Preguntas frecuentes Beneficios

Artículos

  Seminarios y talleres Quienes somos
Habilidades prácticas Casos

Tests

Investigaciones Contáctenos
 
   Aplicaciones
  prácticas
   IE en la Empresa
   IE en la Salud
   IE en la Familia
   IE en la Pareja
   IE en la Educación
   IE en el Liderazgo y 
   Adiminist. Pública
   Actividades
  Programa talleres
  Programa seminarios
  Clases abiertas
   Información
  Content in English
  Links en español
  Bibliografía
  Contáctenos
  Manuales Gratis
  Comunicación con el
  otro sexo
 Manejar  los Celos
  Controlar Vergüenza
  Superar la Timidez
 Personas Difíciles
  Razonar Jugando
 Superar las Crisis
  Secciones
  recomendadas
 IE en la Empresa
 IE en la Educación
 IE en la Pareja
 
a
 

La web de habla hispana con mayor contenido sobre el EXITO PERSONAL y el desarrollo de habilidades clave para alcanzar objetivos:



Miles de Manuales, Tests, Videos y Artículos
gratuitos.
Trabajo, Empresa, Educación, Deporte, Coaching, Formación Financiera, Neurociencias, Salud, Pareja, Educación de los Hijos, y muchs secciones más..


"El día perfecto: irse a la cama con un sueño y despertarse con un propósito"
www.inteligencia-exitosa.org


CURSO
PRÁCTICO
ON LINE DE

INTELIGENCIA
EMOCIONAL


3 Tests Personalizados, 
102 Técnicas, 
9 Exposiciones en Power Points, 
24 Trabajos Prácticos, 
112 Lecturas Guiadas, 
121 Lecturas de Profundización, 
1 Curso posterior gratuito de Aplicación Laboral a elección.

PARA 
AUMENTAR EL 
COCIENTE EMOCIONAL

en todas las 
áreas de la vida:

* Profesión 
* Empresa 
* Salud
* Educación
 
*
Relaciones

1era.
DIPLOMATURA
LATINOAMERICANA
OTORGADA POR
ORGANIZATION
DEVELOPMENT
INTERNATIONAL



 

 

inteligencia emocional curso

Cómo descifrar
EL LENGUAJE DE 
LOS GESTOS

Manual Práctico Basado en las 
Investigaciones de
FLORA DAVIS

rrewrr

EL ARTE DE CONVERSAR

El lenguaje, por sobre todas las otras diferencias, es lo que separa al hombre del resto de los animales.   Sin él, la cultura, la historia -casi todo aquello que hace del hombre lo que es- serían imposibles. En la conversación frente a frente, sin embargo, el lenguaje se desarrolla en un marco de comunicación no-verbal que es parte indispensable del mensaje. Esto debería resultar obvio; algunos científicos han llegado a afirmar que el lenguaje hablado sería imposible sin los elementos no-verbales.

Tal aseveración parece algo arriesgada en esta era de teléfonos y máquinas de enseñar. Evidentemente, se puede intercambiar información con otra persona sin verla; efectuar citas por teléfono, transmitir noticias y lograr muchos otros objetivos. Pero esta comunicación queda seriamente limitada. Una breve consideración sobre el papel que juegan los ingredientes no verbales en la conversación, debería dejar bien aclaradas todas las dudas que el lector pueda tener acerca de cómo se complementan los diferentes elementos de la comunicación.

Toda relación cara a cara, con excepción tal vez de las más fugaces, tiende a lograr su propio equilibrio. Algunos puntos como el status de cada uno de los interlocutores, el grado de intimidad que piensan lograr, el papel que jugará cada uno en la conversación y los temas que abordarán, se van eslabonando hasta llegar a un entendimiento mutuo y sobreentendido. Con frecuencia, la selección se realiza aun antes que los individuos se encuentren, de manera que cuando lo hacen, ya conocen sus respectivas posiciones. Si un hombre se encuentra con su cuñado en la calle, por lo general no será necesario renegociar esa relación. Una mujer no mantendrá el mismo tipo de conversación con el cartero que con su madre y en cada caso, la situación -papel que corresponde a cada uno- está perfectamente definida de antemano.

 

Sin embargo, algunas veces, se logra un nuevo equilibrio a través de negociaciones no-verbales sutiles que se producen durante los primeros segundos del encuentro. Dice Ray Bird-whistell, que en la mayoría de los casos, los primeros quince a cuarenta segundos son definitorios; es decir, representan una afirmación de una relación preexistente o una negociación. Un científico que examine estos primeros segundos de un encuentro podrá emplearlos para predecir la forma en que se relacionarán los participantes entre sí durante el resto del encuentro. Algunas veces se produce una especie de reajuste de la relación pero esto no es lo común.

Uno de los puntos más importantes que se definen en los primeros segundos de un encuentro es el relativo al status de cada uno.   Los científicos especializados en ciencias sociales  que  saben exactamente cuáles  son  los  detalles  que deben observarse, podrán identificar fácilmente a la persona que ejercerá predominio en  el grupo.   El  "individuo  alfa" -término etológico para el líder del grupo- habla más y con mayor frecuencia e interrumpirá la conversación más a menudo.   El resto de los presentes parece mirarlo más que a los demás y sus gestos serán más vigorosos y llenos de vida.   En  negociaciones de  predominio probablemente  adoptará una actitud relajada, con la cabeza levantada y una expresión seria; otros demostrarán sumisión al bajar la cabeza y sonreír como tratando de apaciguar los ánimos.   "Alfa" también tratará de demostrar su predominio haciéndole bajar la mirada a otra persona; en general, tendrá más espacio ocular y su "burbuja" personal será mayor.

La forma más efectiva de afirmar el predominio es la no-verbal. Esto ha sido demostrado por científicos mediante un experimento empleando video-tapes. Para comenzar, se filmó a un grupo de personas leyendo tres mensajes diferentes. El contenido del primero era autoritario; el segundo parecía pedir disculpas y el tercero era neutral. También variaba sistemáticamente la manera de entregar los mensajes. El comportamiento no-verbal variaba y era según los casos dominante, subordinado o neutral o no comprometido. Cuando se le pidió a ciertos árbitros que calificaran cada una de las grabaciones en una escala de inferior a superior, de amistosa a hostil, se descubrió que la forma en que se difundió el mensaje, la variable no-verbal que lo acompañaba, tenía mayor impacto que el contenido del mensaje en sí; más aun, cuando el mensaje fue transmitido en forma autoritaria, el contenido pasaba a ser irrelevante.

De la misma manera en que se negocia el predominio o simplemente se lo afirma, se establece un nivel de intimidad mutuo.   Éste es afectado, por supuesto,  por el status -el cadete  no podrá hablar en  iguales  términos que  el vicepresidente de la empresa- y también por el hecho de que los interlocutores sientan o no una mutua simpatía.   Las pautas de comportamiento que se utilizan para expresar o negociar la intimidad, son las que emplean las personas para hacer saber a las demás si son de su agrado o no.  Esto rara vez se realiza en lenguaje hablado.  Dos personas indican una circunstancia de mutuo agrado por la mera adopción de posturas iguales; parándose una cerca de la otra; enfrentándose claramente cara a cara;  mirándose con frecuencia y con una expresión de especial interés; moviéndose en un alto grado de sincronía; recostándose una hacia la otra; rozándose o por el tono de la voz.   Algunas de éstas son maneras de indicar asimismo cuándo una persona está prestando atención.  Lo que las transforma en un índice de intimidad, es una cuestión de intensidad y el contexto en que se dan. Con excepción de casos de apasionado romance, rara vez se emplea toda la gama de señales de intimidad al mismo tiempo. Dos psicólogos ingleses, Michael Argyle y J. Dean han sugerido que existe una especie de ecuación de intimidad donde el nivel es igual a la función de todas las pautas de comportamiento -proximidad, contacto visual, sonrisa, tópicos personales de conversación, etc.- tomados al mismo tiempo.  Si se varía uno de los componentes, habrá que compensar los cambios, manteniendo los otros al mismo nivel. Por ejemplo, si se requiere de dos personas que no tienen un cierto grado de intimidad, que se sientan cómodas al estar juntas de pie, por lo general deberá evitarse el contacto visual así como la sonrisa.  Ésta es una de las razones por las que se puede aseverar que ninguna pauta de comportamiento tiene un significado único e invariable.  El mero hecho de estar parados uno junto a otro puede representar una cantidad de cosas y su significación podrá ser refrendada o aun contradicha por otros comportamientos corporales.   Para descifrarlo se deberá tomar toda la ecuación en su conjunto.

Las  emociones  también  se   transmiten  o  comparten  en gran medida en forma no-verbal.   En sus gestos laxos un individuo dejará entrever su  total  abatimiento;  de  igual manera otro dejará traslucir su miedo a través de su cuerpo tenso.  Teóricamente, no es absolutamente necesario el equilibrio emocional en una relación; sin embargo, la conversación se hace bastante difícil sin la presencia de éste.  Tratemos de imaginar un encuentro entre un individuo que sufre la pérdida de un ser querido y otro que acaba de ganarse la lotería y comprenderemos el significado de lo dicho en el párrafo anterior.   Las emociones son contagiosas y si se les da un cierto lapso para asimilarlas, cada uno de los participantes comenzará a absorber algo de la coloración emocional del otro.

Las señales no-verbales definen los papeles que le tocará jugar a cada uno. Tratamos a las personas de manera distinta, según su sexo, edad y clase social; también nos comportamos de acuerdo a lo que se espera de nosotros y de nuestro papel en la vida.  Algunas personas desempeñan el suyo de manera obsesiva y nunca varían su comportamiento, independientemente de la situación que les toca vivir.   Hay mujeres que constantemente parecen cortejar a los hombres o, para emplear uno de los clásicos ejemplos de Birdwhistell, el médico que insistirá en desempeñar su papel profesional aun en una reunión social.  Su porte, su manera de moverse y penetrar en nuestro propio espacio, parece insistir para que se le pregunte cuál es su ocupación; si eso no ocurre, él lo dirá de cualquier manera.  También se da el caso de una maestra recordada y querida de nuestra infancia, que nos demostrará al visitarla, al cabo de muchos años, que no puede dejar de actuar como tal. Hablará con demasiada precisión para una persona corriente y su porte será algo exagerado.

Por supuesto, existen personas que tratan de afirmar constantemente su femineidad o masculinidad a través del lenguaje no-verbal, con definiciones genéricas que pueden ser parte de una negociación  (definir si una relación será o no sexual)   y otras que simplemente reflejan aseveraciones básicas que nuestra sociedad hace al distinguir entre hombres y mujeres.  Las diferencias en el lenguaje corporal entre el hombre y la mujer son profundas y fascinantes.  Las mujeres en nuestra cultura tienen una tendencia a pararse más cerca una de la otra; a tocar más a la otra persona; a mirarla más directamente, con mayor frecuencia e intensidad; a mezclarse más íntimamente en los ritmos corporales. Su comportamiento no-verbal refleja, en general, que son más abiertas las relaciones personales y que les atribuyen mayor importancia. Claro está que el papel de los sexos se está transformando cada vez en algo menos rígido, y es posible que en el futuro las diferencias del código corporal entre los sexos sean cada vez menos notables.           

Hemos recorrido tan solo algunas de las formas en que los seres humanos se comunican entre sí de manera no-verbal cuando están frente a frente. Si nos detenemos a pensar en todo lo que se expresa mediante el lenguaje no-verbal, nos parecerá raro que la gente se preocupe tanto por lo que se dice mediante el lenguaje hablado. Aparentemente, los primates no humanos no tienen problema en comunicarse sus emociones e intenciones. Lo hacen mediante expresiones faciales, posturas, gestos y gritos característicos. Michael Argyle ha sugerido que el lenguaje es innecesario para transmitir emociones y actitudes comunicativas y que debe haberse desarrollado para otros fines; probablemente para comunicar hechos producidos a la distancia y para referirse a objetos ausentes. Claro está que luego se extendió a la expresión de hechos más inmediatos, pero Argyle sugiere que no es la forma más efectiva de hacerlo.

Por supuesto, la comunicación no es tan simple como para enviar información por un canal verbal y las emociones por otro que no lo sea. En el nivel verbal, las emociones pueden ser definidas y tratadas de manera precisa. No solamente enviamos señales de nuestra emoción, sin darnos cuenta de ello, sino que también las recibimos de otros sin ser conscientes de que reaccionamos ante ellas; podemos llegar a la conclusión de que otra persona está enfadada cuando en realidad no lo está; transmitir nuestra desaprobación sin intención y no indicarlo con suficiente claridad cuando realmente así lo pensamos; todo esto ofrece un amplio margen de desentendimiento.

También existen algunas señales no-verbales como las "señas" o el "sistema de stress" descubierto por Birdwhistell, que están contenidos en el lenguaje verbal y no tendrían ningún significado fuera de él. Más aun, existen claves no-verbales únicamente para regular el lenguaje hablado, de la misma manera que las luces regulan el tránsito en las calles. Éstas son indispensables en la conversación cotidiana. Antes de que dos personas puedan empezar a hablar, ambas deberán indicar que están prestando atención; deberán estar ubicadas a una distancia razonable, dirigir sus cabezas o sus cuerpos una hacia la otra e intercambiar miradas de tanto en tanto. Cada uno necesitará del otro una cierta proporción de aprobación no-verbal mientras habla; una mirada relativamente fija y ciertas pautas de comportamiento: movimientos de asentimiento con la cabeza, reacciones faciales adecuadas y tal vez ciertos murmullos de aprobación como "m-hm..." y "sí..." Si nos encontráramos con la total ausencia de estos ingredientes, la conversación se interrumpiría repentinamente. Hay señales no-verbales que regulan el fluir de una conversación de tal manera que cada persona hable cuando es su turno y se produzcan pocas interrupciones o silencios incómodos y prolongados. Este método de hablar cada uno a su turno es sutil y complejo. En la conversación diaria, la gente lo hace sutilmente -no dicen "ahora le toca a usted" o "basta, ahora es mi turno"- no obstante, la mayor parte del tiempo el que escucha está listo para tomar el hilo de la conversación cuando finaliza el que habla, como si respondiera a un código preestablecido. Algunas veces habrá comenzado a mirar hacia otro lado, cambiando la posición de la cabeza o de otras mil maneras habrá anticipado que se aproxima su turno. ¿Cómo puede saber que el otro le cederá el terreno?

Hace algunos años, un estudio realizado por Adam Kendon (descripto anteriormente) indicaba que el comportamiento visual era parte del código de señales. Durante una conversación entre dos personas, el que habla mirará a su interlocutor cada tanto y luego volverá a mirar hacia otro lado; estas miradas hacia otro lado duran tanto como las de contacto mutuo. Al llegar al final de un párrafo, mirará a su interlocutor por un lapso algo más prolongado y esto aparentemente le indica que está listo para tomar la palabra.

Estudios más recientes han demostrado que existe toda una serie de indicadores para tomar la palabra. El profesor de la Universidad de Chicago Starkey Duncan Jr. realizó un trabajo con dos video-tapes de conversaciones; una entre un terapeuta y un posible paciente y la otra entre el mismo terapeuta y un colega. En cada caso, Duncan efectuó un análisis exhaustivo de los primeros diecinueve minutos del tape. Tardó casi dos años en transcribir el comportamiento verbal y no-verbal, pero al terminar había hallado indicadores para la toma de la palabra en movimientos corporales, en lo que se decía y en la forma en que se lo hacía.

Observando lo que se decía, descubrió que cada uno de los que hablaba empleaba frases  estereotipadas que  indicaban que estaba listo para ceder la palabra.  Parecían poco claras  y  definidas  -"pero...",   "algo  así..."  o  "ya  sabe usted.. ."- y con frecuencia se modulaban en un tono de voz que parecía desprenderse del párrafo expresado.   También se notaron claves gramaticales, como efectuar una pregunta al interlocutor.   Duncan descubrió que, en general, cuando el que habla completa su idea, su tono de voz se eleva (como al formular una pregunta) o baja. Una ligera carraspera, una cierta pesadez, una disminución en el volumen, son todos síntomas claros de que corresponde a la otra persona tomar la palabra. En cuanto a los movimientos corporales, las señales son gestos de detenerse o descansar. Si el individuo ha estado gesticulando, sus manos permanecerán quietas. Si apretaba los puños o mantenía los tobillos flexionados, será notable el cese de la tensión. Dará vuelta su cabeza hacia su interlocutor y la mantendrá así. Duncan no registró el comportamiento visual porque resulta muy difícil hacerlo a través de un video-tape. No obstante, cree que en su estudio, la dirección de la mirada coincide con la dirección de la cabeza. Parece ser que todos nosotros aprendemos desde la más tierna infancia que cuando dirigimos nuestra cabeza hacia otra persona, ésta reaccionará como si la estuviéramos mirando.

Por lo general, es necesario un grupo de tres indicadores simultáneos de que el orador está listo para ceder la palabra, para que el mensaje llegue al destinatario. Aun así, en algunos casos se da la circunstancia de que ambos interlocutores hablen al mismo tiempo. Duncan cree que el sistema de hablar de a uno por vez, como la mayoría de los otros, es susceptible de interferencias externas. Si el nivel de ruido del ambiente es alto, si se trata de un tema delicado, si uno de los individuos se torna demasiado emotivo y comienza a perder parte de las señales, el sistema se interrumpe.

Parece razonable pensar que el sistema de hablar cada uno a su turno, debe incluir señales de que el orador mantiene la palabra -maneras de indicar que el orador piensa seguir hablando-. Duncan mostró una de estas claves, que parece producirse cuando el orador está casi listo para ceder terreno, pero aparentemente no está del todo dispuesto; comienza a dejar ver una secuencia de señales pero al mismo tiempo, sus manos continúan gesticulando. Seguirá haciéndolo hasta haber completado todo lo que quiere decir.

Algunas veces, el oyente parece notar que se aproxima su turno para hablar pero prefiere no hacerlo; en este caso se comunicará por lo que Duncan denomina "canales indirectos". Asintiendo con la cabeza, murmurando palabras de aprobación o aun tratando de completar algunas frases al unísono con el que tiene la palabra, le indicará a éste que continúe hablando. Si hace alguna pregunta para clarificar algún punto o reafirma brevemente lo que éste acaba de afirmar, el mensaje será el mismo.

Es impresionante la flexibilidad de este sistema de hablar cada uno a su tiempo. Son tantas las señales intercambiables que existen para seguir hablando o dejar de hacerlo, que pueden emplearse aun para hablar por teléfono, cuando no pueden utilizarse las señales corporales y sólo sirven los signos verbales o vocales. Como muy bien señala Erving Goffman, el trabajo de Duncan indica que es necesaria una gran capacidad y comprensión para pasar parte del día con un amigo. Por lo tanto, decir que un niño de una barriada pobre está "sub-socializado", no responde a la realidad. Podrá ser analfabeto y no haber adquirido las habilidades necesarias para progresar en una sociedad competitiva, pero si es capaz de mantener una conversación normal, en realidad estará "socializado". Goffman concluye diciendo que en encuentros cara a cara, las diferencias entre los "pulidos y sin pulir" son mucho menos importantes que las semejanzas.

EL FUTURO

 

SUSCRÍBASE!!!!
y reciba gratis nuestro NewsLetter con Tips, Artículos, Consejos y Novedades


PORTAL TOTALMENTE GRATUITO DE TÉCNICAS DE ESTUDIO

Inteligencia Emocional

Tips para estudiar mejor; Memoria, Técnicas de Estudio, Comunicación Oral y Escrita, Lectura Veloz, Exámenes Exitosos, Vocabulario; Inteligencia Aplicada.
www.tecnicas-de-estudio.org

 

preguntas frecuentes | beneficios | artículos | seminarios y talleres | quiénes somos
habilidades prácticas | casos | tests | investigaciones | contáctenos