Podemos
afirmar que los pasos que da la mente para resolver un problema son en términos
esquemáticos -claro está- , los seis que se señalan a continuación,
tres de los cuales -los tres primeros-, como se verá, cubren una
trayectoria en un sentido, mientras los restantes recorren la misma vía
en dirección contraria.
1.
Se
separan todos los aspectos del problema que no tienen una importancia
fundamental para que él sea lo que es, o dicho de otra manera, mediante
un proceso de abstracción se considera sólo lo esencial del mismo
(a se convierte en A)
2.
Se
equipara el problema, ya simplificado, a otro problema para el que se
cree que se posee una solución (A se iguala a B)
3.
Se
encuentra esa solución (Z), que figura entre el conjunto de fórmulas
que de que se dispone (X, Y, Z)
4.
Se
aplica la solución encontrada al problema que sirve de modelo
(Z se aplica a B)
5.
Se
aplica la solución al problema que debe ser resuelto, todavía aislado
de sus circunstancias concretas (Z se aplica a A)
6.
Se
aplica la solución al problema que debe ser resuelto, tal como se
presentó originalmente (Z se aplica a A).
Es
posible que sea necesario descomponer el problema A en varios problemas (Al,
A2,
A3); en este caso.
La
solución de uno solo de estos subproblemas puede traer consigo la
solución del problema del cual forma parte, pero cada uno de los
subproblemas puede requerir de su propia solución, en cuyo caso la
solución final será el resultado de la combinación de esas soluciones
parciales.
Si
en el punto 3 no se encuentra la solución, se vuelve al punto anterior
y se realiza la equiparación con otro problema (C, D, F.), hasta que se
halle uno que sea equiparable y solucionable ala vez.
Todo
nuevo dato que llega a nuestra mente es comprendido de la siguiente
manera: la memoria, que trabaja a una velocidad equivalente al
procesamiento de cincuenta mil millones de unidades de información
(bits) por segundo, busca entre los pensamientos que ya posee (por haber
sido previamente sometidos a una operación igual) y selecciona uno o
varios de los que tiene alguna relación directa con el dato recién
aparecido; de ellos escoge aquel o aquellos que poseen una estructura
mas semejante a la de éste; luego, mediante sucesivas abstracciones,
minimiza las diferencias que existen entre uno y otro hasta establecerla
mayor semejanza posible. Y es sólo cuando la mente, a través del
establecimiento de una relación, puede registrar este resultado:
"Esto es como esto", que el nuevo dato es comprendido.
Comprendemos por semejanzas, es decir, por medio de relaciones.
Se
llega a saber lo que es una cosa porque ya se sabía lo que eran otras
cosas. Sólo podemos pensar lo que ya hemos pensado.
Crear
es recordar una idea original.
Es
posible proporcionarle a una persona los medios para que llegue a ser más
inteligente.
Como
hemos visto, fundamentalmente la inteligencia es relación.
Los
medios que se deben proporcionar, entonces, son aquellos que faciliten
la relación.
No
se nace con una inteligencia dada, sino con la capacidad para
alcanzarla. Se puede aprender a ser inteligente.
Pero
¿cómo?
Conociendo,
Aprendiendo,
Utilizando,
Y
Ejercitando
Un
Medio de Relación.
Nadie
logra éxito en una competencia deportiva sin el prolongado ejercicio de
una capacidad física.
Y
estas experiencias son transmisibles.
Exactamente
lo mismo sucede con la inteligencia humana: se perfecciona a través de
ejercicios metódicos que pueden ser enseñados.
El
mecanismo
de la mente, al igual que cualquier otro, requiere de una técnica.
Por
su misma naturaleza es indefinido el número de Los Medios de Relación
que pueden existir siempre será posible agregar uno adicional.
Podría
decirse que, a su manera, cada persona dispone de uno.
De
lo contrario estaríamos incapacitados para pensar.
Lo
que hay que conseguir es un Medio de Relación para cada quien lo más
eficaz posible.
El
propósito
fundamental de este libro es incitar, a quienes lo lean, a pensar en
esos Medios.
Y
promover, en personas suficientemente capacitadas, inquietudes y
meditaciones que faciliten el establecimiento de un Medio de Relación
modelo, o al menos, el más perfecto que se pueda establecer
actualmente.
Nunca
habría llegado a escribirlo si no se hubiera producido ya una copiosa
literatura sobre la materia.
Muy
poco habría adelantado hasta el presente si Osborn,
Gordon,
Koestler y tantos otros no me hubieran iluminado el camino.
Sobre
todo con el último de los nombrados he contraído una deuda muy
especial; fue él quien me confirmó en la idea, que sólo por momentos
yo había atisbado, de que el proceso mental del chiste, del
descubrimiento científico y de la poesía es exactamente el mismo.
En
un Medio de Relación lo único original es la relación misma.
Ninguno
de sus elementos constitutivos es nuevo, pues está construido con
materiales de uso común: aquellos con los que elaboramos nuestro
pensamientos ordinarios.
La
particularidad de un Medio de Relación es la de que, dentro de él,
esos materiales se encuentran en un orden determinado que permite su más
fácil utilización. Eso es todo.
A
mi manera de ver, lo más provechoso y, ala vez, lo más sencillo del
mundo.
Pero
quien pretenda encontrara en un Medio de Relación una fórmula mágica
se equivoca.
No
creo en panaceas universales de ninguna especie. En esta materia, como
en toda otra, nada puede sustituir al trabajo.
Ninguna
fórmula evita el trabajo.
Una
vez que se ha adquirido, un Medio de Relación facilita en gran medida
la multiplicación de los logros, pero no es fácil adquirirlo.
Como
todo lo que en la vida vale la pena, ello cuesta tiempo y esfuerzo.
Un Medio de Relación de nada vale si no se practica.
Es
un asunto de método y perseverancia.
Es
necesario conocer, aprender y practicar- practicar mucho -uno u otro
Medio de Relación.
Pero
entiéndase muy bien lo siguiente: hay momentos en el quehacer de la
creación en que hay que olvidarse de que esos Medios existen.
Y
crear.
Simplemente
eso: crear.
Entonces,
todo aquello que se refiere a fórmulas, esquemas, principios y reglas
no puede permanecer actuante en una forma visible. Hay que lanzarse al río,
para llegar a la otra orilla, sin bote, ni salvavidas.
CÓMO DESARROLLAR LA INTELIGENCIA 13