EL
ALCANCE DE LA DEFINICIÓN DE MENTIRA
Si
una persona que a uno le resulta molesta falta a la verdad, es fácil que
la llamemos mentirosa, pero en cambio es muy fácil que la llamemos
mentirosa, pero en cambio es muy difícil que empleemos ese término por
grave que haya sido su falta a la verdad, si simpatizamos con ella o la
admiramos.
Sin
embargo, para mi definición de lo que es mentir o engañar (utilizo estos
términos en forma indistinta), estas cuestiones carecen de significatividad.
Muchas personas —por ejemplo, las que suministran información falsa
contra su voluntad— faltan a la verdad sin por ello mentir. Una mujer
que tiene la idea delirante de que es María Magdalena no es una
mentirosa, aunque lo que sostiene es falso. Dar a un cliente un mal
consejo en materia de inversiones financieras no es mentir, a menos que en
el momento de hacerlo el consejero financiero supiera que estaba faltando
a la verdad. Si la apariencia de alguien transmite una falsa impresión no
está mintiendo necesariamente, como no miente la Mantis religiosa que
apela al camuflaje para asemejarse a una hoja, como no miente el individuo
cuya ancha frente sugiere un mayor nivel de inteligencia del que realmente
está dotado.
Un
mentiroso puede decidir que no va a mentir. Desconcertar a la víctima es
un hecho deliberado; el mentiroso tiene el propósito de tenerla mal
informada. La mentira puede o no estar justificada en opinión del que la
dice o de la comunidad a la que pertenece. El mentiroso puede ser una
buena o una mala persona, puede contar con la simpatía de todos o
resultar antipático y desagradable .a todos. Pero lo importante es que la
persona que miente está en condiciones de elegir entre mentir y decir la
verdad, y conoce la diferencia, Los mentirosos patológicos, que saben que
están faltando a la verdad pero no pueden controlar su conducta, no
cumplen con mis requisitos. Tampoco aquellos individuos que ni siquiera
saben que están mintiendo, de los que a menudo se dice que son víctimas
del autoengaño. Un mentiroso puede llegar a creer en su propia mentira
con el correr del tiempo; en tal caso, dejaría de ser un mentiroso, y sería mucho más difícil detectar sus faltas a la verdad, por razones que
explicaré más adelante. Un episodio de la vida de Benito Mussolini muestra que la creencia en la propia mentira no siempre es beneficiosa
para su autor:
“...en
1938, la composición de las divisiones del ejército (italiano) se había
modificado de modo tal que cada una de ellas abarcaba dos regimientos en
lugar de tres. Esto le resultaba interesante a Mussolini,
porque le permitía decir que el fascismo contaba con sesenta divisiones,
en lugar de algo más de la mitad; pero el cambio provocó una enorme
desorganización justo cuando la guerra estaba por iniciarse; y a raíz de
haberse olvidado de él, varios años después Mussolini cometió un trágico error al calcular el poderío de sus fuerzas. Parece
que muy pocos, excepto él mismo, fueron engañados”.
Para
definir una mentira no sólo hay que tener en cuenta al mentiroso sino
también a su destinatario, Hay mentira cuando el destinatario de ella no
ha pedido ser engañado, y cuando el que la dice no le ha dado ninguna
notificación previa de su intención de mentir. Sería extravagante
llamar mentirosos a los actores teatrales; sus espectadores han aceptado
ser engañados por un tiempo; por eso están ahí. Los actores no adoptan
—como lo hace un estafador— una personalidad falsa sin alertar a los
demás de que se trata de una pose asumida sólo por un tiempo. Ningún
cliente de un asesor financiero seguiría a sabiendas sus consejos si éste
le dijese que la información que va a proporcionarle es muy
convincente…, pero falsa.
En
mi definición de una mentira o engaño, entonces, hay una persona que
tiene el propósito deliberado de engañar a otra, sin notificarla
previamente de dicho propósito ni haber sido requerida explícitamente a
ponerlo en práctica por el destinatario. Existen dos formas fundamentales
de mentir: ocultar y falsear. El mentiroso que oculta, retiene
cierta información sin decir en realidad nada que falte a la verdad. El
que falsea da un paso adicional: no sólo retiene información verdadera,
sino que presenta información falsa como si fuera cierta.
OCULTAMIENTO
Y FALSEAMIENTO