La
adaptación de la conducta
La
total desorganización que trae aparejada la crisis hace imposible
comportarse "como siempre" en muchos sino en todos los aspectos. Y si
bien puede que usted haya tomado precauciones para sobrevivir físicamente
a la crisis y haya encontrado formas de manejar sus sentimientos y haya
llegado a la comprensión de lo que ocurrió y de cómo eso afecta a su
futuro, el proceso sólo estará completo cuando usted haya adaptado su
conducta a las nuevas circunstancias.
Por
ejemplo, la mujer que acaba de perder al marido puede descubrir que para
sobrevivir se necesita un arsenal de nuevas modalidades de conducta: debe
aprender a manejarse sola, a aprender la parte financiera, a asistir sola
a los lugares adonde antes iban juntos, hasta quizá arreglar desperfectos
e la casa y a mantener el automóvil en buenas condiciones.
En
una crisis resultan afectados los campos fundamentales de la actividad
humana: el trabajo, la diversión, la familia, la vida social y la
amistad. Usted queda con la sensación de que "nada volverá a ser
igual", lo que significa que debe adaptarse en el trabajo, en la forma
en que pasa su tiempo libre, en que se relaciona con la familia, etc.
Esos
cambios de conducta - aprender cosas nuevas o practicar otras formas de
relacionarse con los demás - puede llevar más allá de la
supervivencia, a un crecimiento sorprendente en nuevas facetas de la vida.
Ese reequipamiento para el trabajo de vivir puede presentar oportunidades
asombrosas. Y ahí, más que en cualquier otro aspecto, es donde reside la
máxima capacidad de crecimiento.
ADAPTANDO
LA CONDUCTA