaje corporal constituyen algunas
veces todo un argumento. Recuerdo, por ejemplo, una vez que viajé en
ascensor con un caballero distinguido de edad madura, al que conocía sólo
de vista. A pesar de que nunca me había dirigido la palabra, en esta
oportunidad inició una conversación. Más tarde me di cuenta de que en
realidad había sido yo la que le había dado pie para ello. Al entrar
en el ascensor, en lugar de mantenerme con la vista fija hacia adelante
y frente a la puerta, me había deslizado hasta un rincón de manera que
mi cuerpo estaba dirigido hacia el caballero. A pesar de que en realidad
no lo miré, aparentemente mi posición fue índice suficiente para él.
Desde entonces, he utilizado en algunas oportunidades la dirección de
mi cuerpo como una triquiñuela para iniciar una conversación. No
obstante, me considero una principiante que sólo conoce una docena de
palabras de un nuevo lenguaje; las empleo tentativamente a veces,
esperanzada y ansiosa, pero en realidad no confío en lograr resultados
espectaculares y siempre me siento sorprendida y encantada cuando la
gente me comprende. Sé que estoy muy lejos -como dice Ray
Birdwhistell- de poder "comunicarme ex-profeso".
Lo
que realmente he logrado mejor hasta hoy es descifrar mi propio
comportamiento. En medio de una conversación, descubro que estoy
compartiendo cómodamente posiciones con un amigo o que acabo de pasar
la mano por mi cabello, en un gesto de atildamiento y colocando las
palmas hacia arriba; o me doy cuenta de que he tratado de evitar la
mirada de alguien o que me estoy echando hacia atrás mientras me
protejo con los brazos cruzados. Otras veces, me he encontrado
repitiendo como un eco ciertas frases o gestos, tomando ritmos ajenos y
escondiéndome por los rincones debido a diferentes motivos.
También
logro captar señales acerca del comportamiento de otras personas, pero
soy cauta en su interpretación. La comunicación humana es
extremadamente compleja -no tiene reglas fijas y simples- y en
ausencia de tales reglas, sé que yo, como tantas otras personas, tendré
una tendencia a ver solamente lo que quiero ver y prestar atención a lo
que considero conveniente saber. Por otra parte, ahora, cuando siento un
súbito "ataque de intuición" -un claro sentimiento de que
he descubierto realmente cómo reacciona una persona o los fines que
persigue- me dejo llevar por él, especialmente si puedo señalar
algunos de los emblemas corporales en que está basada esa intuición.
Tal
vez, lo mejor que se pueda decir de las comunicaciones no-verbales,
desde el punto de vista de un lego, es que resulta muy entretenido
estudiarlas. Las personas son enorme y bellamente sensibles a otras
personas, sin ser siquiera conscientes de ello. Cuando comienzan a
moverse al unísono, cuando son atrapadas en un fluir de palabras y
movimientos comunes, se transforman en un sistema de respuestas
altamente afinado. A medida que aumenten nuestros conocimientos sobre
este tema, y crezca nuestra sensibilidad, encontraremos fuentes de
placer, entendimiento y relaciones compartidas que en este momento sólo
podemos presentir.
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